El cambio social de España representado por Lola de ‘MasterChef abuelos’

Por Mike Medianoche. - Los más mayores de la casa están reclamando el sitio que se merecen en nuestra televisión. El pasado sábado Antena 3 dio el pistoletazo de salida a la nueva temporada de La Voz Senior, y este lunes La 1 de Televisión Española estrenó el programa especial de MasterChef Abuelos. Tanto en uno como en otro nos encontramos personas ya entradas en años que quieren vivir nuevas experiencias, dando rienda suelta a su pasión. Pero poca gente había representado con tanta fuerza la importancia de este tipo de formatos como la cordobesa Lola.

Esta mujer, de 77 primaveras, nació en Córdoba y ama su tierra, pero desde hace 53 años vive en Madrid. A los 15 años se echó novio, y se casó con él 8 después. Una relación bastante austera, tal como Lola confesó: no se daban ni un beso. Hasta que pasó por el altar y ya pudo tener encuentros íntimos con su marido. “Te casas y porque un cura te haga así ya te puedes acostar con él”, narraba de forma ofuscada esta aspirante, mientras hacía el signo de bendecir con la mano. Con ese pequeño gesto demostraba que su generación estuvo llena de incongruencias propias del machismo de la época. Y es que ahora, en la madurez, ve cómo se sometió a circunstancias con las que no comulgaba, como el haberse trasladado de su ciudad natal hasta la capital de España. “Vine engañada, porque mi marido me dijo que para 2 o 3 meses”, decía resignada. Sin embargo, nunca volvió a Córdoba y lleva ya en Madrid 53 años.

No se vuelve para Andalucía aunque eche de menos a sus hermanos y demás familia por sus hijos. Contó que tiene cuatro y seis nietos, de los que no tiene ya intención de apartarse; sin embargo, también sorprendió al reconocer que si se volcó en su faceta de madre y ama de casa fue porque no tuvo elección. “Mi marido no me dejaba hacer otra cosa. Yo tenía que estar pendiente de mi casa y de mis niños”, reconocía. Unas palabras con las que muchas mujeres de su edad se podían sentir plenamente identificadas, pues recordemos que en España la mujer casada necesitaba permiso de su marido para incorporarse al mundo laboral. La licencia marital dejó de existir el 2 de mayo de 1975, poco antes de la muerte del dictador Francisco Franco.

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Con su concurso, Lola dio un mensaje muy importante a las nuevas generaciones, contando a los jueces Jordi Cruz, Pepe Rodríguez y Samantha Vallejo-Nágera que si ella volviese a nacer trabajaría, y que es importantísimo que una mujer lleve sueldo a casa, pues es algo que tiene mucha fuerza y validez. Y reconocía que ella, de haber trabajado, ahora estaría mejor.

En ese momento el programa metía un pequeño inserto de otra aspirante, Rosario, una burgaleña de 84 años, le contaba a su compañero Filomeno que con relatos como el de Lola “ven historias que la gente joven no pueden dar”. Quizá Rosario se refería a la organización del programa, pero más valioso es que su mensaje los veían los espectadores desde sus casas.

La concursante cordobesa demostró a los 77 años tiene ganas de seguir haciendo cosas en la vida, y que ahora que no tiene cargas familiares está dispuesta a vivir aquella juventud que entregó al cuidado de un hogar y de unos hijos. “Mi marido piensa que estoy un poco loca, a tus años meterte a hacer esas cosas. Pero no le hago ni caso, él su vida y yo la mía”, admitía con una gran sonrisa, y quizá el arrojo que no pudo tener cuando tenía 18 o 20 años.

En su discurso podemos leer entre líneas que ha tenido una buena vida, feliz, pero en la que no pudo desarrollarse por completo, porque no le daban esa opción. Y por eso va a aprovechar el tiempo presente para soltarse la melena y hacer lo que le gusta, en este caso, cocinar. Según nos contó, los callos y las fabes con almejas, lo que mejor se le da. Y organizar, ojo, porque fue capitana en la prueba de exteriores.

Con su sinceridad Lola ha conseguido llegar al corazón de los 1.178.000 espectadores de media que tuvo el programa este lunes, según los datos de Kantar Media ofrecidos por consultoras. Demostró queMasterChef Abuelos es un programa muy necesario en la televisión pública, porque gente como ella son la voz de la experiencia. Y lo más importante, nos enseñó que los calendarios no marcan la edad del corazón. Porque como dijo sobre su marido, “él quiere envejecer, pero yo no estoy dispuesta a envejecer”. Ellava a aprovechar al máximo su segunda juventud.

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