4 horas para infectar un edificio: así se puede llegar a propagar un virus a partir de nuestras manos

¿Por qué el coronavirus se está expandiendo tan rápido? No lo sabemos, es todo tan reciente y tan rápido que los científicos aún no han sido capaces de contestar a esa pregunta.

Pero visto cómo actúan otros virus, la respuesta podemos tenerla a medio metro de nuestros ojos.

Las manos.

Nuestras manos son las principales culpables de expandir los virus. Quizá las manos de algunos de vosotros, sin saberlo. A través de ellas los virus llegan a casi todo el planeta.

¿Sabéis cuántas veces nos llevamos las manos a la cara y cuántos virus puede habver en ellas? Personal médico en China se despide de un paciente curado del coronavirus. China, 1 marzo, 2020. (REUTERS)

En la universidad de Arizona estudiaron en 2013 cómo se propaga un virus. ¿Es rápido? ¿Cómo pasa de una persona a otra? ¿Pueden contagiarse personas que no han estado en contacto con un portador? Para intentar aclararlo hicieron este curioso y revelador experimento: reclutaron a ochenta voluntarios de un bloque de oficinas, y, por la mañana, antes de entrar a trabajar, pusieron las manos de cada uno de ellos una simple gota de agua. Sin saberlo, uno de los participantes no recibió agua, sino virus artificiales que imitaban el resfriado, la gripe y un virus estomacal.

A esos empleados les pidieron que hicieran vida normal de oficina. Como cada día.

Los investigadores regresaron a las cuatro horas y tomaron muestras de todas las superficies de uso común -fotocopiadoras, barandillas, botones de ascensor, teléfonos, sillas...- y se encontraron con un dato asombroso: más de la mitad de esas superficies estaban infectadas con al menos uno de los tres virus. Pero, lo que es peor: más de la mitad del resto de empleados de las oficinas también lo estaban.

Los investigadores se asombraron de la rapidez con la que se propagaban los tres virus. Al menos alguno de ellos había logrado contagiar en cuatro horas a la mitad de las personas del edificio.

Lo bueno, que al final del día, los virus del resfriado y de la gripe -que tienen un corto periodo de supervivencia- habían desaparecido de las superficies del edificio. Lo malo, que el tercero de los virus, el estomacal, estaba presente ya en el 70 por ciento de las superficies.

"Hemos descubierto que la mano es más rápida que el estornudo en la propagación de los virus", comentó Charles Gerba, profesor de ciencias del suelo, agua y medio ambiente de la UA y co-investigador principal del estudio. "La mayoría de la gente piensa que son la tos y los estornudos lo que propaga gérmenes, pero la cantidad de objetos que tocas es increíble, especialmente en esta generación de botones. Presionamos más botones que cualquier otra generación en la historia".

¿Está pasando algo similar con el coronavirus?

Todavía es muy complicado decirlo y alarmista afirmarlo, pero un estudio publicado hace un mes apunta a que algunos coronavirus similares pueden sobrevivir fuera del cuerpo humano hasta 9 días. Eso son 9 días en un pomo, en una barandilla, en un asiento de metro. De nuevo, la buena noticia es que pueden ser rápida y eficazmente desactivados limpiando esas superficies.

¿Cuántas veces diríais que os tocáis la cara cada hora? ¿Tres? ¿Siete?

Venga, confesad, ¿cuántas veces hacéis este gesto a lo largo del día? (JOHN MACDOUGALL/AFP via Getty Images)

Dieciséis. De media.

Pensad en todo lo que tocamos y en todas las veces que lo que tocamos llega a nuestra cara, es decir, a las vías de entrada al cuerpo -boca y nariz-.

No son las mascarillas. No. No os volváis locos haciendo acopio de mascarillas. Son las manos.

Los investigadores de la Universidad de Arizona calcularon que los empleados de ese edificio -sólo en esa jornada laboral- tuvieron hasta un 90 por ciento de posibilidades de infectarse con uno de los tres virus. Pero había algo que podía cortar en seco la propagación. Días después repitieron el experimento pero advirtiendo a los empleados de que debían lavarse las manos antes de comer o tras reunirse con varias personas, y dándoles pañuelos desechables gratuitos y botes de desinfectante de manos.

¿Sabéis qué pasó sólo con ese pequeño gesto de lavarse las manos? Que el riesgo de infección bajó al 10 por ciento.

Conclusiones: lavar frecuentemente las manos reduce de manera drástica el riesgo de que nos contagiemos de cualquier virus. Sí, incluído también el coronavirus. Y, dos: si estás enfermo, quédate en casa, no infectes al resto.

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