Cómo cambiar 10 kilos de grasa por puro músculo

Por Jesse Hicks
Photo credit: SHERIF MIKHAIL / MEN'S HEATLH US

From Esquire

Sherif Mikhail, un contratista de vidrio de 44 años, es el claro ejemplo de que no hay excusas que valgan para perder peso y ponerse en forma, solo es cuestión de voluntad. De hecho, su caso se ha convertido en una lección de vida y ejemplo de superación en toda regla. Y es que, después de sufrir un accidente de coche, Mikhail entró en una grave depresión que le alejó por completo de su anterior estilo de vida. A pesar de perder peso tras el accidente, la comida y el alcohol empezaron a ser sus compañeros de viaje como vía de escape, por lo que empezó a coger peso sin darse cuenta hasta llegar a los 85 kilos. “Me sentía deprimido y no estaba contento con la forma en la que me quedaba la ropa”.

Harto de verse así, se inscribió en un programa de entrenamiento de seis semanas con la intención de mejorar su estado físico a pesar de las graves secuelas que le dejó el accidente en su cuerpo. Mikhail tenía en mente que nunca iba a volver a estar igual que antes, sin embargo, y para su sorpresa, no solo recuperó su forma sino que la perfeccionó. ¿La clave? En vez de hacer ejercicio como los demás, su entrenador personal le adaptó sus rutinas en base a sus lesiones, por lo que le ayudó a evitar otras nuevas.

Teniendo en cuenta que Mikhail se había roto las dos rodillas, los entrenamientos se centraron únicamente en el tronco superior. Entre los ejercicios que realizaba en sus rutinas destacan series de press de banca, dominadas, levantamientos de pierna colgante y abdominales. La dieta también pasó a ser un pilar fundamental de su transformación física. Se pesaba todas las mañanas, registraba las calorías, proteínas y grasas que tomaba. Bebía tres litros de agua al día para eliminar la retención de líquidos y sus comidas estaban compuestas por platos altos en proteínas y mucha verdura.

Photo credit: SHERIF MIKHAIL / MEN'S HEATLH US

En ocho meses, Sherif Mikhail perdió casi 10 kilos de grasa y los convirtió en músculo. “Es genial despertarse por la mañana mirándose a sí mismo con una nueva apariencia y cuerpo”. Ahora solo quiere mostrar su duro trabajo en el gimnasio y dar consejos y secretos de la gran transformación. Eso sí, este solo ha sido el primer paso en su camino hacia una vida más sana.

“Estoy constantemente buscando mejorar. Cada año que pasa celebro mi cumpleaños sabiendo que cada año que envejezco me veo mejor que el anterior”. Y ofrece un consejo para todos los que puedan encontrarse en su misma situación. “Las pirámides no se construyeron de la noche a la mañana. Comenzar puede ser la parte más difícil, aunque una vez que empiezas, ver el progreso te mantendrá motivado. No esperes otro día, solo empieza”.