Más que una cancelación, lo de 'Westworld' es una catástrofe para HBO

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La cancelación de 'Westworld' es una catástrofeHBO

No hay ninguna serie como 'Westworld'. Puede que nunca llenase aquel traje que le hicieron de la nueva 'Juego de tronos' o que haya series mucho más vistas, pero como 'Westworld' no existe nada en televisión en cuanto a tema, ambición, riesgo y escala. La serie de Jonathan Nolan y Lisa Joy llegó en 2016 con el nombre asociado de J.J. Abrams ('Perdidos', 'Fringe'), que era productor ejecutivo, como carta de presentación y todo el mundo se preguntó si esta serie de alto presupuesto sería la sustituta y heredera de la serie de los dragones, que ya se iba orientando hacia su despedida. Lo cierto es que nunca lo pretendió sino que buscaba (y encontró) otro lugar más discreto, pero aferrada a una calidad y un valor como pocas. Ahora, toca despedirse abruptamente de ella: HBO anunció este viernes que 'Westworld' había sido cancelada tras su cuarta temporada.

La noticia es un jarro de agua fría, no solo por la abrupta despedida entre la ficción y sus fans y porque quedará inconclusa, sino también porque es la constatación de los vientos de cambio que soplan en HBO y que amenazan hasta con derribarla. Es una catástrofe: en el contexto del pasado, nadie habría imaginado que una cadena como esta habría matado a una ficción tan importante una temporada antes de su final pensado solo por una relación entre coste y número de espectadores. De repente, los nuevos dueños del canal, Warner Bros. Discovery han decidido que aquí impere la misma lógica empresarial que en cualquier sitio. La casa de la excelencia tiene ahora que ser lo que nunca fue, la casa de la rentabilidad.

Una obra incompleta

Lisa Joy y Jonathan Nolan tenían, desde el principio, pensadas cinco temporadas de 'Westworld', si bien cada una de ellas conformaba una unidad narrativa consistente y cerrada, como parte de un todo mayor. En cierto modo, no nos quedamos con una serie rota, sesgada sin final, pero tampoco tenemos la obra completa. La anterior etapa de HBO no habría consentido esto: una ficción de perfil alto como 'Westworld' solo se habría cancelado si no hubiese cumplido con los estándares de calidad esperados (y aquí nadie puede toserle) o si la cadena hubiese tenido en emisión otra propuesta similar que creyese que cubriese mejor ese hueco. No era cuestión de audiencia sino de tener lo mejor, de ser el canal bandera de las series. 'Westworld' era eso, pero estamos, desafortunadamente, en otro escenario.

Cuando WarnerMedia y Discovery, Inc. forjaron su fusión el pasado mes de abril dando lugar a Warner Bros. Discovery, su nuevo CEO, David Zaslav, entró como un elefante en una cacharrería y puso patas arriba las divisiones de streaming y contenido audiovisual, anunciando un plan de reducción de gasto de 3.500 millones de dólares a través de recortes y sinergias. Fue entonces cuando se decidió, por ejemplo, la polémica cancelación de la película 'Batgirl' que estaba ya rodada, así como la de varios HBO Max Originals entre los que estaban 'Generation', 'Close Enough' o 'Infinity Train' y se sacaron muchos contenidos de catálogo para evitar pagar licencias e impuestos. También hubo despidos y cierre de departamentos.

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HBO

No obstante, la compañía no renuncia a ser grande, pero sí a apostar por la excelencia a toda costa: mientras saca el machete contra 'Westworld', mantiene otras ficciones de alto coste y perfil como 'Euphoria', la niña bonita de los premios, o la inminente 'The Last of Us', que pretende ser esa serie colosal que sí llegue a un público masivo. El objetivo es seguir la senda de 'La casa del dragón' cuyo elevado coste sí se traduce en una fuerte respuesta del público (aunque, claro está, no todas las series pueden tener ese empuje). La lectura es que todas las grandes empresas tienen a parecerse. Y es normal, pero también triste porque el valor de HBO estaba, precisamente, en tener una visión y enfoque del negocio diferente, más allá de títulos concretos.

El espectador de HBO Max tendrá muchas otras series con las que ocupar su ocio, sí, pero ninguna será una obra de ciencia ficción a la altura de 'Westworld', que aúne tan bien la filosofía, la acción y el desarrollo de personajes con semejante nivel de factura técnica y valentía. E inteligencia. Las palabras de despedida de Joy y Nolan, brillantes y divertidas, son la última muestra de por qué 'Westworld' merecía seguir al margen de los índices de audiencia: "Hemos tenido el privilegio de contar estas historias sobre el futuro de la conciencia -tanto humana como más allá- en el breve lapso de tiempo antes de que nuestros dueños de la IA nos prohíban hacerlo". Maldito algoritmo.