Brooke Shields y su propósito como madre: que sus hijas no sufran sus mismos problemas de autoestima

La actriz Brooke Shields fue una de las estrellas más icónicas de toda una generación gracias a su papel en ‘El Lago Azul’ (1980), película que grabó cuando apenas tenía 15 años. Aunque su adolescencia estuvo marcada por sesiones de fotos y campañas publicitarias en las que su belleza era la protagonista, ha revelado que no quiere lo mismo para sus hijas Rowan y Grier, de 16 y 13 años respectivamente. En una entrevista reciente, la actriz ha hablado sobre la educación que se respira en su casa donde reina una actitud body positive que ha conseguido que las dos adolescentes crezcan con una autoestima fortalecida. Así es como Brooke evita que ambas sufran los problemas por los que ella pasó.

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Son muchas las veces en las que Shields se ha pronunciado acerca de los años en los que se encontraba en la cima del éxito. A la actriz no le importa reconocer que ser una estrella infantil le produjo serios problemas con su imagen: “Tenía una desconexión total con mi cuerpo. Era la protagonista de portadas, tenía las mejores cejas o rasgos o lo que sea en lo que la gente quisiera fijarse en ese momento”, ha revelado a Yahoo Lifestyle. Sin embargo, ella no se veía como lo hacían los demás.

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“Nunca fui muy delgada así que nunca pude desfilar por una pasarela. Siempre era la que salía en las revistas pero nunca cabía en la ropa de las modelos”, relata Brooke sobre sus inicios en los que, además de actriz, también probó suerte en la industria de la moda. Para que la historia no se vuelva a repetir, se esfuerza en que sus hijas no se centren tan solo en el físico: “Trato de mostrarles una imagen de mujer completa, muy diferente a la que yo tenía cuando crecí. No quiero que sientan vergüenza de sí mismas y sí que mantengan la actitud de que su cuerpo es suyo”.

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Parece que su plan ha funcionado, pues asegura que tanto Rowan como Grier han crecido de una forma diferente a la que lo hizo ella: “Son mucho más maduras y tienen mucha más confianza en sí mismas que la que yo tenía. Compartimos la misma cabezonería y fortaleza, pero ellas están más centradas. Me da envidia (sana) que hayan podido crecer así pero, por supuesto, yo lo he propiciado”, bromea Shields satisfecha de que la educación de sus hijas haya sido todo un éxito.