Por qué es importante que los futbolistas mantengan las distancias aunque parezca un sinsentido

Erling Haaland (izquierda) celebra un gol manteniendo la distancia de seguridad con sus compañeros. Foto: Alexandre Simoes/Borussia Dortmund via Getty Images.

Calma y tranquilidad, amantes del balón: el fútbol ha vuelto. Vale, es cierto que en realidad nunca se llegó a ir del todo, pero ya ha regresado la competición “seria”: el campeonato alemán, uno de los cinco grandes de Europa, se acaba de reanudar. Este fin de semana se han jugado encuentros de la primera y la segunda división de la Bundesliga, y es de esperar que en algunas semanas otros torneos, incluido el español, tomen ejemplo.

Sin embargo, a los espectadores que lo hayan visto por la televisión les habrá resultado algo extraño. La pandemia del coronavirus está remitiendo pero no está aún completamente superada, así que el balompié ha tenido que adoptar medidas de seguridad extremas. La de que no haya público en las gradas es, quizás, la más evidente.

Otras nuevas normas también están llamando mucho la atención. Sorprende, por ejemplo, que se haya ordenado a los jugadores limitar al máximo el contacto físico entre ellos en momentos no estrictamente imprescindibles, como la celebración de los goles. Para la historia quedarán imágenes como la que encabeza este texto: los jugadores del Borussia Dortmund felicitando a su compañero Erling Haaland, autor del primer tanto del “nuevo fútbol” con el que abrió la goleada sobre el Schalke 04... a varios metros de separación, para respetar de forma estricta la distancia de seguridad.

No son pocas las voces que consideran esto un tanto ridículo. Incluso voces desde dentro del propio deporte, como el delantero colombiano Radamel Falcao, no entienden la razón. Recuerdan que durante el desarrollo normal del juego es habitual que haya lances en los que la cercanía física, o incluso el roce directo, con compañeros y rivales es inevitable.

No le falta razón al Tigre en este sentido. Pero él y los demás críticos olvidan que, en pleno siglo XXI, el fútbol se ha convertido en mucho más que un juego. No son solo los veintidós tipos en pantalón corto persiguiendo una pelota, sino también los millones de personas pendientes de cada uno de sus movimientos, ya sea en los estadios (cuando se podía) o a través de la televisión y de los demás medios de comunicación.

El papel simbólico y la capacidad de influencia del fútbol en capas amplísimas de la población es innegable. De ahí que históricamente haya sido un instrumento de propaganda muy eficaz y que ahora, en momentos de necesidad, también vaya a serlo. Porque, tal como explica el periodista Chema R. Bravo en Twitter, las autoridades tienen un mensaje que transmitir y el deporte es un escaparate inmejorable para hacerlo.

La situación post-pandemia va a requerir que todos seamos especialmente cuidadosos para evitar rebrotes y nuevos contagios. Pero no es lo mismo que simplemente nos den una orden, que ya veremos si la cumplimos o no, a que veamos a nuestros ídolos y referentes haciéndolo. La imagen de uno de nuestros referentes manteniéndose a dos metros de los demás, o llevando una mascarilla, puede ser más efectiva que cualquier campaña institucional que nos lo exija.

Ese, razona Bravo, es el motivo de que, pese a la oposición de muchos aficionados, el gobierno esté poniendo de su parte para que el fútbol vuelva: “Por eso las autoridades han puesto también tanto interés en que se juegue. No sólo para salvar el negocio o entretener a la gente en tiempos de reclusión en casa. También por concienciación y divulgación”.

Solo el tiempo y la evolución de la pandemia en cada territorio nos dirá si la estrategia es o no efectiva. El potencial para conseguirlo sí que lo tiene, y en el fondo es una manera de que, como tantas veces se reclama desde algunos sectores, los futbolistas hagan un aporte a la sociedad que justifique sus sueldos multimillonarios. De todas formas, si el objetivo es concienciar y mentalizar, hay que reconocer que, como hemos visto en la misma Alemania, algunos jugadores se lo van a tener que trabajar un poco más.

¿Distancia social? No en el Bayern. Pavard y Alaba celebraron así de juntos el segundo gol del equipo de Múnich contra el Union Berlín. Foto: Hannibal Hanschke/Pool via Getty Images.

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