Carne afectada por listeria: ¿no existe una prevención primaria eficaz?

Un fallo en las medidas de prevención y control de la Listeria monocytogenes, una bacteria emergente que crece a gran velocidad (incluso a temperaturas de refrigeración) genera la expansión del brote. Cómo evitarla en casa

La Listeria se destruye por la pasteurización y el cocinado, sin embargo, en algunos alimentos preparados como los perritos calientes y carnes tipo delicatessen, la contaminación puede ocurrir después de la cocción, pero antes de embalaje. (Foto: NILS MEILVANG/AFP/Getty Images)

El brote detectado en Andalucía con una persona fallecida y más de ochenta afectados tras ingerir carne mechada contaminada con listeria podría ir más al confirmarse que se distribuyó carne contaminada a Extremadura, Madrid, Castilla-La Mancha y Tenerife, aunque en cantidades mínimas.

Lo previsible es que en los próximos días aumente la cifra de afectados. Facua ha pedido este lunes que se declare la "alerta nacional".

No es un caso aislado

Se han detectado brotes transmitidos por los alimentos en todo el mundo. En los años 90, estuvieron vinculados principalmente a embutidos y salchichas. En 2018 se registró el último gran caso en Europa (en Dinamarca, Alemania y Francia), por consumo de productos de salmón. Ahora, lácteos, frutas y verduras también están bajo el punto de mira.

Se estima que unas 1.600 personas contraen la listeriosis cada año y que aproximadamente 260 mueren por la enfermedad, según datos del Centro para la Prevención y el Control de Enfermedades.

En España, un estudio del Instituto de Salud Carlos III contabilizó más de 5.500 casos entre 1997 y 2015, que costaron la vida a 70 personas en este último año.

En este caso, el brote de listerioris ha sido localizado en lotes de carne mechada de la marca ‘La Mechá’, fabricada por la firma Magrudis, de Sevilla, y del que se decretó una alerta sanitaria el 15 de agosto.

“De listeria vemos casos durante todo el año, aquellos que afectan a población de riesgo. En mi hospital se ven entre 5 y 10 casos al año”, explica a Newtral el doctor Jesús Rodríguez Baño, jefe de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario Virgen Macarena (Sevilla) y y presidente de la Sociedad Europea de Enfermedades Infecciosas (ESCMID por sus siglas inglés).

“Un brote como este ocurre cuando hay un alimento que tiene alta concentración de esta bacteria. Cuando hay un brote así tan grande, tiene que haber algún tipo de problema que lo haya ocasionado, algún defecto en la fabricación o mantenimiento del alimento”, apunta Rodríguez Baño.

Dónde está el foco

La listeria es una bacteria (Listeria monocytogenes) con una muy amplia distribución en la naturaleza, en suelos, jardines, vegetación en estado de putrefacción y puede incluso encontrarse en el intestino de los mamíferos y seres humanos.

También se puede encontrar en quesos y leche no pasteurizada, pero también en alimentos en mal estado de conservación o en alimentos precocinados que no han estado correctamente manipulados.

No obstante, la infección también puede producirse por contacto directo con animales infectados y durante el sacrificio de estos.

"Es especialmente importante seguir buenas prácticas de fabricación, prácticas correctas de higiene y el control efectivo de la temperatura en toda la cadena de producción, distribución y almacenamiento de alimentos, incluso en el hogar", advierte en su web la Agencia Española de Consumo y Seguridad Alimentaria (Aecosan).

Se estima que es entre 50 y 160 veces más probable que los quesos blandos hechos con leche no pasteurizada causen una infección por Listeria que si están hechos con leche pasteurizada. (Foto: Alain BUU/Gamma-Rapho via Getty Images)

¿Una infección asintomática?

Aunque en la mayoría de personas sanas cursa con cuadros leves tipo gastroenteritis febril (trastornos digestivos y fiebre), la listeria puede ser muy grave e incluso mortal en personas mayores de 65 años y con el sistema inmunológico debilitado.

Las embarazadas (la peor parte se la lleva el feto y el recién nacido) y los pacientes con enfermedades crónicas como cáncer, diabetes o enfermedad renal también están dentro del grupo de riesgo.

El problema radica en el periodo de incubación (de 3 a 70 días), por lo que la sintomatología de esta enfermedad puede tardar más de cuatro semanas en aparecer. Cuando aparece puede cursar con:

  • Fiebre

  • Dolor muscular

  • Confusión

  • Debilidad

  • Vómitos y diarrea

  • Tortícolis

  • Pérdida del equilibrio

En los casos más graves puede llegar a producir meningitis en fetos y bebés, e incluso puede haber secuelas neurológicas.

No es contagiosa

En cuanto al diagnóstico y contagio, “no se transmite de persona a persona, solo al ingerir un alimento contaminado. Lo habitual es detectarla en un análisis de sangre del afectado”, explica la doctora doctora Belén Padilla, microbióloga especialista en el Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, y portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc).

Tratamiento habitual

La infección por listeria suele tratarse con antibióticos por vía oral, de 4 a 7 días si es leve y dos semanas mínimo en los casos más severos. Los médicos suelen recetar Ampicilina o penicila G, junto con un aminoglucósido, y trimetoprim/sulfametoxazol.

Listeriosis materna

En verano, tal y como indica la ginecóloga Sonia Fourier, experta en obstetricia y Medicina Fetal en Gynaikos, hay un repunte claro de esta infección que se puede contraer varias veces en la vida (no como la toxoplasmosis que se pasa una única vez)”.

Normalmente si consumimos un alimento infectado con la bacteria nos daría fiebre y síntomas digestivos; pero en las embarazadas la cosa cambia ya que “esa bacteria tiene capacidad de paso transplacentario”, añade la ginecóloga, que cuenta con su propio blog y utiliza su propio canal de Youtube para dar consejos sobre Toxoplasmosis y Listeria.

Es poco frecuente que la listeria tenga repercusión en el embarazo en el primer trimestre ya que las conexiones vasculares entre la madre y el bebe aún son muy escasas, pero si la tiene, podría ser grave y provocar un aborto”. De hecho, Facua ha denunciado que ya han tenido lugar dos abortos a consecuencia de este brote.

Separar las verduras de alimentos cocinados y listos para comer, calentar los alimentos preparados antes de su consumo y consumir los alimentos perecederos tan pronto como sea posible son las tres medidas más eficaces para evitar la contaminación por listeria en los hogares. (Foto: Getty)

En el segundo, el riesgo es intermedio. “Entre la semana 18-20 puede provocar el parto y el embarazo no sería viable. En la semana 25-26 produciría una prematuridad extrema”, matiza la experta.

En el tercer trimestre también hay riesgo de parto prematuro. “Aunque el bebé en esta etapa es más viable, si se tarda en detectar la infección, antes de desencadenar el parto, la infección podría traducirse en una sepsis (infección generalizada) y hasta en una meningitis”.

¿Qué se puede hacer?

“Os recomiendo que os volváis muy escrupulosas con las comidas: evitad las salsas y mayonesas, no abuséis de comida preparada y extremad las medidas de higiene en la cocina”, señala Fourier.

Por otro lado, se recomienda prestar atención a lo que se come fuera de casa y evitar la ingesta de algunos alimentos bajo sospecha:

  • Evitar la leche fresca y la que lleve demasiado días bierta en la nevera, tampoco los quesos cremosos de fabricación casera tipo Feta, Brie o Camembert.

  • No comas ningún tipo de germinado crudo o poco cocido (incluidos los germinados de alfalfa, trébol, rábano y frijol chino).

  • En verduras, la fuente más común son las coles de Bruselas.

  • Recuerda que hay que cocinar los alimentos por encima de 70 grados y preservarlos a partir de menos de 4 grados para así eliminarla.

  • Si vas a tomar melón, que sea recién cortado. Ten la precaución de mantenerlo en nevera, un máximo de 7 días. Si lo has dejado a temperatura ambiente, no aguanta ni cuatro horas.

  • No comer perritos calientes, carnes cocinadas en lonchas, delicatessen, a menos que estén recalentados con vapor caliente.

  • Salchichas y embutidos. Extrema la higiene al manipularlos (lávate las manos después de tocar salchichas, carnes para sándwich o embutidos) y evita que el líquido de los paquetes de salchichas y de preparados para sándwich entre en contacto con otros alimentos, utensilios o superficies de preparación de alimentos.

  • Fiambres. Si es de la charcutería (aunque estén en nevera) no lo consumas a partir de 5 día; si está envasado (y has abierto el paquete), máximo 1 o 2 semanas en nevera.

  • Mariscos ahumados refrigerados de estilo nova, salmón ahumado, arenque ahumado,, a menos que hayan sido cocinados.

Para conservarlos bien

Además de limpiar la nevera de forma frecuente, hay que separar los alimentos crudos de los cocinados u otros que ya estén listos para consumir.

Como ya hemos dicho, no conviene conservar demasiado tiempo productos de charcutería una vez abiertos. Y por supuesto, los restos de alimentos y platos precocinados deben recalentarse de manera correcta antes de consumirse.

¿Conocías esta infección? ¿Alguna vez la has sufrido? ¿Llevas a cabo estas medidas preventivas?

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