La cara oculta del relato más inspirador de David Bustamante en ‘Masterchef Celebrity’

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Si algo le ha quedado claro a la audiencia de MasterChef Celebrity es que David Bustamante tiene una hija, y que gracias a ella (y a raíz de su divorcio) comenzó a cocinar. Anoche volvió a decirlo, nada más comenzar la semifinal, en la que Verónica Forqué volvía a las cocinas para despedirse para siempre, confirmando su abandono de la semana anterior. “Cada vez que vengo aquí me acuedo de la primera prueba de exteriores, que tuve un ataque de ansiedad y me vi incapaz de lograr hacer absolutamente nada”, recordaba el cantante, que ahora está haciendo sus pinitos como actor en teatro y televisión. Bustamante sacaba pecho por haber llegado tan lejos en el concurso, y explicó, una vez más y de forma inspiradora que ha pasado “de hacer un sandwich para la niña a ser capaz cosas ricas y sabrosas improvisando, aquí he aprendido muchísimo”.

Al lado de David Bustamante estaba Juanma Castaño, que dinamitó con cierta gracia el discurso de su compañero. El comentarista deportivo fingió emocionarse ante el relato de ese padre que nada más sabía hacer bocadillos y que ahora trabaja hace aires y esferificaciones y dijo que no todos los héroes llevan capa. Luego cambió el tono para mencionar que Bustamante se repite más que el ajo, y que lleva vendiendo la historia del sandwich de la niña desde el primer capítulo. “Parece que la hija está pasando hambre y la hija vive como Dios”, remató, dejando a David sin más respuesta que señalar que tiene que ganar a Juanma.

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Y es que Castaño, de forma amistosa, le ha quitado la careta al intérprete de ‘Dos hombres y un destino’ o ‘No soy un supermán’. David sigue intentando vender un perfil humilde como el que nos enamoró hace 20 años en Operación Triunfo, cuando era un albañil con mucha sensibilidad y que lloraba a la primera de cambio. Y ahora intenta disfrazar como un gran problema el no saber cocinar para su hija una vez que se divorció, y que tuvo que pedir ayuda a su hermano para poder salir del paso.

Cuando Bustamante y Paula Echevarría se divorciaron la hija en común, Daniella, tenía 10 años, y David 36. Eso significa que en una década el cantante nunca hizo de comer en casa, bien porque se encargase de eso Paula, o lo más probable porque tuviese alguien trabajado como servicio y tuviese entre sus tareas más elementales el tener el menú del día listo.

A lo largo de su carrera David Bustamante ha demostrado ser un trabajador nato. No ha parado de grabar discos y dar conciertos, pero también diversificó sus proyectos y ha sido jurado televisivo, incluso concursante. Antes que poner a prueba sus dotes culinarias ya fue participante (y ganador) de Bailando con las estrellas, en La 1, e hizo absolutamente de todo en El desafío, de Antena 3. Ahora es además actor, ha tenido un papelito como él mismo en la imprescindible serie HITde Televisión Española, y trabaja en el teatro en el musical de Ghost, alternando el papel protagonista con Ricky Merino.

Con esto quiero decir que es un hombre que se busca las castañas, que no mira la vida pasar esperando grandes proyectos. Se mueve, suda la camiseta… y, por tanto, ingresa dinero en el banco. Que no le va mal la cosa, como para tener que alimentar a su ya adolescente hija a base de bocadillos, que es lo que da la sensación. Si le hace un sandwich porque la cocina es un lugar desconocido para él es porque quiere, porque tenía recursos para ofrecer mejores platos. Porque mira cómo para competir en MasterChef sí que ha sacado tiempo y ganas para aprender a cocinar.

De hecho, ayer sucedió una anécdota que demostró que Bustamante tiene recursos económicos de sobra, tanto como para poder echar una mano a los más necesitados. En la primera prueba los aspirantes cocinaron para sus amigos y familiares, que votaron sus propuestas a ciegas. Pitingo fue invitado como amigo de David, y en un momento de confusión, Pitingo descubrió qué plato había hecho su colega y cambió el voto. Bustamante ganó la prueba y donó el premio de 4.000 euros de premio a la Fundación Pequeño Deseo; sin embargo, luego los jueces dijeron que Pitingo había hecho trampas y que el verdadero ganador era Juanma Castaño, quien por primera vez ganaba un reto con premio económico y lo destinó a El Sueño de Vicky, organización que investiga el cáncer infantil. Ante tal situación incómoda Bustamante entonces se comprometió a donar 4.000 euros de su bolsillo a Pequeño Deseo, para compensar las falsas ilusiones.

Al final del programa David se convirtió en finalista, y se medirá las caras la semana que viene con Miki Nadal, Juanma Castaño y Belén López, puesto que ayer Carmina Barrios cayó eliminada ante un fallido plato de repostería. Y es muy posible de que se alce como ganador, pero eso sí, que abandone ese rol de humildad y de superación por su hija, porque no cuela.

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