A mamarla, Sara Sálamo

Resulta que una mujer no puede tener una opinión. Bueno, puede tenerla si esa opinión coincide con la de su hombre. Vamos, que repite lo que le dicen que tiene que decir.

Porque una mujer, cuando tiene una opinión formada, y además comente el terrible pecado de ATREVERSE a hacerla pública, es una zorra.

Una puta.

Como le acaba de pasar a Sara Sálamo.

La actriz se ha atrevido a criticar el machismo de VOX. Y la reacción de los mercenarios del partido no se ha hecho esperar. Imagino que ya podéis haceros una idea de por dónde van los insultos.

(Photo by Beatriz Velasco/WireImage)


“Ve poniéndote rodilleras que tu marido está a punto de llegar. Gánate la vida que llevas, anda”

“Tienes pinta de trabajar usando la boca, y no precisamente hablando”

“Dedícate a no follar tanto con Isco, que luego no rinde nada”

“Cuando te tiras media vida de rodillas pasa que no te da tiempo a abrir un libro”

“Gracias por darnos tu opinión, la novia de culogordo”

“Me encantan las mujeres florero


Barbaridades así son los gatillazos cerebrales cuando los que insultan no tienen argumentos, tan sólo odio, cuando no saben argumentar, cuando no tiene la razón ni capacidad neuronal suficiente para argumentar un discurso que respalde cualquier  opinión que puedan tener.

Dan mucho, mucho asco.

Todos esos machistas están ahí, ocultos tras hombres  -y mujeres- que pueden parecer normales pero que en realidad son personas que piensan -entre otras muchas cosas- que  las mujeres de éxito llegan a la  cima no por su propia capacidad, sino porque han ofrecido  servicios sexuales a  hombres poderosos.

Yo haría públicos sus nombres y apellidos. Que la gente que los rodea sepan el tipo de personas con las que comparten vida o trabajo. Porque en su vida diaria esta gentuza es cobarde. Unos cagados de miedo.

¿De qué tienen miedo esos hombres -y mujeres-? Pues de mujeres como Sara. Valiente. Triunfadora. Fuerte. De mujeres que no callan. De las que se atreven a levantar la mirada y cuestionarles su opinión. De las que tienen pensamiento propio.

Porque, a VOX le gustan más calladitas. O que digan lo que ellos quieren que digamos. “Yo pondría como asignatura obligatoria la costura. Empodera mucho coser un botón”, acaba de decir la dirigente de VOX Alicia Rubio.

Sí, claro, y hacer empanadillas. No te jode.

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