Cambio de roles entre Mourinho y Pochettino como eterna alternativa al Real Madrid

Tottenham Hotspur FC/Tottenham Hotspur FC via Getty Images

José Mourinho sorprendió haciendo lo que dijo que nunca haría: aceptó convertirse en entrenador del Tottenham para las próximas tres temporadas. Cuando el portugués era entrenador del Chelsea aseguró que, por respeto a los Blues, nunca agarraría las riendas de los Spurs, a pesar de que el verdadero rival en el norte de Londres del Tottenham sea el Arsenal. Ahora, entre carcajadas, Mou aseguró en su primera rueda de prensa como relevo de Mauricio Pochettino que eso lo dijo antes de que le echaran del Chelsea, por lo que la situación ha cambiado, obviamente.

Más allá de lo que la llegada de Mou al Hotspur Stadium pueda suponer para sus seguidores, para los madridistas —al menos para una gran parte de la afición— supone todo un alivio. Bien es concida la afinidad de Florentino Pérez por el entrenador portugués, a la cual el propio Mourinho se refirió en su rueda de prensa de bienvenida, por lo que desde que quedó relegado de sus funciones en el Manchester United en diciembre del año pasado, cada vez que ha habido problemas en el Real Madrid, el nombre de Mourinho ha sobrevolado el Bernabéu.

Que Mourinho no tenga equipo es el motivo perfecto para pensar que, en algún momento, se va a posicionar como relevo del entrenador que tenga el Real Madrid en ese momento. La historia de amor del portugués y el club merengue no acabó bien, sobre todo por los múltiples incendios que levantó a su paso en su última temporada. Sus problemas con Iker Casillas, Cristiano Ronaldo, Pepe o Sergio Ramos acabaron por dejarle en muy mal lugar dentro de la entidad, hasta el punto que se precipitó su adiós cuando aún tenía dos años de contrato. Pero a Florentino Pérez siempre le quedó la espinita de creer que con Mourinho en el banquillo el vestuario estaría mejor controlado que con ningún otro entrenador.

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Por eso con cada vaivén del equipo, la sombra del portugués aparecía para recordarnos a todos que su regreso era una opción más que viable. Las malas lenguas hablan de que las filtraciones venían desde la cúpula del propio club, a manera de dardo preventivo para el inquilino del banquillo en esos momentos. Sin ir más lejos, hace exactamente un mes, tras la primera derrota en Liga de los de Zinedine Zidane, el nombre de Mourinho volvió a estar en boca de todos.

Su hipotética vuelta, como no, volvería a dividir al madridismo, tal y como ocurrió en 2013, cuando el propio entrenador portugués se creía capaz de decidir quienes eran los verdaderos madridistas —los que le defendían— y quienes no. El despotismo con el que intentaba manejar todo a su alrededor acabó por condenarle, pero obviamente sigue teniendo adeptos a su causa que sueñan con un regreso dorado.

Lo irónico de esta situación, ahora que Mourinho ya no es la opción al banquillo toda vez que ha aceptado su contrato con el Tottenham, es que quizás ese papel de eterna opción al banquillo madridista la empiece a ocupar el propio Mauricio Pochettino, el hombre a quien ha sustituido Mou.

Con mucho menos cartel que el portugués y ni una décima parte de su currículum, Pochettino ya se postuló como la mejor opción para el banquillo madridista en 2018, cuando Zidane decidió dejar su puesto tras ganar su tercera Champions consecutiva en Kiev. El argentino estaba atado entonces a un contracto con los Spurs por tres años y no se pudo llegar a un acuerdo, pero en el recuerdo quedó su predisposición para entrenar al conjunto merengue algún día.

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De Pochettino gusta su talante conciliador, su estilo sobrio de manejar el grupo, el trabajo que ha realizado durante cinco años en el Tottenham, llegando a meterse en una final de la Champions League sin fichar a un solo jugador ese año, y por supuesto, el hecho de que en su día admitió que jamas entrenaría al FC Barcelona (por su pasado Espanyolista). Como a Florentino Pérez es un técnico que le gusta, perfectamente a partir de ahora, y hasta que encuentre nuevo banquillo, el argentino se convertirá en el reclamo del cambio añorado cada vez que a Zidane le vayan mal las cosas dos semanas seguidas.

En este caso la buena noticia es que la figura de Pochettino causa tal vez un poco más de consenso entre el madridismo, sobre todo porque se sabe que es todo un caballero que no intentaría armar ninguno de los líos que en su día provocó Mourinho. Estamos por lo tanto ante una clara situación de más vale bueno por conocer que malo conocido, pero no deja de ser irónico que con un sólo cambio de entrenador en el Tottenham, se vea afectado el Real Madrid de esta manera.

No cabe duda que lo mejor para todos los madridistas es que Zidane siga durante mucho tiempo en el club, señal inequívoca de que las cosas habrán ido bien, pero ahora que Mourinho ha aterrizado en su nuevo proyecto, seguro que su papel de candidato perenne a relevo en el banquillo merengue será cosa de Pochettino.

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