¿Cómo voy a colgar una bandera de España en el balcón, si nos la han robado?

“Pero ¿cómo voy a colgar una bandera de España en el balcón, si nos la han robado?”, me acaba de decir una amiga por teléfono. “Nos la han robado y me he quedado huérfana de bandera y casi de país. ¿Sabes, estoy por hacerme una camiseta con la bandera española que ponga, ´soy de izquierdas y republicana, pero esta también es mi bandera´”.

Cuando la bandera no se utiliza para defender a un país sino para defender unas ideas políticas, le estás robando la bandera al resto de compatriotas que no piensan como tú.

Aunque, viendo las últimas protestas, a veces puede parecer que una parte de los españoles quiere que el resto se avergüence del símbolo nacional. O no quiera lucirlo porque ya no representa a toda España.

Cientos de personas protestan contra el gobierno en la calle Larios de Málaga saltándose las medidas de seguridad contra el Covid.

La bandera es de todos los españoles, pero unos pocos se la han apropiado. No es nada nuevo. Ya lo hizo Franco, que se apropió de los colores para legitimar y perpetuar su régimen, su idea de país -ejército y terror mediante- e incluso el culto a su personalidad.

La parafernalia simbólica marca también fronteras: o estás conmigo o estás contra mí.

Y así no vamos a sacar este país adelante. Nos queda un esfuerzo titánico para levantar a España. Todos bajo la misma bandera.


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