El hombre cuyo cuerpo fue hallado en un congelador tras la muerte de su esposa habría dejado una carta exculpándola

finales del mes pasado, la Policía encontró a Jeanne Souron-Mathers, un mujer de 75 años, muerta en su casa de Tooele City, en Utah (Estados Unidos). Una empleada de mantenimiento había dado la alerta tras dos semanas sin verla. Los agentes acudieron a la vivienda y encontraron su cadáver. La mujer murió por causas naturales, pero la sorpresa de los investigadores fue encontrarse con el cuerpo de su marido en un congelador. Las sospechas sobre si fue asesinado se dispararon, pero ahora, semanas después, una carta sellada por un notario ha dado un giro al caso.

Los agentes acudieron a comprobar el estado de la mujer y se encontraron con su cadáver y el de su marido, que llevaba años en un congelador. (Foto: Getty Images)

Cuando los agentes acudieron a la casa de la familia Mathers se encontraron con dos cuerpos sin vida. Uno, el de la mujer, de 75 años. El otro, el del marido, Paul Edward, de 69 años en el momento de su muerte y cuyo cadáver llevaba una década en el congelador. Entonces fuentes policiales citadas por CNN aseguraron que “en este momento, se sospecha acto criminal y el caso se encuentra en las primeras etapas de la investigación”.

Pero puede que no hubiese acto criminal alguno y que los hechos se produjesen de una manera totalmente distinta a la hipótesis inicial después de que la misma cadena de noticias diese a conocer la existencia de una carta notarial del hombre encontrada por los investigadores y que exculpa a su mujer de su muerte.

En la misiva, cuyo texto exacto no ha trascendido, Paul decía que su mujer no era responsable de su fallecimiento. Lo que se sabe a día de hoy es que el marido sufría una enfermedad terminal y los responsables del caso creen que podría haber fallecido entre el 4 de febrero de 2009, que fue el último día que acudió al centro en el que estaba recibiendo tratamiento, y el 8 de marzo.

El sargento Hansen ha explicado que “los detectives localizaron a la notaria y ella dijo que no lo leyó, simplemente lo selló”. Ahora tratan de averiguar si la razón por la que el cadáver se ocultó y no se comunicó su deceso fue para seguir recibiendo el pago mensual del Departamento de Asuntos de los Veteranos y Seguridad Social.

Se han hecho los trámites pertinentes para averiguarlo y, a la espera de poder comprobarlo, se calcula que esos pagos podrían ascender a 177.000 dólares (196.000 euros).

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