Cómo una herida que no cicatriza descubrió que tiene cáncer

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Las heridas que no cicatrizan podrían ser un síntoma de cáncer de piel que pasa desapercibido: el carcinoma basocelular. Mónica Carrillo (Antena 3 Noticias) lo advirtió este verano al anunciar en sus redes sociales que le han extirpado uno. Melanie Griffith o Hugh Jackman también han dado visibilidad a este cáncer cutáneo

El carcinoma basocelular aparece como un bulto perlado o color piel que es traslúcido. A menudo, los pequeños vasos sanguíneos son visibles. Sólo tiene capacidad de provocar crecimiento y destrucción de la piel localmente. Es excepcional que se extienda a distancia y que provoque metástasis. Crece lentamente a lo largo de años. (Foto: Getty)
El carcinoma basocelular aparece como un bulto perlado o color piel que es traslúcido. A menudo, los pequeños vasos sanguíneos son visibles. Sólo tiene capacidad de provocar crecimiento y destrucción de la piel localmente. Es excepcional que se extienda a distancia y que provoque metástasis. Crece lentamente a lo largo de años. (Foto: Getty)

Cuando este verano la presentadora Mónica Carrillo (Antena 3 Noticias) acudió al dermatólogo no esperaba que esa pequeña herida que no terminaba de cicatrizar y le acompañaba desde hacía un par de meses fuera un carcinoma basocelular (CBC), un tipo de cáncer de piel localizado en la nariz que es es el tipo más frecuente de cáncer cutáneo.

EL CBS se desarrollan dentro de la capa de células basales de la piel, la parte más baja de la epidermis, y suele afectar a las zonas del cuerpo expuestas a la luz solar, sobre todo, en la cara, el cuello y el tronco (especialmente el escote).

Por lo general la persona que sufre un cáncer de este tipo acude al dermatólogo porque en su rostro ha aparecido una pequeña herida que no acaba de cicatrizar. De ahí la advertencia de la que todo el mundo debería tomar nota: cualquier herida que tarde más de 15 días en cerrarse y cicatrizar debe ser revisada por un médico. Si se deja crecer, puede penetrar los nervios y los huesos, provocando daños y desfiguración.

El carcinoma basocelular que le ha diagnosticaron a Mónica Carrillo constituye el 80-90 por cien de todos los cánceres cutáneos que se diagnostican. (Instagram Mónica Carrillo)
El carcinoma basocelular que le ha diagnosticaron a Mónica Carrillo constituye el 80-90 por cien de todos los cánceres cutáneos que se diagnostican. (Instagram Mónica Carrillo)

Qué aspecto tiene

El carcinoma de células basales aparece como un cambio en la piel, por ejemplo, un crecimiento o una herida o llaga que no sana y se va agrandando, o se descama y crece muy lentamente.

Suele presentarse como un pequeño grano de color ligeramente rojizo, a veces con un aspecto perlado, que tiene pequeñas venitas en la superficie y que suele picar un poco. Otras veces aparece como una herida pequeña que parece que cura formando una pequeña costra o escama pero que al poco tiempo vuelve a aparecer y no acaba de curar tras varios meses.

En las personas con un tono de piel más oscuro, la lesión se notará más, pero será igualmente será traslúcida. Esta lesión es el tipo más común de carcinoma de células basales y, como hemos explicado, aparece con frecuencia en el rostro y las orejas.

Es posible que esa lesión se desgarre, sangre y que se forme una costra. Pensamos que es una herida y esperamos que se cure, pero no lo hace.

Justo eso es lo que debe alertarnos. Cuando se producen cambios en el aspecto de tu piel, por ejemplo, un pequeño bulto, un lunar o una mancha hay que vigilarlo, pero si tienes una herida (o una llaga) recurrente, es de vital importancia acudir cuando antes al especialista.

Una lesión blanca, de aspecto ceroso y similar a una cicatriz, sin un borde claramente definido, también es un carcinoma de células basales. (Photo by: BSIP/Universal Images Group via Getty Images)
Una lesión blanca, de aspecto ceroso y similar a una cicatriz, sin un borde claramente definido, también es un carcinoma de células basales. (Photo by: BSIP/Universal Images Group via Getty Images)

En la zonas expuestas al sol

El carcinoma basocelular aparece con mayor frecuencia en zonas de la piel que están más desprotegidas y expuestas al sol, como la cabeza, el cuello y el cuero cabelludo principalmente. Pero también se observa en escote, espalda (Bill Clinton tuvo uno) y extremidades. Los cambios de hábitos en la exposición solar han sido determinantes en el incremento del número y sus localizaciones.

Su incidencia aumenta con la edad, apareciendo con más frecuencia a partir de los cincuenta años, y más en hombres que en mujeres. En la actualidad, están aumentando los casos en personas más jóvenes debido a una exposición solar prolongada desde edades tempranas. Las personas de piel, ojos y cabellos claros tienen, además, mayor riesgo de padecerlo.

“Las quemaduras solares de la infancia y adolescencia pueden producir mutaciones en las células de la piel que pueden permanecer “dormidas” durante muchos años antes de comenzar el crecimiento del tumor, apunta el grupo de Educación en Salud para la Ciudadanía de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI). Pero hay otros factores junto a la exposición solar que influyen en la aparición de un carcinoma basocelular: genéticos, traumatismos, agentes químicos, tratamientos inmunosupresores o algunas dermatosis”, añaden en esta guía práctica.

El desempeño profesional podría ser otro desencadenante porque a diferencia del melanoma, que está relacionado con la exposición intensa y puntual al sol en los primeros años de vida, los carcinomas basocelulares están provocados por la exposición al sol continuada y lenta a lo largo de decenios.

Por ello afectan especialmente a profesiones que se realizan al aire libre, y aparecen en la cara, el pecho o las manos, es decir, en las zonas descubiertas donde habitualmente toca el sol. En los casos concretos de carcinoma escamoso del labio existen además otros factores implicados, como el tabaco.

Las personas más susceptibles a tener este tumor son aquellas que tienen ojos y piel clara y pelo rubio o los pelirrojos (el fototipo de piel de Melanie Griffith), aunque nadie está libre de presentar este tumor y suele aparecer en la edad adulta porque es necesario que pasen bastantes años para que las células de la piel se vuelvan malignas. (Photo by Jerod Harris/Getty Images)
Las personas más susceptibles a tener este tumor son aquellas que tienen ojos y piel clara y pelo rubio o los pelirrojos (el fototipo de piel de Melanie Griffith), aunque nadie está libre de presentar este tumor y suele aparecer en la edad adulta porque es necesario que pasen bastantes años para que las células de la piel se vuelvan malignas. (Photo by Jerod Harris/Getty Images)

La importancia detectarlo a tiempo

Al principio se manifiesta como un bulto ligeramente transparente en la piel que va creciendo muy despacio y rara vez hacen metástasis, por lo que es muy fácil erradicarlo cuando se encuentra en fases iniciales.

Es raro que los cánceres de células basales se propaguen o hagan metástasis a los ganglios linfáticos cercanos o incluso a partes más distantes del cuerpo. Pero esto puede ocurrir si no se trata, por lo que la detección y el tratamiento tempranos son importantes.

El problema es que mucha gente no reconoce los carcinomas basocelulares porque parecen manchas o pequeñas heridas sin importancia. Pero resulta que sí son importantes porque pueden ulcerarse y volverse invasivos, afectando estructuras vitales como ojos, oídos, boca, huesos... Por eso no hay que descuidarse, si no se controla puede llegar a ser mortal sobre todo si se infiltra por las mucosas y orificios nasales y auditivos hasta la cavidad intracraneal.

La prueba definitiva

El diagnóstico se realiza por biopsia, tomado una pequeña muestra con anestesia local. El tratamiento depende de las características del tumor: medicamentos en crema, curetaje y la electrodisección, criocirugía, extirpación, quimioterapia tópica y, en ocasiones, la radioterapia o farmacoterapia.

¿Puede volver a salir?

A veces, los cánceres de células basales pueden reaparecer en el mismo lugar donde se formó el cáncer original. El actor australiano Hugh Jackman ha sido operado seis veces de un carcinoma basal en la nariz.

Según los Cancer Treatment Centers of America (CTCA), las personas que han tenido carcinoma de células basales alguna vez tienen un mayor riesgo de desarrollar un nuevo cáncer de células basales en otro lugar. Hasta el 50 por ciento de estos pacientes pueden desarrollar un nuevo carcinoma de células basales dentro de los cinco años posteriores a su primer diagnóstico.

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