El mensaje condenatorio de Carlos Martínez a los saludos "fascistas" de los ultras del Atlético de Madrid en Éibar

Por un lado, Caros Martínez, periodista de MovistarPlus y, por otro, los ultras del Atlético de Madrid haciendo el saludo fascista en Éibar (Foto: Twitter/@ElDiaDespues)


Carlos Martínez, quizás el narrador de partidos de fútbol más conocido del país, condena en ‘El día después’ los saludos “fascistas”, con el brazo en alto, de los ultras del Atlético de Madrid que acudieron a Ipurúa para ver a su equipo jugar contra el Éibar.

El periodista de Movistar Plus hace mención a un documental que está preparando su cadena sobre el racismo en el fútbol y se lamenta de haberse confundido en pensar que “el peor momento había pasado”. No es así. Enseguida dan paso a imágenes grabadas en los aledaños de Ipurúa en las que se ve a un grupo de ultras rojiblancos desafiando a los presentes con la mano derecha levantada.



Carlos Martínez manda un mensaje a los clubes, con toda la razón del mundo, afirmando que “es sencillo” que estos energúmenos sean identificados y se les aparte del fútbol. Pero los clubes no ponen toda la carne en el asador, ni siquiera cuando sus ultras ya han protagonizado más veces episodios de odio y violencia escandalosos como es el caso del Atlético de Madrid.

A todos nos vienen a la cabeza el asesinato de Aitor Zabaleta, seguidor de la Real Sociedad, en los alrededores del Vicente Calderón a manos de un sector de la hinchada más radical colchonera. Todos, igualmente, recordamos la muerte de ‘Jimmy’, el ultra del Deportivo de la Coruña, a orillas del Manzanares en una pelea programada por violentos de ambos bandos.

El fascismo está muy arraigado dentro del Frente Atlético, grupo al que supuestamente la directiva rojiblanca tenía vetado desde el último acontecimiento antes mencionado. Mentiras. Tuvo que morir alguien para plantearse que la situación era insostenible. No les parecieron suficientes la cantidad de veces que ultras del Atleti entonaron el ‘Cara al sol’ en diferentes feudos de la Liga como en Vallecas.

El problema es que después de pasar algo muy grave, todo se enfría y en menos de un mes ya nadie se acuerda de ello. Estos actos hay que condenarlos de por vida y tomar medidas serias para que los aficionados al deporte de verdad puedan acudir tranquilos y seguros a ver y disfrutar de sus equipos.

Todos somos culpables de que esto ocurra y es parte de todos poner el grito en el cielo.


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