Carlos de Inglaterra, salpicado por un escándalo de falsificación de obras de arte

Este martes, el príncipe Carlos de Inglaterra acudía a Herefordshire para inaugurar oficialmente el Festival Gilpin 20, conmemorando así el lugar de nacimiento del turismo británico. El hijo de la reina Isabel II de Inglaterra se mostraba sonriente, feliz y aparentemente ajeno al escándalo que se conocía poco antes y que le ha salpicado directamente. Un asunto en el que se ha visto envuelto de manera involuntaria pero que le ha colocado, sin duda, en el centro de la diana mediática.

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Carlos de Inglaterra, envuelto en la polémica

El origen de la polémica hay que buscarlo en las declaraciones de un pintor estadounidense experto en falsificaciones llamado Tony Tetro. Este hombre, que arrastra una condena de varios meses de cárcel por cometer, precisamente, un delito de falsificación ocurrido en el año 1993, asegura que es el responsable de algunos de los cuadros que pueblan los muros de la residencia de Dumfries House, una propiedad que fue adquirida hace unos años por el príncipe de Gales y que en la actualidad alberga The Prince's Foundation, organismo que creó él mismo en 1986.

Según las declaraciones de Tetro, efectuadas al Daily Mail, se trata de varias falsificaciones de Monet, Picasso y Dalí que en su día se valoraron en más de 100 millones de euros y que en su día prestó a la fundación el empresario James Stunt, exmarido por cierto de Petra Ecclestone y yerno de Bernie Ecclestone, el magnate de la Fórmula 1. El artista falsificador asegura que cuando vendió sus cuadros a Stunt, este sabía de sobra que el autor no era ni Monet, ni Picasso ni Dalí, y que por tanto estaba al tanto de que se trataba de imitaciones hechas por Tetro.

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Carlos de Inglaterra, envuelto en la polémica

"Dumfries House acepta obras de arte como préstamo cada cierto tiempo procedentes tanto de particulares como de organizaciones. Es extremadamente lamentable que la autenticidad de estos cuadros, que ya no están expuestos en la actualidad, sean puestos en entredicho", ha comentado un portavoz de la fundación al citado periódico. Por su parte, el falsificador también se ha pronunciado al respecto. "Puedes impresionar a tus amigos con mis pinturas, decorar tu casa con ellas, pero no pasarían el escrutinio de un experto. No quiero formar parte de esto. Tiene que pararse cuanto antes. Me dicen que estos cuadros fueron a Dumfries House. No hay ninguna duda al respecto, James sabía que eran míos", ha revelado. Sin embargo, el empresario niega este extremo, dado que en los documentos del préstamo aparece una certificación de la autenticidad a cargo del Instituto Wildenstein.

Lo que parece claro es que, pese a exponerse en su propiedad, Carlos de Inglaterra nada tiene que ver con la verificación de los cuadros. De sobra conocida es la afición por la pintura del príncipe de Gales, cuyos conocimientos artísticos se corresponden con los de un coleccionista, pintor amateur y mecenas del arte. Su colección de acuarelas decora las estancias de Balmoral y Highgrove, entre otras residencias. En ocasiones ha llegado a exponer algunas de sus obras, como cuando llevó hasta Florencia, en el año 2001, una veintena de litografías paisajísticas.

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