Bullying: ¿cuántos niños lo sufren y cómo los afecta?

Abraham Monterrosas Vigueras

El acoso escolar sigue llamando la atención tanto de la sociedad como de la ciencia. Conforme se dan a conocer cifras y testimonios, las investigaciones también ha buscado la manera de demostrar las posibles consecuencias para las víctimas.

Un nuevo estudio acaba de dar a conocer datos preocupantes. Tan solo en Estados Unidos, cerca de uno de cada cuatro niños sufre de bullying crónico en el colegio, lo cual provocaría un mal rendimiento escolar e incluso, en el largo plazo, problemas en su autoestima.

Los afectados y las consecuencias

La investigación, publicada por el Journal of Educational Psychology, realizó un seguimiento a casi 400 pequeños durante una década, desde el jardín de niños hasta la escuela secundaria.

“El 24% de los niños que participaron en el estudio sufrieron intimidación crónica a lo largo de sus años escolares, lo cual se relacionó de manera consistente con un menor rendimiento académico y menos participación en la escuela”, indica el estudio.

Uno de cada cuatro niños sufre bullying en EE.UU. Foto: Phil Boorman / Getty Images
Uno de cada cuatro niños sufre bullying en EE.UU. Foto: Phil Boorman / Getty Images

Contrario a la creencia popular de que el bullying ocurre más entre adolescentes, los investigadores encontraron que el acoso era más severo y frecuente en la escuela primaria y tendía a disminuir para la mayoría de los estudiantes en la medida en que crecían.

El estudio fue liderado por Gary Ladd, profesor en psicología de la Universidad Estatal de Arizona, quien también mencionó que los niños fueron significativamente más propensos que las niñas a sufrir bullying crónico.

Variaciones del bullying

De acuerdo con los Institutos Nacionales de la Salud en Estados Unidos (NIH, por sus siglas en inglés), el bullying puede ser:

– Físico: golpes o empujones; robar o dañar las pertenencias de la otra persona; forzarla a hacer cosas contra su voluntad.

– Verbal: engañar, ponerle apodos o insultar; amenazar con hacerle daño físico; divulgar rumores o mentiras sobre su persona.

– Relacional: negarse a hablarle o excluirla; alentar a otros a hostigarla.

– Ciberacoso: intimidación a través de las redes sociales, Internet, el correo electrónico y los dispositivos móviles. Puede ser más anónimo y ocurrir de forma casi constante.

Bullying en el trabajo (mobbing): se refiere al comportamiento adulto agresivo de manera repetida en el lugar de trabajo.

¿Qué hacer?

Al respecto, la Academia Americana de Pediatría (AAP, por sus siglas en inglés), hace las siguientes recomendaciones a los padres:

1. Reconocer que algunas bromas pueden ser ofensivas para otros y enseñar a los hijos a que está mal herir los sentimientos de los demás.

2. Exhortar a los niños a defender a quienes son objeto de burlas.

3. Identificar si un menor sufre acoso. Podría notarse si hay un repentino desinterés en la escuela, bajan sus calificaciones, no quiere ir a la escuela o poner excusas para ausentarse, así como lesiones en el cuerpo.

4. Si un menor está siendo victimizado, enseñarle a defenderse sin recurrir a la violencia, como alejarse y alertar a una autoridad de la escuela.

5. Mantener un registro de cada incidente, que incluya nombres, fechas, hora, lugares y circunstancias. Luego, enviar una copia del informe al director.

6. Explicar a la víctima que no ha hecho nada malo. Tenerle paciencia y ofrecerle apoyo total.

“Para maestros y padres, es importante saber que la victimización tiende a disminuir en la medida que los niños crecen, pero algunos nunca dejan de sufrir bullying durante sus años escolares”, señaló el estudio publicado por el Journal of Educational Psychology.

¿Qué te parece? ¿Te imaginabas que las consecuencias del bullying serían así? ¿Cómo crees que podría combatirse este problema? Envíanos tus comentarios.

@braham_MV

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