Carla Pereyra y Simeone, una boda para dos... ¿o para tres?

La cuenta atrás ha comenzado, quedan solo unas horas para que Carla Pereyra y Diego Pablo Simeone se conviertan en marido y mujer mediante una ceremonia religiosa para la que han elegido un escenario idílico y muy romántico, La Toscana. En este mágico enclave italiano, la modelo y el entrenador del Atlético de Madrid vivirán este sábado 7 de agosto su boda soñada. Un enlace en el que, inevitablemente, compartirán protagonismo con sus dos hijas, Francesca y Valentina. Especialmente con la primera, quien con solo tres años vive con gran emoción este importante acontecimiento en el que estarán presentes los familiares más cercanos y amigos de la pareja.

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Durante la preparación de todos los detalles y sorpresas, Carla ha contado con una wedding planner además de con una ayudante muy especial, su primogénita. Tal y como revelaba en exclusiva la argentina a ¡HOLA!, Francesca está jugando un papel importante y especial desde que Simeone y ella decidieran poner todo en marcha para celebrar su enlace, que llega después de cinco años de relación. "Estamos disfrutando mucho el proceso con ella", explicaba la modelo, añadiendo además que, durante la liturgia, la pequeña "estará muy cerca del altar".

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Ocurrente y traviesa, Francesca ha decidido que la ceremonia religiosa no solo convertirá en marido y mujer a sus padres, Carla y Diego Pablo, sino que ella también formará parte de este matrimonio. "No para de repetir que se casan papá, mamá y Francesca", revelaba divertida Pereyra. "Le hemos enseñado vídeos de bodas y sueña con llevar un vestido rosa que vuele", explicaba la argentina, que no puede estar más feliz de la familia que ha formado junto al técnico rojiblanco. "Es nuestra mejor fortaleza y la responsabilidad más bonita del mundo", decía.

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Francesca es una de las pocas personas que conoce todos los detalles del secreto mejor guardado de Carla, su vestido de novia. De hecho, la modelo compartía recientemente una imagen de la reacción de la niña al verla de blanco durante una de las últimas pruebas del traje. Un momento en el que los gestos y la mirada de la pequeña hablaban por sí solos. La emoción y la ilusión al ver a su madre "convertida en una princesa" eran evidentes.

Esta boda europea llega solo tres meses después de que Carla y Diego Pablo celebrasen un primer enlace, en este caso civil, en su Argentina natal. "No pensamos nunca en estos pasos pero fueron surgiendo así. Fue muy bonito dar el primer "sí, quiero" en nuestro país, con nuestras costumbres, sabores y gente que nos quiere y que nos ha visto crecer", explicaba, indicando además que, aunque esa unión era suficiente, también querían celebrarlo con sus amigos de aquí, donde hacen su vida.

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