Campobello, una isla canadiense donde la aduana de EEUU impide el consumo recreativo legal de la marihuana

Esta isla, que mide unos 14 kilómetros de largo, unos cinco kilómetros de ancho y tiene una superficie de 39,6 kilómetros cuadrados, está situada en la entrada de la bahía de Passamaquoddy, junto a la entrada de la bahía de Cobscook, y dentro de la bahía de Fundy. (Foto Getty Creative)

No solo los mexicanos tienen conflictos con sus vecinos del norte por el tema de las fronteras. También vivir en algunas zonas de Canadá, sobre todo la parte insular, resulta un verdadero problema cuando la única forma de acceder a esos territorios es pasando por territorio de Estados Unidos.

Los 800 habitantes de la pequeña isla canadiense Campobello están más que enojados con sus vecinos estadounidenses, desde que su país legalizó la marihuana como uso recreativo en junio de 2018.

Tras la medida, perdieron su privacidad, ya que toda la correspondencia o paquetería que reciben mediante el servicio postal canadiense es abierta y revisada minuciosamente por la aduana estadounidense.

Pero, ¿por qué la aduana de su vecino revisa toda la correspondencia de los habitantes de Campobello? Pues por un puro fatalismo geográfico.

Esta isla, que mide unos 14 kilómetros de largo, unos cinco kilómetros de ancho y tiene una superficie de 39,6 kilómetros cuadrados, está situada en la entrada de la bahía de Passamaquoddy, junto a la entrada de la bahía de Cobscook, y dentro de la bahía de Fundy.

Campobello forma parte del condado canadiense de Charlotte, Nuevo Brunswick, pero está conectada por el puente Franklin Delano Roosevelt con Lubec, en el estado de Maine, el extremo más oriental del territorio continental de Estados Unidos.

Por su ubicación, la única la única forma de acceder fácilmente hasta allí es a través de Maine. Muchos de sus residentes tienen que cruzar a diario la frontera para ir a trabajar a la parte continental de Nuevo Brunswick, o incluso a Maine. También para comprar comida u otros productos que no encuentren en su isla.

"Si quiero comprar comida de verdad, tengo que conducir hasta el supermercado en Canadá, y eso significa que tengo que conducir por los Estados Unidos para llegar allí", contó Victoria Matthews al periódico Financial Post a principios de este año.

Allí se han acostumbrado a cruzar dos fronteras para realizar cualquier diligencia. Pero el conflicto se desató tras la legalización para el uso recreativo de la marihuana en Canadá.

La cuestión es que el correo dirigido a los residentes en la isla, técnicamente sale de Canadá y viaja por más de una hora por Maine, EEUU, para ingresar nuevamente al territorio insular canadiense.

Cuando los camiones del servicio postal cruzan la frontera son detenidos por los oficiales de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, y revisan cada bulto, paquete y correspondencia destinada a los habitantes de Campobello.

Campobello forma parte del condado de Charlotte, Nuevo Brunswick, pero está conectada por el puente Franklin Delano Roosevelt con Lubec, en el estado de Maine, el extremo más oriental del territorio continental de Estados Unidos. (Foto Getty Creative)

¿Qué buscan? Pues, nada menos que marihuana ordenada a tiendas online que son administradas por el gobierno de la provincia a que pertenece la isla, porque ese producto es ilegal en Maine.

Prohibido el trasiego de productos de cannabis

Según un reporte de Fox News, CBP defiende esta práctica porque alegan que están protegiendo las leyes del territorio estadounidense.

Michael McCarthy, portavoz del organismo federal, en un comunicado aseguró a Fox New que “los oficiales de CBP poseen una amplia autoridad de búsqueda para garantizar la seguridad y la admisibilidad de todos los bienes que ingresan a Estados Unidos. Esto incluye la capacidad de inspeccionar y buscar a todas las personas, equipaje y mercancías que llegan a los Estados Unidos o que transitan por ellos”.

Desde que se desató este conflicto, no solo los canadienses que habitan la isla padecen la violación de su correspondencia, tampoco pueden ordenar ningún producto de cannabis, aunque tengan derecho, porque el único vendedor autorizado de marihuana en la provincia, Cannabis NB, dejó de responder a los pedidos online desde la isla, al igual que otros vendedores minoristas de otras partes del país.

Por eso en la isla Campobello, aunque es lícito el uso de la marihuana con fines recreativos no hay forma de introducirla legalmente a esa zona, ya que la única vía es cruzar la frontera de su vecino, donde aún son ilegales los productos de cannabis.

Los habitantes de esta pequeña isla no está nada contentos. Se sienten enojados con este conflicto fronterizo y en defensa de sus derechos han pedido a su gobierno que resuelva esta situación que los ha aislado mucho más de su país. (Foto Getty Creative)

Por supuesto que los habitantes de esta pequeña isla no están nada contentos. Se sienten enojados con este conflicto fronterizo y en defensa de sus derechos han pedido a su gobierno que resuelva esta situación que los ha aislado mucho más de su país.

"Las expectativas de privacidad que el resto de Canadá tiene simplemente no existen en Campobello", aseguró el ingeniero local Justin Tinker a The Globe & Mail el mes pasado.

Los habitantes de este pequeño territorio insular canadiense le han exigido a sus autoridades que establezcan un servicio de ferry durante todo el año o que construyan un nuevo puente hacia el continente para evitar que los funcionarios de aduanas estadounidenses abran su correspondencia. Soluciones que resultan bastante costosas y que aún no han tenido ningún pronunciamiento del gobierno local o federal.  

Mientras se llega a una solución de este nuevo conflicto fronterizo, vivir hoy en la isla Campobello -un aparente paraíso donde solía pasar vacaciones el expresidente de los Estados Unidos, Franklin Delano Roosevelt-, es como vivir en tierra de nadie. Un lugar donde las libertades se topan siempre con un cruce de fronteras, donde no siempre las leyes son las mismas.