Candidiasis vaginal: un incordio que se puede prevenir

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Photo credit: BEATRIZ BARRIONUEVO / GETTY IMAGES.
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"Candida Albicans". Ese es nombre del hongo capaz de desencadenar una infección que no se detecta a la primera de cambio, y que muchas veces podríamos confundir con otro tipo de infección o, lo que es peor, con una enfermedad venérea. Porque la candidiasis, producida por el hongo en cuestión, no solo afecta a la mucosa vaginal. También se puede presentar en la piel, la boca o el intestino, e incluso en los ojos o los oídos. "Aunque también es frecuente encontrarla en la región inguinal (las ingles), axilar o en las uñas", asegura la doctora Beatriz Lázaro, ginecóloga del Centro de Asistencia Integral a la Mujer de Andalucía (AIMA), y miembro de Top Doctors.

Desde el punto de vista urológico, "también hablamos de la candidiasis urinaria, en la que el hongo puede producir una infección en la orina", añade el doctor José Medina, urólogo y responsable de la Unidad de Urología Funcional y Femenina de ROC Clinic.

Pero de la que vamos a hablar aquí es de la candidiasis vaginal, que afecta a entre un 29% y un 49% de las mujeres y es una de las vulvovaginitis más frecuentes y de los problemas ginecológicos que más duda genera. Para entenderla, haremos un zoom sobre la flora de la zona, esos microorganismos vivos que se encargan de conservar el equilibrio. Pues bien, la cándida (en castellano) es capaz de colonizar toda tu mucosa vaginal.

Así la notarás

Sus síntomas son plaquitas blanquecinas en la zona y prurito (un picor muy molesto). También puedes notar flujo espeso, también de un tono tirando a blanco, grumoso y parecido a la leche cortada, y molestias al orinar", dice Miriam Al Adib Mendiri, ginecóloga, escritora, CEO de Clínicas MiriamGine y colaboradora de los Laboratorios The Beemine Lab. "Y lo más característico (y que puede servir para no atribuirlo a otras afecciones) es que, al contrario de lo que se puede creer, no tiene olor", detalla Ana Díez, farmacéutica y coordinadora del Grupo de Comunicación de SEFAP (Sociedad Española de Farmacéutica de Atención Primaria).

En cualquier caso, tu ginecólogo será quien determine el diagnóstico gracias a una serie de preguntas que servirán para descartar cualquier otro "asunto interno". Porque "podrás notar, además de su picor característico, disparemia (dolor en las relaciones sexuales), leucorrea (flujo superabundante) de color blanco-amarillento, y eritema (enrojecimiento) en el área vulvar y vaginal", explica la doctora Lázaro.

Por esto aparece

En general, la causa primordial es el desequilibrio de la flora vaginal, siempre "tapizada" por bacterias "buenas". Al descender estas bacterias beneficiosas es cuando se produce la debacle. Las causas de su disminución pueden ser variadas:

  • El abuso de antibióticos de amplio espectro (los depredadores de flora más voraces del universo). Siempre te los tiene que recetar el médico, y cuando sean absolutamente necesarios. No hay que olvidar que la flora intestinal está muy relacionada con la vaginal y la anal.

  • El embarazo (y la revolución de estrógenos y progesterona).

  • El aumento de glucógeno en sangre, ya que aumenta la biodisponibilidad de este hongo. Por eso las diabéticas han de tener especial cuidado.

  • Al inicio de la actividad sexual, cuando se rompe una barrera que hasta el momento era virgen, y nunca mejor dicho.

  • Los anticonceptivos orales (si se tiene candidiasis de repetición habría que valorar su retirada con el ginecólogo).

  • Una bajada de defensas.

  • El uso de anticonceptivos.

  • El abuso de salvaslips o cualquier otro tejido que impida una transpiración adecuada.

  • El lavado compulsivo de la zona genital, pues puede irritar la piel.

  • Algunos cambios anímicos o circunstancias personales, así como el estrés, también pueden llevar a un desequilibrio del estado físico.

Tips para prevenir la cándida

Las decisiones que tomas en tu día a día tienen mucho más que ver con tu salud de lo que crees, sobre todo en la manera en la que te alimentas y en la que piensas y sientes. Y es que hay una relación intimísima entre tu cerebro, tu intestino y tu vagina. Esto es todo lo que puedes hacer para alejar la candidiasis de tu vagina... y de tu vida:

  • Elige una actividad o un ejercicio. El que sea. Y practícalo. Las endorfinas que segrega aleja al estrés, un asunto cada vez más relacionado con todo tipo de afecciones física y psíquicas. Cuando te llevas un disgusto o estás preocupada, ¿no notas como si toda la sangre te bajara a los pies? En esos momentos se produce una bajada de defensas que es capaz de activar los hongos que se puedan encontrar latentes.

  • Aumenta el consumo de frutas y verduras frescas y el de yogures con lactobacilus, los antídotos de las bacterias "malas". Otro tipo de probióticos siempre van a ser bienvenidos.

  • Disminuye el azúcar en tu dieta. Como has leído antes, es el caldo de cultivo de la cándida.

  • Mantén una higiene genital correcta, pero no compulsiva ni en exceso. Para ello, emplea productos de higiene íntima con pH neutro y que no irriten la piel.

  • Evita ropa interior muy ajustada o que no sea de algodón.

  • Huye de las medias muy compresivas.

  • Procura alejarte de los pantalones muy pegados.

  • Cuando te bañes en la playa o la piscina, cámbiate inmediatamente el bikini. El crecimiento de este hongo, y en general, de todos, se favorece en los ambientes húmedos.

Y recuerda la importancia de la unión "mente-cuerpo" y de tu bienestar emocional. "La Covid-19 ha incrementado los trastornos hormonales y ha aumentado una predisposición fúngica. Y no es casual", recuerda Lázaro.

Su tratamiento

La cándida es una afección sencilla. El 90% de los casos se puede tratar de forma ambulatoria con antifúngicos en forma tópica, es decir, con óvulos que se introducen en la vagina", explica Ana Díez. No requieren antibiótico porque el origen es un hongo y no una bacteria. "En ocasiones pueden resultar más difíciles de eliminar y los tratamientos antifúngicos necesitan ser orales durante más tiempo. Si hay muchas recaídas, se hará al menos un cultivo para saber si se trata de una Candida Albicans (más fácil de tratar) o de una Candida no Albicans (que puede requerir otro tipo de tratamiento)", especifica la doctora Al Adib.

Si notas síntomas, acude al médico de familia o directamente al ginecólogo. "No es raro que la tengan las mujeres que se encuentran, sobre todo, en edad fértil o de actividad sexual elevada. Si eres recidivante (que recaes a menudo), ves que no evolucionas bien, o tienes infecciones reiteradas, entonces sí tendrías que ir a un especialista", añade Beatriz Lázaro. Así que antes de sospechar de tu pareja o ir al médico de cabecera para que te recete un antibiótico, no lo dejes para más tarde, y ve al grano.