Carlos Fonseca trasciende el "identitarismo localista" en su novela "Austral"

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Barcelona, 4 may (EFE).- El escritor portorriqueño de origen costarricense Carlos Fonseca trasciende lo que considera "identitarismo localista" en su nueva novela, "Austral", una obra en la que, con una ambición "lationamericanista", reflexiona sobre las lenguas y su pérdida, la preocupación medioambiental o la globalización.

En la presentación este miércoles del libro en Barcelona, Carlos Fonseca ha confesado que es "la novela que siento más mía, más pulida y trabajada", en cuyas páginas recupera algunos de los temas que siempre le han obsesionado: "qué le ocurre al lenguaje, qué lo lleva al punto en que naufraga o casi desaparece, acercándose muchísimo al silencio".

"Austral" (Anagrama) es una historia de duelo pero también la historia de un retorno, la del narrador a sí mismo, la del protagonista a Latinoamérica, y en ese doble tránsito la novela es una indagación en el dolor de la pérdida, la desaparición de lenguas y recuerdos, la necesidad de la memoria y la escritura, los peligros de la globalización y los lugares recónditos de Latinoamérica que sobreviven a ella.

Fonseca cuenta que en su novela hay tres personajes que se sitúan en esos límites: "La escritora inglesa Aliza Abravanel, que intenta terminar su libro después de sufrir afasia; un último hablante indígena que se enfrenta al desvanecimiento de su cultura y su idioma mientras un antropólogo lucha por evitarlo; y un superviviente del genocidio guatemalteco que busca recuperar los recuerdos perdidos tras los traumas de guerra".

Tras esas tres historias aflora una muy íntima, la del narrador, Julio, un profesor de letras sin ilusión que, tras ser designado albacea literario de su amiga Aliza, viaja hasta la colonia de artistas donde ella pasó sus últimos días y logra, mediante la lectura de su manuscrito póstumo, ajustar cuentas con su pasado.

"Siempre me ha interesado la historia, pero no tanto la novela histórica", señala Fonseca, a quien gusta "combinar personajes ficcionales que interactúan con reales, en este caso la hermana de Nietzsche.

Para trascender el localismo, Fonseca introduce la idea de viaje en su novela, que lleva al lector de las tierras guatemaltecas arrasadas hasta la alta Amazonia peruana, pasando por Nueva Germania, la comuna antisemita fundada en Paraguay por la hermana de Nietzsche, a la búsqueda de "los orígenes de la xenofobia contemporánea".

Asegura que la cuestión identitaria le ha dado muchas veces dolor de cabeza y más por su condición de haber nacido en Costa Rica y haber crecido desde pequeño en Puerto Rico, "un país en el que la identidad ya es algo incómodo, al conservar su condición de casi colonia".

Por esta razón, añade, se siente más cómodo "trazando rutas en las que juega toda América Latina" que centrándose en algún lugar concreto.

Una deriva de esa visión identitaria es la propia "fragmentación" del mercado literario latinoamericano, que impide a un escritor chileno ser conocido en Perú, o a uno argentino en México.

Se interroga el autor de "Coronel Lágrimas" y de "Museo animal" que "ahora que toda la gente viaja en este mundo tan globalizado es curioso que las culturas no están interconectadas".

Fonseca ha siso seleccionado por el Hay Festival como parte del grupo Bogotá 39, por la revista Granta como parte de su lista de los veinticinco mejores jóvenes narradores en habla hispana y por la Enciclopedia Británica como uno de los veinte autores jóvenes más prometedores a nivel global.

(c) Agencia EFE

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