Caminar despacio podría hacer que parezcas más viejo a los 45 años

La velocidad de la marcha, no solo los pasos que das al día, podría influir mucho más de lo que crees en tu salud y en tu apariencia física. Tanto que sería, según la ciencia considera una nueva señal de envejecimiento

Este estudio sugiere, una vez, que el beneficio asociado a andar es mayor cuando se camina más rápido. (Foto: Getty)

Caminar despacio a los 45 años podría ser una señal de envejecimiento. Así lo afirma un estudio de la Universidad de Duke (Estados Unidos) que asocia la velocidad de la marcha con la salud cerebral en personas de 45 años.

Pero no solo los cuerpos de aquellos que caminan más lento envejecen más rápido, sino que sus caras parecen de personas más viejas y tienen cerebros más pequeños. Es decir que el ritmo al que caminas serviría como marcador del envejecimiento

La investigación, publicada en la revista JAMA Network Open, demostró que los participantes que caminaban despacio tenían un "envejecimiento acelerado" en una escala de 19 medidas ideada por los investigadores, y sus pulmones, dientes y sistemas inmunes tendían a estar en peor forma que las personas que caminaban más rápido.

Nuevo indicador de fragilidad

La velocidad de la marcha se ha utilizado durante mucho tiempo como una medida de la salud y el envejecimiento en pacientes geriátricos, y así lo han determinado varios estudios. Pero esta es la primera vez que se observa en personas de mediana edad.

"Los médicos saben que los caminantes lentos de setenta y ochenta tienden a morir antes que los caminantes rápidos de su misma edad. Pero este estudio cubrió el período desde los años preescolares hasta la mediana edad, y descubrió que una caminata lenta es un signo de problema décadas antes de la vejez", explica Terrie E. Moffitt, principal autora de la investigación y profesora de instituciones tan prestigiosas como la Universidad de Duke (EEUU) y el King's College de Londres (Reino Unido).

Los participantes del estudio tuvieron que caminar una plataforma de 8 metros de largo para medir su velocidad de marcha. (Foto: Duke University)

Y los investigadores descubrieron también que se podría predecir la velocidad de caminata de los jóvenes de 45 años utilizando los resultados de las pruebas de inteligencia, lenguaje y habilidades motoras de cuando tenían 3 años.

En concreto, los niños que crecieron y se convirtieron en caminantes más lentos (con una marcha media de 1,2 metros por segundo) tuvieron, en promedio, un coeficiente intelectual 12 puntos menor que aquellos que fueron caminantes más rápidos (de 1,75 metros por segundo) 40 años después.

Estas conclusiones se basan en los resultados obtenidos de un estudio a largo plazo de casi 1.000 personas que nacieron el mismo año en Dunedin (Nueva Zelanda), y que fueron sometidas a distintas pruebas y exámenes (neurocognitivas, resonancia magnética) durante toda su vida, y principalmente desde abril de 2017 hasta abril de 2019 a los 45 años.

Mayor riesgo de demencia

Las principales conclusiones hablan de un envejecimiento más pronunciado en los caminantes más lentos, quienes además tendían a tener cerebros más envejecidos caracterizados por:

  • Un volumen cerebral total más bajo.Un grosor cortical medio menor.

  • Menos área de la superficie cerebral.

  • Una mayor incidencia de hiperintensidades de la sustancia blanca, que son lesiones pequeñas asociadas con la enfermedad de los vasos pequeños del cerebro.

Los autores del estudio aseguran que la velocidad de la marcha sería un indicador temprano de la salud del cerebro y el cuerpo para que las personas puedan hacer cambios en su estilo de vida mientras aún son jóvenes y saludables. (Foto: Getty)

Además, a partir de una fotografía, y basándose en un panel de ocho revisores, los investigadores también que evaluaron la ‘edad facial’ de cada participante y adujeron que parecían más mayores de lo que en realidad eran.

Este hallazgo podría hacer que los médicos incorporen este nuevo ‘indicador de salud’ a su cuestionario habitual: “¿come bien?, ¿hace ejercicio regularmente?, ¿cuántas horas duerme?”... y ahora, “¿camina usted despacio, con ritmo moderado o deprisa?”

Solo como recordatorio, aquí tienes algunas razones para acelerar la marcha:

  1. Caminar rápido reduce un 20 por ciento la mortalidad; sobre todo a partir de los 50 años.

  2. Más en concreto, caminar deprisa se asocia a menos muertes cardiovasculares o por cáncer (según un estudio publicado en la revista British Journal of Sports Medicine).

  3. Mejora la respuesta muscular.

  4. Activa la circulación cardíaca.

  5. Disminuye los niveles de colesterol y de glucosa.

  6. Contribuye al control de la presión arterial.

  7. Mejora la función respiratoria, intestinal y sexual.

  8. Incrementa el consumo de calorías facilitando así el control del peso

Y tú, ¿a qué velocidad caminas? ¿vas a buen ritmo o te cuesta?

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