Por qué la enfermedad que sufre Bruce Willis puede aparecer de forma repentina

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A Bruce Willis le han diagnosticado afasia, un trastorno o disfunción del lenguaje como consecuencia de una lesión en una o más partes del cerebro relacionadas con el lenguaje. (Foto: Karwai Tang/WireImage)
A Bruce Willis le han diagnosticado afasia, un trastorno o disfunción del lenguaje como consecuencia de una lesión en una o más partes del cerebro relacionadas con el lenguaje. (Foto: Karwai Tang/WireImage)

Con un escueto comunicado conjunto, la familia de Bruce Willis ha anunciado que el actor se retira de la actuación tras ser diagnosticado de afasia, un trastorno o disfunción del lenguaje causado por un daño cerebral que afecta la capacidad de comunicación de una persona.

La gravedad de la afasia depende de varios factores, incluida la causa (en muchas ocasiones es por accidente cerebrovascular) y el alcance del daño cerebral.

La afasia suele presentarse de forma repentina, especialmente en personas mayores, después de haber sufrido un accidente cerebrovascular o una lesión en la cabeza. También puede desarrollarse poco a poco, como en el caso de un tumor en el cerebro o una enfermedad neurológica progresiva como la demencia o el Alzheimer.

El 15 por ciento por ciento de las personas menores de 65 años que sufren un derrame cerebral desarrollan algún tipo de afasia, y casi el 45 por ciento de las personas mayores de 85 años lo experimentan.

Las personas que sobreviven a un ataque cerebral y sufren afasia permanecen alerta mentalmente aunque su forma de hablar parezca desordenada, fragmentada o imposible de comprender.

Por ejemplo, pueden tener dificultad para pronunciar o emitir palabras, para encontrar la palabra que quieren decir y procesar palabras largas o palabras de uso poco frecuente. En ocasiones, no entienden lo que dicen los demás e incluso pueden perder la capacidad para leer, escribir o hacer cálculos matemáticos.

Esto depende de la parte del cerebro que se vea afectada. Por eso, en función del área dañada, hay distintas consecuencias. Además, las personas con afasia pueden también tener otros problemas, como disartria, apraxia, o problemas de deglución.

Existen varias formas de afasia, entre las que se encuentran:

  • Afasia global. La gente con este tipo de afasia puede ser totalmente incapaz de hablar, nombrar objetos, repetir frases o seguir instrucciones..

  • Afasia motora o de Broca. Se caracteriza por la pérdida manifiesta de la fluidez del lenguaje. La persona sabe qué quiere decir pero no encuentra las palabras correctas (no puede emitir las palabras). Aunque pueden entender lo que se les dice y saber lo que ellos quieren decir, muchas veces hablan con frases cortas, y eso lo logran con un gran esfuerzo. Es habitual que las personas con afasia de Broca tengan debilidad o parálisis del brazo y la pierna derecha. Esto es porque el lóbulo frontal donde está la lesión también controla los movimientos del cuerpo.

  • Afasia sensitiva o de Wernicke, con una severa afectación de la comprensión. Una persona con este tipo de afasia pocas veces puede comprender lo que se está diciendo. Puede hablar en oraciones largas y completas que no tienen sentido, añadiendo palabras innecesarias e incluso inventando palabras.

La gente con afasia a menudo se siente frustrada y confundida porque no puede hablar del todo bien o comprender las cosas como lo hacía antes de sufrir el ataque cerebral. Es posible que estas personas actúen de manera diferente debido a los cambios en su cerebro.

El impacto de la afasia en el ámbito laboral y académica es importante, igual que en las relaciones personales, pero puede ser muy profundo o algo más leve. En algunos casos de afasia, el problema se corrige con el tiempo, pero en otros, la afección no mejora. No hay dos personas con afasia iguales con respecto a la gravedad, las habilidades afectadas y conservadas del habla y el lenguaje, o la personalidad.

Y es que la evolución de esta enfermedad es difícil de predecir. La persona con afasia puede volver a adquirir y a practicar las habilidades del lenguaje, y usar otras formas de comunicación. Los pacientes jóvenes suelen tener una mejor recuperación. Aunque como decíamos, la ubicación de la lesión también es importante para diagnosticar cómo evoluciona la enfermedad. De manera que una vez que se haya encontrado la causa exacta, se pueden empezar con el tratamiento para la afasia, que suele consistir en una terapia del habla y del lenguaje con un logopeda. Cabe destacar que normalmente se suelen recuperar las habilidades de comprensión antes que las habilidades de expresión.

Los familiares son quienes más participan en el proceso y ayudan a la persona con afasia a comunicarse. Lo habitual es que tengan que estar pendientes de las rutinas y ofrecer al enfermo recordatorios de orientación, como el día de la semana, ya que la desorientación y la confusión a menudo se presentan con la afasia.

Hay que ponerse en la piel del enfermo porque a nivel individual, este trastorno puede vivirse con auténtico pavor. Al fin y al cabo, el enfermo de pronto es incapaz de entender que tratan de decirle o de hacerse entender mediante los mecanismos habituales, y los intentos infructuosos por parte de éste y del entorno por restablecer la comunicación oral pueden terminar por causar una elevada ansiedad y depresión. El afectado puede sentirse aislado, encerrado dentro de sí mismo, hasta que el tratamiento empieza a ser efectivo o se encuentran formas alternativas de comunicación.

En este sentido, las asociaciones de afectados de afasia recuerdan que es importante actuar con normalidad. Hablar en un tono de voz normal (esta afección no es un problema auditivo ni emocional).Es frecuente que dado que antes de la lesión la persona con afasia podía comunicarse de forma oral correctamente, el entorno pase a intentar comunicarse a gritos (interpretando que ha perdido capacidad auditiva) o interprete como ausencia de interés la falta de comunicación por parte del enfermo. Es importante comprender que oye perfectamente, siendo su dificultad la de interpretar el lenguaje.

También se recomienda emplear frases simples para evitar malos entendidos y no suponer que la persona afectada está entendiendo todo lo que decimos. Aquí puedes encontrar más consejos para aprender a comunicarte con alguien que tiene afasia.

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