¡No es su primer mal gesto! El mal carácter de Carlos III viene de lejos

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Lleva tan solo una semana como rey y a Carlos III ya le han sacado los colores por dos gestos que han dado la vuelta al mundo y que no son precisamente amables. El hijo de la fallecida Isabel II ha tenido algún 'problema' con las plumas estilográficas a la hora de firmar los documentos que le confirmaban como monarca y hasta en dos ocasiones ha sacado a relucir su mal carácter delante de las cámaras en estos días. Pero esta no es la primera vez que el hoy Rey de Inglaterra ha mostrado su peor cara en sus 73 años de vida como príncipe de Gales.

Carlos III lleva apenas unos días de reinado y ya le han 'pillado' en varios renuncios en los que muestra su fuerte carácter. (Photo by Oli Scarff - WPA Pool/Getty Images)
Carlos III lleva apenas unos días de reinado y ya le han 'pillado' en varios renuncios en los que muestra su fuerte carácter. (Photo by Oli Scarff - WPA Pool/Getty Images)

Después de 70 años de reinado de su madre, Carlos III tiene ahora la complicada tarea de sucederla en el trono cuando algunas encuestas no le dan precisamente como el favorito de los ingleses dentro de la familia real británica. El eterno aspirante a rey es hoy ya soberano de Inglaterra y llega al 'cargo' con una popularidad que nada tiene que ver con el fervor y la admiración que provocaba su difunta madre. Culto, ecologista y con una preparación exquisita son algunas de las cualidades del nuevo rey, pero también aparece sobre él la sombra de la soberbia y de un carácter cuanto menos poco amable y algo déspota.

Y esto no lo decimos después de los dos incidentes con las plumas (curiosamente el emblema de su escudo como príncipe de Gales) que tal vez pudieron ser fruto de los nervios o el agotamiento después de la muerte de su madre, sino a otros comentarios y sucesos acaecidos a lo largo de los 73 años de Carlos III que han contado algunos de sus estrechos colaboradores. Fue en el año 1995 cuando comenzaron a salir informaciones acerca del mal humor de Carlos de Inglaterra. Fue Ken Stronach, un antiguo ayudante de cámara del entonces príncipe, el que quiso revelar algunos secretos del hijo de Felipe de Edimburgo en la prensa británica.

Carlos III tiene la ardua tarea de ganarse a su pueblo igual que lo hizo su madre Isabel II. (Photo by Paul Faith / AFP) (Photo by PAUL FAITH/AFP via Getty Images)
Carlos III tiene la ardua tarea de ganarse a su pueblo igual que lo hizo su madre Isabel II. (Photo by Paul Faith / AFP) (Photo by PAUL FAITH/AFP via Getty Images)

Los cabreos 'reales' de Carlos III

Stronach accedió a conceder una entrevista a la publicación News of the World en la que contó una anécdota que no dejaba en buen lugar al príncipe de Gales. El ayudante de cámara explicó que un día, al príncipe se le cayó uno de sus gemelos al lavabo de su baño y su enfado fue monumental. El enfado de hecho fue tal que, según Stronach, supuestamente arrancó el lavabo de la pared del aseo para tratar de recuperar el gemelo. El mismo ayudante explicó además que otro día, el príncipe se enfadó de manera descomunal y presuntamente le agarró por el cuello, un momento en el que el ayudante contó que, siempre según su versión, tuvo que esconderse en un armario de la lencería hasta que el príncipe se calmó.

El mal genio del primogénito de Isabel II también fue recogido en una de sus biografías. Se trata del libro escrito por uno de sus biógrafos, Tom Bower, que se publicó en el año 2018. En él, Bower aseguraba que Carlos de Inglaterra no tolera las críticas y que no le gusta escuchar lo que se dice de él. Tanto es así que de vez en cuando supuestamente y según Bower, el ya rey arrojaría objetos a la radio al escuchar noticias poco positivas sobre su persona o su trabajo en la familia real británica. En el libro El príncipe rebelde del mismo escritor afirma que un día, cuando Carlos escuchó los resultados obtenidos en una encuesta sobre su popularidad entre el pueblo británico y que no eran demasiado buenos, tiró un plato al suelo rompiéndolo en mil pedazos.

Otra de las anécdotas que contó su biógrafo fue que un día, el príncipe de Gales vio comida envuelta en papel transparente y pegó un grito de asco al verlo. "Es papel film, querido", le dijo Camilla ante el gesto extrañado de su marido. Lo que da a entender que no está muy acostumbrado a entrar en una cocina como el común de los mortales.

El rey Carlos III pocos días después de la muerte de su madre. (Photo by Chris Jackson/Getty Images)
El rey Carlos III pocos días después de la muerte de su madre. (Photo by Chris Jackson/Getty Images)

"Odio a esta gente"

Otra de las salidas de tono más sonadas de Carlos de Inglaterra tuvo lugar en el año 2005, ocho años después de la muerte en un trágico accidente de tráfico en París de Diana de Gales. En aquel momento, el príncipe de Gales estaba de vacaciones en la estación de esquí de Klosters, en Suiza, junto a sus dos hijos. Ni Guillermo ni Enrique eran ya unos niños, puesto que tenían 23 y 21 años respectivamente. Antes de comenzar a deslizarse por las pistas de esquí, el entonces heredero y sus hijos posaron para la prensa que estaba allí para hacer seguimiento de las vacaciones de la familia real.

Todo iba bien hasta que unos comentarios de Carlos se colaron a través del micrófono de unas cámaras. "Odio hacer esto. Maldita gente", se escuchó susurrar al príncipe que trataba de mostrar su mejor sonrisa. "No aguanto a ese hombre, es horrible", añadió haciendo alusión al corresponsal de la BBC. "Odio a esta gente", apostilló sin saber que se estaba escuchando todo lo que decía.

Por supuesto fue un gran escándalo y el equipo directo del príncipe tuvo que salir a pedir disculpas y explicó que el príncipe se encontraba incómodo porque los paparazzi le habían estado siguiendo durante todo el día y ya no podía más con la presión de la prensa.

Carlos y Camilla, un amor contra viento y marea. (Photo by Max Mumby/Indigo/Getty Images)
Carlos y Camilla, un amor contra viento y marea. (Photo by Max Mumby/Indigo/Getty Images)

Un rey con manías

Además de esos incidentes, se dice que el rey Carlos tiene un carácter cuanto menos especial y algo altivo, bastante alejado de la vida de sus ciudadanos. Además, tiene algunas manías que fueron reveladas en el documental Serving the Royals: Inside the Firm de Amazon. Paul Burrell, el que fuera mayordomo de la familia en los 90 explica en el documental: "Su pijama se plancha todas las mañanas, los cordones de sus zapatos se alisan con una plancha, el tapón del baño debe estar en cierta posición y la temperatura del agua debe ser tibia y la bañera medio llena. Hace que sus ayudantes de cámara pongan la pasta de dientes en su cepillo de dientes todas las mañanas".

Cuentan que una de sus exigencias es viajar con su propia tapa del retrete e incluso se rumorea que una vez que fue a visitar a un amigo se llevó su propio papel higiénico (de terciopelo) y su propio colchón. Hasta dicen que llevó en el equipaje un par de cuadros con paisajes escoceses para decorar su habitación y sentirse como en casa.

En el documental The Madness of Prince Charles, el biógrafo real Anthony Holden afirma que "Carlos, a pesar de todos sus intentos de descubrir cómo vive la otra mitad y el interés en los menos afortunados de la sociedad, tiene dos hombres, pagados por el Estado, para ayudarlo a vestirse por la mañana. En una ocasión me llamó desde su biblioteca y me dijo: "Oh, Paul, una carta de la Reina parece haber caído en mi papelera, ¿la recogerías?". Tuve que agacharme en la papelera y sacar la carta y volver a ponerla en su escritorio".

Los últimos desmanes del rey

En la última semana, Carlos III ha estado de lo más ocupado y también le hemos visto con algunos desmanes 'reales'. El primero sucedió el pasado 10 de septiembre cuando se produjo su proclamación oficial como rey. Cuando Carlos fue a firmar un enorme pliego colocado sobre una mesa bastante pequeña, dos tinteros supusieron un inconveniente para él. No solo una sino hasta en dos ocasiones pidió con un gesto airado y cara de pocos amigos que retiraran los tinteros de la mesa porque, para qué negarlo, podían habérsele caído encima en un momento retransmitido en directo en todo el mundo.

Pocos días después en Irlanda, Carlos tuvo que firmar en el libro de visitantes de la sede oficial del Gobierno de Irlanda del Norte y de nuevo una pluma se interpuso en su camino. Al firmar, la tinta del bolígrafo se salió se manchó las manos de tinta. Al entregar el boli a su mujer, Camilla, el ya rey mostró otra vez su gran enfado. "Oh Dios, odio esto", dijo sacando un pañuelo del pantalón. "Oh, mira, está por todas partes. ¡No puedo soportar esta maldita cosa!", añadió con un gesto poco amable ante la mirada de su esposa y los allí presentes. Además, poco antes se había equivocado al poner la fecha, algo que puede que ya le sacara de sus casillas.

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