A Carlos Lozano le ha tocado la lotería y ahora nos hemos dado cuenta

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MADRID, ESPAÑA - 21 DE ENERO: Carlos Lozano asiste al estreno de 'Locos' en el Teatro Marquina el 21 de enero de 2021 en Madrid, España. (Foto de Pablo Cuadra/WireImage)
MADRID, ESPAÑA - 21 DE ENERO: Carlos Lozano asiste al estreno de 'Locos' en el Teatro Marquina el 21 de enero de 2021 en Madrid, España. (Foto de Pablo Cuadra/WireImage)

Telecinco decidió dar un soplo de aire fresco a su parrilla de cara a este verano. Eliminó el programa Ya son las ocho, con Sonsoles Ónega, y ocupó su franja conuna nueva vuelta de tuerca de Sálvame, Sálvame Sandía.El objetivo era hacer una parte final del programa divertida, en la que se recorrería las playas de España y para ello recuperaban a Carlos Lozano, quien ya había sido defensor del espectador en Sálvame. La cosa no funcionó bien, y parecía que el presentador y antaño modelo tendría poco recorrido en el programa de La Fábrica de la Tele. Nos equivocamos. A Carlos Lozano le tocó la lotería cuando el tema de las playas pinchó, y no nos dimos cuenta hasta la entrega de este jueves11 de agosto.

Como decimos, Sálvame Sandía pinchó con el tema de recorrer las playas en sus primeras entregas, pero Carlos Lozano había llegado para quedarse. Poco a poco se fue ganando su parcela, ya desde el plató del programa, haciendo un poco de comodín. Lo mismo se prestaba a conocer a mujeres para encontrar pareja que entrevistaba a Terelu Campos, según correspondiese. Y ayer, Carlos se mostró como una pieza imprescindible del nuevo Sálvameal aparecer no ya en el tramo del Sandía, sino presentando el programa desde el principio, en Sálvame Limón, junto a Adela González.

Este baile de presentadores ha pillado completamente por sorpresa a los espectadores. Nadie esperaba a Carlos abriendo la emisión, ocupando el rol habitual de María Patiño o Terelu Campos. Ha ido creciendo sin pausa, pero sin prisa, en los contenidos de Sálvame, y ya se perfila como un interesante sustituto de los habituales presentadores titulares.

Las cosas como son, a Carlos Lozano esta nueva etapa en Sálvamele está viniendo como un guante. Tras dejar atrás el papel de enfant terrible que agita el avispero desde su silla de playa, nos está recordando por qué fue uno de los comunicadores más valorados de la televisión de hace dos décadas, cuando brillaba en Operación Triunfo y demás espacios.

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Este madrileño sabe que la ocasión la pintan calva, y cada vez que Mediaset le ha ofrecido volver a la palestra lo ha aprovechado a lo grande. Tras su paso por Gran Hermano VIP, por ejemplo, consiguió que se confiase en él para presentar el programa Granjero busca esposa y durante dos temporadas, ni más, ni menos.

No sería de extrañar, por lo tanto, que Carlos ahora esté jugando sus mejores cartas, las más divertidas y centradas, con la esperanza de que algún nuevo formato de entretenimiento caiga en sus manos. Un talent show, algún debate, un nuevo reality show, por qué no.

Sálvame ha cambiado mucho en los últimos tiempos. Si el pasado mes de enero nos hubiesen dicho que algún día Sálvame estaría presentado por Carlos Lozano y Adela González, habríamos pensado que qué locura, que cómo iba a suceder eso. Sin embargo, tras el despido de Paz Padilla y el adiós a Carlota Corredera, el programa tuvo que abrir sus ventanas y buscar rostros nuevos, que permitieran oxigenar las audiencias. Así es como llegó Terelu, Adela y también Carlos, que fue el último en aparecer, pero que ha sabido mover ficha con sabiduría para estar el primero.

Dentro de su amplia versatilidad, Lozano ha demostrado que sabe muy bien cuáles son los códigos de Sálvame y qué se puede esperar de un perfil como el suyo. Comenta la actualidad, bromea, tiene mano dura cuando lo cree oportuno, pero sin caer en los excesos gratuitos que cometía en el pasado, cuando se robaba el foco por encima de sus posibilidades.

En la tarde de ayer, por ejemplo, opinó de la crisis que sobrevolaría el matrimonio de Ana María Aldón y el torero José Ortega Cano, y se mostró muy crítico con la diseñadora. Expuso que cómo se va a encargar ella de su marido tras salir tantas veces en los programas de la cadena diciendo que no se sentía cómoda a su lado y no le daba su sitio. “Una mujer que está pendiente de su marido no sale en la televisión diciendo las cosas que ha dicho de él. Eso se hace en casa en el salón o en una habitación, no se hace públicamente”, expuso con firmeza, unas palabras que terminaron siendo aplaudidas por el público. Había dado en el clavo, sabe en qué programa está trabajando y cuáles son los códigos. Parece que él también es consciente de que tiene un tesoro ahora mismo entre las manos, y seguro que va a seguir dando contenidos para no soltar esa silla de presentador que ayer le entregaron.

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