Casemiro: de centrocampista más infravalorado del Madrid a todoterreno

Casemiro define a la perfección para hacer el primer gol ante el Sevilla tras superar a Tomáš Vaclík. (Foto Sonia Canada/Getty Images)

Carlos Henrique Casemiro se expresa sobre el terreno de juego con la misma fluidez y versatilidad con la que lo hace frente a los micrófonos tras acabar un partido: directo, sin rodeos y siendo consciente del escudo al que representa. El brasileño, clave en la estructura de un Real Madrid en construcción, ha experimentado una evolución impresionante.

De este modo, Casemiro ha pasado de ser un mediocentro defensivo encargado de desactivar contragolpes rivales a convertirse en un todoterreno sobre el que confiar cuando los partidos se complican. Puede que no brille como Kroos o Modric, pero su importancia es equivalente.

En este sentido, su fulgurante ascenso desde que Rafa Benítez apostase por su inclusión en el XI blanco se ha visto recompensado con la confianza brindada por posteriores entrenadores como Zinedine Zidane, Julen Lopetegui o Santiago Solari. Por ello, no es casualidad que el brasileño sea el futbolista más utilizado por el técnico francoargelino en la presente temporada, síntoma que su papel aumenta a medida que avanza la temporada. Reflexionar sobre Casemiro es pensar en dos palabras de manera simultánea: equilibrio y líder.

Discutido en sus inicios por su poca clarividencia con balón en un conjunto que se expresaba a ritmo de asociación gracias a un compendio de futbolistas muy dotados técnicamente como Kroos, Modric, Isco, Benzema, Cristiano Ronaldo o Marcelo; el brasileño acabó convenciendo a todos. El motivo no se escapa.

Su capacidad para corregir errores ajenos y erigirse como un ancla que potenciaba la libertad del resto sirvió para hacer al Madrid más fiable, pero también para dotarle de una red de seguridad que anteriormente no poseía. A campo abierto o en contextos de repliegue más contraataque, Casemiro era necesario.

Con el tiempo y los primeros títulos de por medio en su vitrina, Casemiro fue ganando importancia y escalando jerárquicamente en el esqueleto madridista. Sin llevarse los titulares de otros compañeros pese a ser él una de las grandes razones para que brillaran tanto y aunque pocos se fijaran en ese preciso momento, el brasileño fue añadiendo matices a su repertorio futbolístico hasta empezar a sumar desde la contundencia en área contraria.

El ‘14’ ya no solo acumulaba cortes defensivos, coberturas a los laterales, presión arriba y recuperaciones al límite para sostener a todo el talento que le acompañaba, sino que también se atrevió a mostrar su perfil más agresivo de cara a portería rival y a ganar peso en la distribución de balón.

Casemiro pasó de colocarse de espaldas a la salida de balón de su equipo a coger galones desde el pase para superar líneas de presión rival y llegar de segunda línea a la meta rival.

De esta manera, la relación que desarrolló con Toni Kroos desde el balón parado incrementó la peligrosidad del Real Madrid en Copa de Europa, convirtiéndose, así, en un desatascador de partidos, un ganador de encuentros. El conjunto blanco incorporó un recurso que acercaba a los de Zidane a la victoria a base de martillazos inapelables como el que inclinó la eliminatoria de Copa de Europa ante el Nápoles de Maurizio Sarri.

Ahora, tras su peor año en la campaña pasada, Carlos Henrique Casemiro está realizando su temporada más global, regular y versátil desde que llegó. Forzando el desorden cuando es necesario -como ante el Sevilla con dos goles- y creciendo desde la circulación de balón cuando el partido lo requiere sin perder su esencia inicial. Por ello, es el máximo recuperador de la Liga (38 intercepciones) y el futbolista con más entradas exitosas completadas (70).

Probablemente, algunos aún seguirán catalogando a Casemiro de ‘mediocentro defensivo’. Sin embargo, él se encargará de continuar demostrando al mundo que su madurez y evolución le han proyectado a otro nivel en el escalafón jerárquico de un club extraordinariamente complicado y exigente. Quizás nunca estará bajo los focos de manera regular, pero su tarea permitirá que otros acaparen titulares mientras él los escribe.

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