¿Debemos renunciar a las Campanadas por el Covid o el show 'must go on'?

Nuria Hernández
·8 min de lectura

Estamos deseando que termine 2020. Aun falta algo más de dos meses para que comience un nuevo año pero la mayoría está esperando el 31 de diciembre como agua de mayo. Ha sido un año durísimo en todo el mundo. Una crisis sanitaria sin precedentes ha asolado todo el planeta y ha llegado acompañada por una crisis económica y social que ha dejado a millones de personas sin trabajo o sumidas en una terrible situación de la que será difícil salir en los próximos meses. Y con todo esto, las navidades están ahora mismo en el aire y muchos se plantean si será el momento de grandes celebraciones y shows televisivos como las Campanadas de la Pedroche.

Cristina Pedroche prepara con meses de antelación su vestido para las Campanadas.
Cristina Pedroche prepara con meses de antelación su vestido para las Campanadas./Instagram

La propia Cristina Pedroche se planteaba este lunes la disyuntiva entre volver a preparar un vestido de infarto para dar las uvas el 31 de diciembre y volver a convertirse en lo más comentado de esa noche en redes sociales y medios de comunicación, o apostar por algo más discreto y acorde a la situación que los españoles estamos viviendo desde el pasado mes de marzo. “No sé si es porque se acerca mi cumpleaños y me siento más sensible de lo normal, o porque todos estamos viviendo un año muy complicado, un año atípico, un año raro, un año malo, pero se acercan las Campanadas y, claro, pues me entran los nervios”, comentaba la presentadora en sus stories de Instagram.

“Los nervios de siempre, pero este año, además, son nervios de inseguridad, son miedos... Es que no lo sé, me siento rarísima porque por un lado, lógicamente, es un sueño y me parece lo más dar las Campanadas, despedir el año con todos vosotros, pero por otro lado, pues, no sé tengo dudas. Dudas que hasta me planteo si debo dar las Campanadas, porque me planteo si debería ponerme un vestido más sobrio, pero claro si elijo un vestido más sobrio dejo de ser yo. Pero tampoco quiero que nadie se sienta ofendido porque yo intente en ese momento celebrar la vida, seguir adelante. Tengo muchas dudas”, añadía la vallecana.

El último vestido de Pedroche en las Campanadas 2019/Instagram
El último vestido de Pedroche en las Campanadas 2019/ Instagram

Y es que esas dudas que plantea Cristina son más que normales tal y como están las cosas. Por un lado, sería muy fácil tirar por el camino más corto y que las televisiones, incluida Antena 3 donde las da Pedroche, apostaran por unas Campanadas diferentes. Algunos hasta han llegado a proponer que sería factible que solo hubiera una señal desde la Puerta del Sol y que todas las cadenas dieran las mismas Campanadas (posiblemente con Ramón García y Anne Igartiburu como maestros de ceremonias).

Incluso, el propio Ramontxu ha llegado a plantear una nueva opción: “Si fuese directivo de televisión, este año tan complicado para los españoles y al que le toque dar las Campanadas va a ser un año muy difícil, yo uniría a todas las cadenas en la Puerta del Sol. Pondría a un representante de cada cadena y todas las cadenas de televisión en España tenían que dar juntas este año las Campanadas para mandar a tomar por saco el 2020 y recibir con esperanza el 2021”, comentaba el popular presentador de El Gran Prix.

Navidad sin familia, sin Campanadas... ¿qué nos queda entonces?

Pero claro, ¿sería justo para las televisiones privadas esta situación? Con el panorama que hay ahora mismo, seguramente la publicidad de este 31 de diciembre podría contribuir a ser un balón de oxígeno para algunos canales y si todos emitieran lo mismo, no tendría demasiado sentido. Y sabemos que la lucha por la audiencia ha continuado y continuará por mucha pandemia a la que haya que hacer frente. Y es lógico además, porque de las televisiones privadas depende mucha gente, cientos de trabajadores que también se han visto afectados por los recortes publicitarios y de nuevos programas en los últimos ocho meses.

Por otro lado, con lo que tenemos encima, ¿no es más necesario que nunca desconectar por unos minutos y dedicarlos a comentar (algunos a despellejar) el modelito de la Pedroche y no solo a hablar y tuitear los terribles dramas y las cifras desastrosas que nos llegan a diario sobre el coronavirus? ¿No estamos todos deseando poder celebrar algo en un año que solo nos ha dado quebraderos de cabeza y tristeza? ¿No es la televisión una válvula de escape con la que millones de personas disfrutan cada día y hacen así más llevadero todo lo malo que les pasa? La propia Pedroche reflexionaba también en esta línea: “Si hay gente que se entretiene viéndome esa noche, criticando o no criticando, pues ya hemos conseguido que en ese momento la gente piense en otra cosa, pero también es duro para mí".

Como diría, Freddy Mercury, sin duda, hoy más que nunca, ‘the show must go on’. Aún no sabemos si vamos a poder celebrar las fiestas navideñas con nuestros familiares o si este año tendremos que felicitarnos la Navidad por Zoom a través de un ordenador. Las cenas de empresa, ese momento en el que los trabajadores se juntan de manera distendida con sus jefes, no van a celebrarse casi con total probabilidad teniendo en cuenta que la crisis sanitaria aún no está controlada. Ya nos han ‘robado’ la Semana Santa, las fiestas de los pueblos en verano, Halloween, varios puentes en los que no hemos podido hacer ninguna escapada vacacional... Nos robaron hasta el mes de abril, como cantaba Joaquín Sabina.

Sálvame fue una válvula de escape (y de información) durante el confinamiento.
Sálvame fue una válvula de escape (y de información) durante el confinamiento.

El entretenimiento, más necesario que nunca

Y todo por un motivo de peso: la salud. Nadie discute que todas las medidas han sido necesarias para evitar más sufrimiento, pero el entretenimiento ha sido estos meses (y sigue siendo) imprescindible. ¿Se acuerdan de cuando Sálvame seguía con sus locuras mientras todos estábamos confinados en casa sin podernos mover durante más de 50 días? ¿Y del doctor que cada tarde nos hablaba del virus con Jorge Javier Vázquez sentados en el plató más famoso de la tele con un lenguaje directo, accesible y comprensible para TODOS? ¿No se olvidaron de todo por un momento y hasta estuvieron ‘living’, como diría Soy una Pringada, con el Merlos Gate -la infidelidad de Alfonso Merlos descubierta por una videollamada por Marta López- y ahora con el Caso Mainat? ¿Podrían contar cuántas series y películas vieron durante esas largas jornadas o esos fines de semana en los que no podíamos hacer otra cosa más que cocinar bizcochos o ver la televisión? ¿O del enorme éxito de la serie Veneno en cines hace unas semanas cuando ninguna película -o casi ninguna- se ha estrenado en estos meses? ¿O del pelotazo que ha sido Padre no hay más que uno 2, la película de Santiago Segura, tras estrenarse en las salas este verano cuando nadie se ‘arriesgaba’ a hacerlo?

Ha quedado patente en este 2020 que el entretenimiento es más necesario hoy de lo que nunca antes lo ha sido. ¿Se imaginan que las teles hubieran estado durante el confinamiento únicamente emitiendo programas informativos? ¿Qué hubiera pasado si no hubiéramos tenido Netflix, Amazon Prime Video, HBO, Telecinco, Antena 3 y demás canales para pasar las horas sin pensar en nada viendo la tele? La desconexión, las risas, distraernos, criticar a los famosos, cotillear, cambiar de aires por un ratito... Todo esto es imprescindible y las cadenas también lo saben. La vida sigue pese a la pandemia.

El Merlos Gate nos 'alegró' el confinamiento.
El Merlos Gate nos 'alegró' el confinamiento.

No sería justo para nadie que las Campanadas de este año no nos transmitieran alegría y felicidad. Necesitamos una inyección de positividad que nos haga entrar con mejor pie en 2021. Igual que no sería justo para los espectadores que no se estrenara La Voz o Mask Singer, dos talent shows cuya principal finalidad es sacarnos una sonrisa durante dos horas. Pero tampoco lo sería que Jorge Javier y compañía se quedaran en casa o dejaran de ser lo que son: puro entretenimiento y diversión. ¿Cuántas veces hemos escuchado a espectadores entrar a concursar en alguno de sus programas y decir que gracias a ellos han llevado mejor un mal momento vital? Cientos de veces.

El entretenimiento es también una medicina, un jarabe lleno de esperanza y un pequeño soplo de aire fresco con el que respirar sin ahogarnos. En mi humilde opinión, creo que el show debe continuar siempre y mucho más en este 2020 que tanta tristeza nos ha generado. Por eso, espero que Josie (el estilista de la presentadora) y Cristina Pedroche vuelvan a emocionarnos este año, vuelvan a hacernos estar pegados a la pantalla para ver el modelazo de la presentadora, vuelvan a hacernos creer que la vida es maravillosa y que pronto saldremos de esto, con alguna herida de guerra, pero con ganas de tirar hacia adelante y entrar en el nuevo año con lágrimas en los ojos por lo que hemos dejado atrás, pero con la fuerza necesaria para volver a ser nosotros mismos.

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