Cameron Diaz baja los pies a la tierra como un ser humano más

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Cameron Diaz vive lejos de las cámaras y focos que hace años la apuntaban como uno de los iconos de la comedia de Hollywood. Tras sus trabajos en el remake de Annie, Sex Tape o No hay dos sin tres en 2014, decidió alejarse del mundo que la elevó al éxito para centrarse en ella misma y en nuevos retos profesionales, no habiéndose planteado siquiera la posibilidad de regresar a su labor como intérprete.

Con motivo del día de la mujer el pasado 8 de marzo, la exactriz reapareció en el podcast de Michelle Visage para BBC para dar una visión de su nueva vida y los motivos que la llevaron a dejar Hollywood. Durante su intervención, no dudó en cargar contra las políticas que rigen la meca del cine a la hora de sacar a flote su negocio, hablando de cómo los cánones de belleza lo eran todo y la presión que esto ejercía sobre ella.

En este pantallazo, Cameron Diaz habla durante el
En este pantallazo, Cameron Diaz habla durante el "RuPaul's Digital DragCon" presentado el 3 de mayo de 2020. DragCon LA 2020 tenía previsto celebrarse en el Los Angeles Convention Center del 1 al 3 de mayo pero fue cancelado por COVID-19. (Photo by World of Wonder/Getty Images for World of Wonder)

Diaz definió al encanto y glamur de Hollywood como “una trampa” de la que escapó tras su matrimonio con Benji Madden en 2015. Y no fue porque la faltaran ofertas, porque se estima que rechazó una gran variedad de papeles por los que podría haber llegado a obtener casi 100 millones de dólares. Según declara, llegó a sentirse “una víctima de todas las objetivaciones y explotaciones sociales a las que están sujetas las mujeres”, valorando que ella misma llegó a caer en la tentación de comprar toda esa mirada superficial que se tiene sobre las personalidades femeninas en la industria.

"Es difícil no hacerlo, es difícil no mirarte a ti misma y juzgarte contra otros marcadores de belleza, y creo que esa es una de las cosas más importantes, porque la chica que he sido en estos últimos ocho años es como un animal salvaje, como una bestia”, afirmaba. Por esta razón, en la actualidad no le da ningún tipo de importancia a su aspecto físico, llegando incluso a afirmar que no llega siquiera a lavarse la cara.

"Literalmente, lo último en lo que pienso a diario es en mi apariencia. Literalmente no hago nada. Me gusta no lavarme nunca la cara”, señalaba tras afirmar que tiene “mil millones de productos” cogiendo polvo en sus estantes. “Dos veces al mes, si tengo suerte, diré: 'Oh, será mejor que me ponga esto. Una vez funciona, ¿verdad?' ¿Eso es todo lo que tengo que hacer? Simplemente no estoy en ese lugar y no es donde pongo mi energía en este momento”, matizaba.

 

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Diaz, que está cerca de cumplir los 50 años, está actualmente centrada en llevar una vida sana y feliz desarrollando proyectos profesionales que considera más gratificantes que las presión de Hollywood. Por esta razón, en verano de 2020 se unió a su amiga Katherine Power y creó una marca de vinos ecológicos llamada Avaline, para la que cuenta con uva de viñedos españoles. Y no solo eso, puesto que ha extendido su discurso sobre la superficialidad de Hollywood a libros de autoayuda, consejos e incluso fitness.

De esta forma, la estrella de Los Ángeles de Charlie rompe por completo con los cánones de la industria, demostrando que está más cerca de ser una ciudadana de a pie a quien no le preocupa en absoluto el físico, las apariencias y opiniones que un icono de Hollywood guiado por la superficialidad. Aunque no debería extrañarnos, puesto que con sus papeles en cine ya trató de elegir trabajos con los que desviarse del canon establecido. Incluso en una década como los 90 donde la misoginia aún imperaba en gran medida.

“Ciertamente no hice tanto como se podría hacer ahora debido a la conciencia de todos, ya sabes, algo así como el #MeToo”, comentaba también la actriz durante el podcast. “Todavía había parámetros. La década de 1990, los primeros años, todavía había una fuerte misoginia”, continuaba antes de indicar que optó enfrentarse a ello interpretando a “mujeres rudas”, como su personaje en Los Ángeles de Charlie e incluso a heroínas que representaban el “anticuento de hadas”, como fue su trabajo doblando a Fiona en Shrek.

“La fama es muy infantil. Se trata mucho de mantener a alguien mimado en un estado como cuando vemos a un niño pequeño y pensamos, 'Es tan bonito, quiero que siempre sea bonito, y si lo mantengo bonito tratándolo siempre bonito, tal vez mantente bonito para siempre. Y así es como la gente te trata”, terminaba por reflexionar Diaz sobre la industria de Hollywood y su firme decisión de alejarse de este mundo.

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