Cantora no es la única: las otras herencias envenenadas que destrozaron las sagas más famosas

Nuria Hernández
·12 min de lectura

Todo es amor y buen rollo hasta que llega el momento de repartir la herencia cuando uno de los miembros de la familia fallece. Pasa en las mejores familias, pero sobre todo en aquellas que cuentan con una herencia millonaria. Ahora estamos viendo la ruptura entre una madre y un hijo que parecían inseparables y que se profesaban un amor incondicional. Kiko Rivera acusa a Isabel Pantoja de haberse quedado con parte del legado que le dejó su padre, el torero Paquirri, y parece que el Dj no está dispuesto a perdonar la traición de su madre como hemos visto en las dos últimas semanas en sus apariciones televisivas. Pero son muchas las sagas famosas de nuestro país que han visto cómo todo se viene abajo en el momento de abrir un testamento lleno de propiedades, cajas fuertes y millones de euros.

Kiko Rivera reveló en Telecinco los supuestos engaños de su madre con la herencia de Paquirri.
Kiko Rivera reveló en Telecinco los supuestos engaños de su madre con la herencia de Paquirri.

Las rencillas entre los Pantoja y los Rivera viene de lejos, concretamente desde que en 1984 el torero Francisco Rivera perdiera la vida en la plaza de toros de Pozoblanco. Desde el principio, las dos familias se enfrentaron por el desacuerdo en el reparto de la herencia del diestro y eso provocó que Kiko Rivera, que entonces apenas tenía unos meses de edad, viera cómo su madre le inculcaba un odio desmedido hacia su familia paterna que ahora, más de tres décadas después, trata de recuperar. Fueron Fran y Cayetano Rivera los más perjudicados, los que no recibieron ni un solo recuerdo de su padre porque según Pantoja se produjo un robo en Cantora en el que los ladrones se llevaron todo lo que él había dejado en su casa familiar. Pero la aparición de Kiko en Cantora: la herencia envenenada hace dos semanas revelaba la gran mentira que su madre ha tratado de llevar hasta el final. Esto ha provocado la ruptura definitiva entre ellos y Kiko ya ha dicho que puede parar esto públicamente si Isabel le da una explicación, pero que jamás va a perdonarla.

La herencia de Rocío Dúrcal separó a Junior de sus hijos.
La herencia de Rocío Dúrcal separó a Junior de sus hijos.

Los hijos de Dúrcal demandaron a su padre

Algo similar sucedía en 2009, casi tres años después de la muerte de Rocío Dúrcal tras luchar contra una larga enfermedad. La familia Dúrcal era un ejemplo para todos. Rocío, su marido Junior y sus tres hijos derrochaban unidad y amor por los cuatro costados. Siempre sonrientes, siempre felices nos dejaban ver que nada ni nadie les separaría. Pero tras el fallecimiento de la cantante en 2006 se abría la caja de los truenos. En 2008, Junior publicaba un libro de memorias en el que confesaba que había sido desleal a su mujer y además contaba que sus hijos no le prestaban la suficiente atención.

"Shaila es la más sensible de sus hermanos. Llevo un año y medio fuera de la clínica y Carmen y Antonio raramente me llaman por teléfono para ver qué tal estoy. Ha habido momentos en los que me he sentido muy sólo, que he necesitado su presencia, pero parece que ellos están muy ocupados”, contaba con cierto dolor. El libro no sentó nada bien a sus vástagos y un año más tarde decidían hacer algo terrible: demandar a su propio padre por el reparto de la herencia de la intérprete de rancheras. Parece que todo venía como consecuencia de un testamento redactado por Rocío en 1992 en el que especificaba que la herencia valorada en dos millones de euros se repartiría de la siguiente manera: a Junior le dejaba el tercio de libre disposición, además de la cuota legal usufructuaria de la misma (90.000 euros en total). Además habría aceptado entregar a cada uno de sus hijos lo estipulado por la ley; una novena parte indivisa que rondaría los 350.000 euros. La cantante había donado antes de su muerte parte de sus propiedades a sus hijos, como un apartamento de lujo en el Paseo de la Castellana.

Hasta ahí todo en orden, pero tras la muerte de su madre, Antonio hijo descubrió unas propiedades en el extranjero (como varios pisos en Miami y en México) que al parecer no estaban incluidas en el testamento y que elevarían la herencia a los cuatro millones de euros. Junior negó todo eso pero tras una investigación se confirmó que se habían llevado a cabo varias operaciones de venta de activos en 2008 a través de una sociedad de las Islas Caimán, paraíso fiscal, en las que aparecen las firmas tanto de Rocío como de Junior. En 2009 se veían las caras en los juzgados y también hubo enfrentamiento en los medios por parte de incendiarias declaraciones de Junior y Carmen Morales, que entre otras cosas dijo que su padre no quería darle las joyas de su madre. Después de tres años de disputas, en 2011 llegaron a un acuerdo amistoso de manera extrajudicial y Junior recuperó el cariño de sus hijos hasta su muerte en abril de 2014.

Cayetano fue el más crítico con el reparto de la herencia de su madre.
Cayetano fue el más crítico con el reparto de la herencia de su madre.

Los ricos también lloran

La duquesa de Alba quiso dejar todo bien atado antes de su muerte y por eso, llevó a cabo una herencia en vida en la que donaba las principales propiedades a sus seis hijos. Su patrimonio estaba estimado en unos 3.000 millones de euros repartidos en palacios, castillos, obras de arte o terrenos agrícolas. Ellos aceptaron y con su aprobación daban además el visto bueno a su madre para que se casara con Alfonso Díez (y de paso que este renunciara a cualquier tipo de herencia por parte de Cayetana de Alba). Pero a pesar de que la duquesa pensó que esto facilitaría el reparto de sus bienes y que sus hijos no se quejarían, fue Cayetano Martínez de Irujo el que comenzó una guerra mediática contra su hermano mayor, Carlos Fitz-James, actual duque de Alba. “El 1 de enero de 2015, un mes después de morir mi madre, mi hermano Carlos me quitó de todo: todas las atribuciones que tenía dentro del palacio y dentro de la estructura, me dejó sin sueldo, me dejó en la calle. No tenía ningún ingreso”, decía en Liarla Pardo. El jinete se quejaba de que años atrás había dejado su carrera en el mundo del caballo para llevar las cuentas de la Casa de Alba, algo que había salvado a la aristocrática familia de la pérdida de muchos millones de euros.

Añadiendo leña al fuego, Cayetano contó que según estaba estructurada la herencia, tendrían que haber pagado al Estado 42 millones de euros y que, gracias a la donación en vida que hizo su madre y que fue idea suya, consiguieron resolverlo por seis o siete. Añadió que su herencia en metálico fue nula y que muchos de los problemas actuales se debían, a su juicio, a años de falta de gestión y cero control, porque cuando él se hizo cargo de las cosas les “estaba robando hasta el apuntador”. Estas declaraciones hicieron que la relación con sus hermanos se rompiera para siempre. Incluso con Eugenia, su gran aliada en otras ocasiones, que quiso desmarcarse de las opiniones de su hermano con un “a veces no tiene buen carácter y va por libre”.

La herencia de Rocío Jurado generó ríos de tinta y horas y horas de televisión.
La herencia de Rocío Jurado generó ríos de tinta y horas y horas de televisión.

Rociíto contra todos

Ser la más Grande no es fácil y parece que cuando Rocío Jurado falleció, toda su familia se vino abajo como un castillo de naipes. La Jurado siempre fue la gran matriarca del clan. Trató de mantener unidos a todos los miembros de su familia y apostó por ampliar la familia para que su única hija, Rocío Carrasco, tuviera dos hermanos, Gloria Camila y José Fernando. Siempre dieron muestra de cordialidad. Rociíto era la niña de sus ojos y también la que le daba los mayores quebraderos de cabeza, pero como una madraza que era, nunca la dejó de apoyar ni en sus peores momentos sentimentales con Antonio David Flores. Pero el 1 de junio de 2006 se apagaba para siempre la voz de Rocío Jurado y con su marcha comenzaba una lucha encarnizada por su herencia entre su hija y los hermanos de la artista.

La cantante dejaba una herencia de unos siete millones de euros. La clave en la primera fricción entre Amador Mohedano, hermano de Rocío, Ortega Cano y su hija mayor la encontramos en la finca Los Naranjos. La Jurado quería que esa finca rústica se la repartieran entre sus dos hermanos, pero la albacea determinó entonces que debía dividirse también entre los tres hijos de la artista para cumplir con la legítima. En el último momento, y tras varios años de conflicto, Rocío, Gloria Camila y José Fernando (que eran aún unos niños), renunciaron a ese derecho y la finca fue a parar a Amador y su hermana Gloria. Rocío Carrasco quedó como heredera universal de los derechos musicales de la trayectoria de su madre y además se quedó con un apartamento en Miami, una finca en Chipiona y una de las partes de la casa de La Moraleja, que tuvo que ser vendida para entregar una parte a ella y otras dos a sus hermanos.

Pero ahí ya las relaciones se habían roto entre ellos. Rociíto emprendió una nueva vida desapareciendo del mapa mediático y también familiar. Nunca más tuvo contacto ni con sus hermanos pequeños, ni con sus tíos ni con el último marido de su madre, José Ortega Cano. Rocío Carrasco no quiere saber nada de ellos y vive aislada de su familia con la única compañía de su marido Fidel Albiac, del que se ha dicho que supuestamente sería el causante de que Carrasco no cuente ahora mismo con liquidez a pesar de haber heredado gran parte de la fortuna de su madre. Los Jurado ya no son tal. Ahora podríamos hablar de los Mohedano por un lado y los Carrasco-Albiac por otro, algo que seguramente Rocío Jurado nunca pensó que llegaría a suceder.

Spanish TV presenter Encarna Sanchez, 1990, Madrid, Spain. (Photo by Gianni Ferrari/Cover/Getty Images)
Spanish TV presenter Encarna Sanchez, 1990, Madrid, Spain. (Photo by Gianni Ferrari/Cover/Getty Images)

La herencia maldita de Encarna Sánchez

Y si estos días se habla mucho de Isabel Pantoja y su ‘afición’ por el dinero, lo mismo sucedió con la muerte de una de sus grandes amigas, Encarna Sánchez. Si la de Cantora es una herencia envenenada, la de la periodista radiofónica muchos la califican de maldita. Al morir la mordaz locutora de la COPE, su testamento sorprendía a propios y extraños. Encarna dejaba todo su patrimonio a Pilar Cebrián, que se hacía llamar Clara Suñer y era una locutora de Radio Nacional con la que Sánchez había tenido una fuerte amistad en los años 60. Según revelaba José Manuel Parada, Encarna había redactado su testamento antes de irse a México a comienzos de los años 70 y en ese momento había querido dejar claro que dejaba todo a su amiga Pilar, a la que también encargaba que cuidara de su madre si le pasaba algo a ella.

En el momento de redactarlo únicamente tenía un piso en Mirasierra, pero al morir, pues nada menos que su casa de La Moraleja, la exclusiva urbanización de Madrid, un piso en la calle O’Donnell, también en la capital, y un chalet en urbanización marbellí La Gaviota. Y todo iría a parar a manos de Pilar Cebrián, con la que según ella misma contó años después en Dónde estás corazón (espacio de Antena 3 presentado por Jaime Cantizano), no mantenía ninguna relación desde su viaje a América, donde Encarna estuvo cinco años viviendo. De hecho, la propia Pilar fue la primera sorprendida al enterarse de que ella era la única heredera de la locutora.

Tras su muerte, otro nombre salía a la palestra: el de Soledad Jara, mujer del representante Paco Gordillo y hermana de Carmen, una joven que trabajó durante años mano a mano con Encarna en la radio. Según Soledad, ella y su marido tenían una buenísima amistad con Encarna incluso antes de que ella se fuera a América y a su vuelta a España siguieron manteniendo el contacto. Pero con el éxito de la locutora en nuestro país y la llegada a su vida de Isabel Pantoja, estuvieron unos cinco años sin contacto. Después de este tiempo, Soledad y Encarna retomaron la amistad. Encarna además estaba como loca con Sacha, el hijo de la pareja, al que llamaba cariñosamente ‘el enano’. Según ella, cuando Encarna fue diagnosticada con un cáncer, escribió una carta cambiando el testamento que había redactado años atrás con sus últimas voluntades. En una de las visitas de Soledad a casa de Encarna cuando ya estaba enferma y débil, y siempre según su versión, la locutora le dijo que había dejado por escrito que legaba parte de su herencia a su hijo al que tenía mucho cariño. Algo que nunca llegó. A partir de entonces, Nuria, la secretaria de Encarna no permitió que nadie la visitase hasta el día de su muerte, el Viernes Santo de 1996.

Encarna Sanchez, journalist  (Photo by Pepe Franco/Cover/Getty Images)
Encarna Sanchez, journalist (Photo by Pepe Franco/Cover/Getty Images)

Una vez fallecida Encarna todo siguió siendo un misterio. Ni apareció el papel en el que supuestamente había dejado escritas sus últimas voluntades ni apareció el dinero que se supone que tenía y debería haber recibido Pilar Cebrián, que sí recibió eso sí las propiedades de Encarna y que posteriormente vendió. “Hay unos 600 millones desaparecidos… ¿El dinero en efectivo? Las sociedades no tenían un duro. Y luego había un dinero en Suiza... Se ha dicho 500 y no, eran 600 millones. Y cuando llegué allí alguien había cambiado la cuenta y habían desaparecido”, explicaba Pilar en el desaparecido programa de Antena 3.

Además, se habló mucho durante meses del robo de una serie de joyas que tenía Encarna en una caja fuerte que apareció vacía cuando sus colaboradores llegaron a la casa. De hecho, otras dos cajas más aparecieron en la misma situación. Algo muy curioso ya que Encarna había blindado su habitación e incluso había instalado cristales antibalas en su casa de La Moraleja puesto que era una mujer muy miedosa.

Más historias que te pueden interesar: