Canales Rivera ha manchado su reputación con ‘Secret Story’ de una forma insospechada

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Cuando se confirmó el nombre del torero José Antonio Canales Rivera para Secret Story pensé que su nueva aventura televisiva pasaría sin pena ni gloria. Llevaba meses colaborando en Sálvame, sí, pero su perfil era bastante discreto, por no decir aburrido. Le cuesta remar a favor de obra y hacer un show como el que se espera en este formato de corazón. Lo que él no podía imaginar es que su paso por La casa de los secretos mancharía mucho su reputación y le pondría en el disparadero en temas que no habría adivinado ni de lejos.

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Cuando empezó el reality, en su vídeo de presentación, Canales Rivera se nos presentó como un hombre felizmente emparejado. Le vimos en unas imágenes de su vida diaria junto a Isabel Marquez, en un alarde de cariño y felicidad. Por eso chocó tanto que dentro de la casa coincidiese con su examante Cynthia García, con la que tenía una batalla judicial. La tensión parecía mascarse en el aire, sin embargo gracias a la convivencia la cosa cambió, tanto que parecían tenerse cariño mutuo.

Tuvo que salir expulsado por la audiencia para que Canales admitiese que mintió como un bellaco. Que cuando entró al concurso ya estaba soltero, y que el vídeo de presentación no fue más que un teatro, según él, para proteger a Isabel Marquez de los medios. ¿Cómo se puede proteger a alguien poniéndolo en un vídeo que captaría la atención de espectadores? Sin duda su estrategia parece tener fuertes agujeros.

Este sábado Canales pasó por el Deluxe y se sometió al polígrafo, la particular máquina de la verdad que maneja Conchita Pérez y que determina si se dice la verdad o no analizando parámetros como la respiración torácica, la respiración abdominal, la presión sanguínea, la sudoración y la relajación del esfínter.

Ahí habló sobre ese montaje previo a Secret Story y echó balones fuera. Él mintió al entrar al programa, sí, pero porque la organización del equipo le insistió en ello. Parecía necesario que el público creyese que tenía pareja para que su reacción al ver a Cynthia fuese mucho más impactante. Se convirtió en cómplice de un embuste con tal de trabajar y estar en el disparadero, sin más vuelta de hoja. O en otras palabras, ha quedado como un mentiroso, porque no le expresó al público que tenía que votar para hacerle ganador cómo estaban las cartas de la partida.

De hecho, según el polígrafo, él ocultó su soltería para generar más interés con Cynthia. O en otras palabras, para tener un mayor protagonismo, que le garantizase más semanas en la casa donde todo se ve y se oye, y por tanto, un mayor beneficio económico, pues los concursantes cobran un caché según el tiempo que estén participando. Canales negaba la mayor, ojo, pero a saber quién dice la verdad, si la máquina o el matador.

Siguiendo con el tema de Cynthia Martínez, recordemos que la joven estaba llamada aser su némesis en Secret Story, y al final ha sido su cómplice, casi su confidente. ¿Hablamos de amor? No. O al menos eso dice él. “¿Es cierto que hubo momento en La casa de los secretos en los que te sentiste atraído de nuevo por Cynthia?”, le preguntaron, y él lo negó. El aparato indicaba que volvía a faltar a la verdad. Él se justificó como pudo: que la atracción no fue sexual ni amorosa. Que solo se llevaban bien y se reían. Ahí Jorge Javier ejerció de voz de los Supertacañones y le puso los puntos sobre las íes: “Ha habido momentos en los que has hecho comentarios con ella y en los que había tonteo y babeo absoluto”, le espetó el maestro de ceremonias, y cualquiera le replica.

No quedó ahí la cosa. El concurso de Canales en Secret Story ha generado comentarios muy controvertidos sobre su forma de ser, e incluso le han señalado como una persona adicta al sexo, o capaz de moverse hacia una mujer por intereses económicos.

Tanta caña se le ha dado al torero (principalmente a través de las redes sociales) que él ha tenido que dar explicaciones. Aseguró ante Jorge Javier Vázquez que lo que dicen de él “no se relaciona con la realidad en un 99%”. Y que en concreto el asunto de la adicción al sexo era lo que más le duele, pero porque es un tema que realmente ha llegado a poner en manos de profesionales de la salud mental.

Al salir de la casa me sentó señalado y eso me llevó a pedir ayuda” reconoció el primo de Kiko Rivera. “He hablado con un psicólogo y hemos llegado a la conclusión de que no soy adicto al sexo”, aseguró. El polígrafo de Conchita ahí le echaba un capote, y nunca mejor dicho, indicando que era verdad, que no era adicto.

Moviéndose en el mundo en el que se mueve, como es el de Sálvame y los programas de corazón más agresivos, Canales tiene que ser consciente de cómo este polígrafo le repercutirá en el futuro. Porque dentro del plató de las tardes de Telecinco será más fácil reprocharle en el futuro cómo mintió a la audiencia con tal de entrar en un concurso que las razones que le llevaron a tal engaño.

Por no hablar de la adicción al sexo; esa una bomba bastante jugosa que le puede estallar en la cara el día menos pensado, tal y como se siente por Sálvame una nueva amiga especial, de esas a las que manda mensajes para que le dejen abierta una ventana por la que pueda colarse en su dormitorio. Su reputación se ha manchado, y ahora tendrá que hacer buenos pases y suertes propias de un buen torero para que pase el temporal.

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