Jódete, Laura Escanes. Eres madre.

Amiga. Eres madre. Jódete.

Resulta que Laura Escanes es una mala madre. Una malísima madre. Una madre terrible.

¡Oh, qué tremendo e imperdonable pecado! ¡Oh, gente de bien!

“Laura Escanes abandona a su hija para irse de copas”, titulaba un periódico.

El titular de la crónica sobre Laura Escanes (Crónica Global / El Español)


Venga, corred, llamad a los servicios sociales para que le quiten la custodia.

Tremendo, amigos, tremendo. ¿Cómo se le ocurre?

¿Cómo se le ocurre ir a cagar, si quiera? Porque, ya se sabe, las madres no cagan, están las 24 horas del día pendientes de su bebé.  

Así que cómo se le ocurre a Laura no sólo ir a cagar, sino ducharse, peinarse, maquillarse sino también vestirse? -todo el mundo sabe que las madres arrastran la misma camiseta sucia y los mismos pantalones de chándal día tras día porque pensar en lavarse teniendo un bebé es un pecado de vanidad-. ¿Cómo se le ocurre salir de casa para posar en un photocall?

Malamadre.

Venga, vamos a lincharla. Como a tantas otras madres famosas a las que se les ocurre, por unas horas, salir y airearse. Ser mujeres. Volver, por unas horas, a ser ellas mismas. Un ratito. Un poquito. Un aire que respirar.

(Europa Press Entertainment/Europa Press via Getty Images)


Mientras tanto, al padre, a Risto Mejide, nadie le ha dicho nada por pasarse cuatro días  a la semana en Madrid y “abandonar” a su hija. Y tampoco le ha dicho nadie nada por estar un mes entero de premiso paternal con ella, disfrutando de su amadísima Roma, dejando su trabajo.

Es hombre. Ya se sabe.

Aunque, para ser justos, a cagar, a Risto, lo manda alguien todos los días. (Con cariño, compañero)


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