Carla Royo-Villanova: "Tengo más paciencia desde que nacieron mis hijos"

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Photo credit: Ana Ruiz HEARST
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Recuerdo a Carla Royo-Villanova el día de su boda, con un diseño de Lorenzo Caprile, haciendo realidad el sueño de su vida: casarse con su único y gran amor, el príncipe Kubrat Sajonia-Goburgo-Gotha, tercer hijo del rey Simeón de Bulgaria y Margarita Gómez-Acebo, a quien conoció a los 16 años, y con quien ha tenido tres hijos, Mirto, Lucas y Tirso nombres originales de niño. Su relación que dura 29 años. ¿Su secreto? El amor, el respeto y la independencia, fundamental, viniendo como viene Carla de una familia donde las mujeres, tanto su madre como su abuela (recién fallecida), son una institución en Bilbao. Cualidades que ha heredado pese a su aspecto frágil, tras el cual se esconde una gran personalidad y una emprendedora nata. La llaman la 'Princesa viajera' y revela qué hace para mantenerse como una veinteañera. "Ya quisiera yo, pero es cierto que la alegría que me da mi familia, que mis hijos estén sanos, y estudien, además del trabajo maravilloso que tengo, es algo que se refleja en la cara" y reconoce que está en plena madurez. "Quizá es la razón por la que ahora soy más paciente, más empática, lloro con más facilidad cuando veo los problemas de la gente. Tengo más paciencia desde que nacieron mis hijos", reconoce.

Carla está orgullosa de sus tres hijos. "Los tres tienen mucho sentido del humor, son muy inteligentes, saben hablar de todo porque tienen una gran cultura" y revela cuál de los tres se parece más a ella. "Yo creo que Tirso y Lucas, aunque los tres tienen cosas mías y cosas de Kubrat. Al estar siempre juntos van absorbiendo de ambos. Dicen que físicamente Tirso se parece a mí en el color del pelo y los rizos, pero tiene los ojos del rey Simeón, azul intenso, la nariz chata como su abuela Margarita, y es tan delgado como los Villanova", desvela y reconoce que sus hijos echan mucho de menos a su abuelo, Simeón de Bulgaria.

Photo credit: Ana Ruiz HEARST
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Carla Royo-Villanova forma un estable matrimonio junto al príncipe Kubrat de Bulgaria y cuenta qué le enamoró de su marido. "Todo, lo primero que me impactó fue su simpatía, su naturalidad, me hacía reír, cantaba y tocaba la guitarra divinamente. Era especial, diferente a todos los amigos" y revela el secreto de su unión. "Las reconciliaciones, porque los dos tenemos un carácter fuerte y quizá por eso nos gustamos tanto. Tenemos muchas cosas que compartir, comunes y no tan comunes, que nos sirven de diálogo y conversación. Es muy importante saber reconciliarse", dice.

Photo credit: Ana Ruiz HEARST
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Carla, que ahora escribe sobre viajes en las mejores revistas de turismo, tuvo que cerrar su empresa de cosmética cuyos productos hacía con rosas de Bulgaria. "Con la pandemia se cerraron muchos puntos de venta, aunque online funcionaba muy bien. Salió mal, pero me quedo con la conciencia tranquila porque lo intenté con todas mis fuerzas", comenta y desvela uno de sus recuerdos imborrables. "Mi primer cuento me lo compró Miguel Delibes. Era muy amigo de mi familia, le llamábamos el tío Miguel. Yo tenía 8 años y no sabía quién era, pero venía a las tertulias que organizaba mi familia, en la que los niños estábamos integrados" y reconoce tener material para un libro. "Sí, decía mi abuela que por culpa del teléfono se había perdido la costumbre de escribir cartas. Yo le dije que no y Delibes me dijo que si escribía un cuento me lo compraba. Busqué unos folios, lo escribí, se los entregué y me dio 25 pesetas. No sé si lo leyó o no, pero años después me regaló un libro, 'El Camino', y se convirtió en mi libro de cabecera porque me lo firmó", .

Estilismo: Kiut by Mónica Arrese; cuñas de la tienda de Almudena y anillos de Maxi. Peluquería: Cristina Ferrer.

Entrevista realizada en el Hotel Urso C/ Mejía Lequerica, 8. Madrid

Su foto favorita

Photo credit: Cedida Carla Royo-Villanova
Photo credit: Cedida Carla Royo-Villanova

"Me chifla esta foto con Kubrak, de 1989, porque simboliza todo lo bueno que me ha pasado desde entonces".

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