Mira, Pedro García Aguado: si me diera la gana, quiero poder llegar a casa habiendo bebido, o borracha, sin tener miedo a que alguien me agreda sexualmente.

Sí . Borracha. ¿Y qué?

Si me diera la gana, quiero poder llegar a casa habiendo bebido, o borracha. O en minifalda. O con escote. O taconazos. O a las cinco de la madrugada. O caminando por calles oscuras. O yendo sola. O haciendo el pino.

Sí. ¿Y qué?

Quiero poder hacer todo eso sin sentir miedo. Sin estar -literalmente- acojonada porque es de noche y camino sola por la calle, o porque llevo minifalda y un tipo me está mirando raro, o porque llevo demasiado escote, o demasiado pintalabios, o el vestido demasiado ajustado.

Las víctimas nunca tienen la culpa. No van provocando.

A ver si algunos hombres lo entienden.

 

Pedro García Aguado cubriéndose de gloria -machista- en Twitter. (Crédito: Pedro García Aguado / Twitter)

Lo feminista es llegar a casa como me dé la santa gana sin sentir miedo.

Imagino que tú, Pedro García Aguado, con todos mis respetos, no vayas a malinterpretarme, no sentiste miedo a ser violado cuando -según has confesado muchas veces- te drogabas y bebías hasta perder el conocimiento. Imagino también que no tuviste miedo nunca a que -incluso yendo sobrio- alguien te pusiera una navaja en el cuello y te forzara sexualmente; a que te bajaran los pantalones y te sobaran y te introdujeran algún objeto por el ano. A que lo hicieran un hombre. O varios. Imagino que nunca temiste pasar por esa situación terrorífica que te deja marcado para toda la vida, y de la que es muy difícil recuperarse.

Nos has dado ejemplo saliendo del hoyo en el que te metiste. Y seguro que tuviste miedo de muchas cosas. Pero de esa, precisamente no. De que te agredieran sexualmente, no.

Y te prometo que no hay mujer que no haya tenido miedo alguna vez.

(Photo by Europa Press/Europa Press via Getty Images)

Imagino que nunca tuviste miedo tampoco a que te pusieran alguna droga en la bebida para anular tu voluntad y luego así poder violarte, como le acaba de ocurrir a una joven en Barcelona, drogada por tres hombres que la llevaron a un coche y la violaron por turnos, grabándolo todo en el móvil.

Si no sientes ese miedo, como lo hemos sentido todas las mujeres, es difícil opinar. Porque, en los casos de abusos sexuales, lo fácil es culpar a la víctima. Al contrario que en otros delitos.

Porque imagino que te parecerá una barbaridad que alguien le diga que se lo tiene merecido a una persona a la que le han robado el móvil por la calle -no haberlo exhibido en público-. También se lo merece, ¿no? alguien que aparca su coche en la vía pública. O el que lleva un collar al cuello. O un bolso al hombro.

Van provocando. ¿A que sí?

¿Por qué nadie les dice que no lleven todas esas cosas por la calle? ¿Y por qué a las mujeres se les dice que no beban, o no caminen solas, o no lleguen a casa tarde?

(Foto: Getty)

Y que las mujeres queramos hacer todo eso -beber, ir escotadas, caminar solas de madrugada o lo que sea- no significa que vayamos a hacerlo, porque la verdad es que tenemos miedo. Y, desgraciadamente, tenemos que protegernos.

Pero no nos culpéis a nosotras por beber. Ya está bien.

Y nadie nos va a quitar el derecho a exigir que queremos ir por donde nos dé la gana y como nos dé la gana sin sentirnos amenazadas. Faltaría más.

Quizá lo que habría que hacer es enseñar a determinados hombres a que no nos violen. Por que sí, sí, señores y señoras, resulta que los violadores son hombres. Lo que no quiere decir ni mucho menos que todos los hombres sean violadores, pero sí al contrario: que todos los que violan son del género masculino.

Y las víctimas son mujeres.

POST DATA

Por cierto, es triste tener que aclararlo, pero nadie está defendiendo el alcohol, ni mucho menos las borracheras. Lo que es gravísimo es que se culpe de su violación a una mujer porque ha bebido, y que haya hombres -violadores- que se aprovechen de esa circunstancia.