Britney Spears ya había advertido su dolor en un documental de 2008

·8 min de lectura

Las noticias de Britney Spears en relación a su lucha por poner fin a la tutela que, según ella, controla su vida no dejan de llegar, sobre todo a través de historias desgarradoras que alimentan el movimiento #FreeBritney, mientras lanzan una luz oscura y abusiva sobre los últimos 13 años. Después de conocer el revelador testimonio de la cantante ante el juez y la última decisión judicial que mantiene a su padre, Jamie Spears, como tutor legal, Ronan Farrow reabre la herida con una crónica brutal en un artículo publicado en The New Yorker.

El hijo de Woody Allen (crítico ferviente de su padre) y periodista ganador del Pulitzer por el exposé original que destapó los años de abusos de Harvey Weinstein, realiza un repaso desgarrador con testimonios que dejan entrever la soledad y experiencia abusiva que Britney llevaría viviendo desde 2008. Sin embargo, existe un documental de aquel año que ella misma protagonizó, donde nos contaba la vida opresiva que tenía, lo triste que se sentía y dejaba entrever lo que pensaba de su padre.

Pero por aquel entonces el mundo no prestó atención… No como ahora.

(gotpap/STAR MAX/IPx)
(gotpap/STAR MAX/IPx)

Si bien el movimiento #FreeBritney lleva varios años alzando la voz para dar a conocer el supuesto control abusivo que la tutela de su padre tiene sobre ella, fue recién a raíz de Framing Britney Spears que Hollywood y el mundo en general comenzó a prestar atención. Incluso su ex Justin Timberlake tuvo que pedir perdón ante el aluvión de críticas que o acusaban de haber formado parte del entramado mediático en su contra, así como otras figuras polémicas como Perez Hilton, una de las personalidades de los tabloides online que se alimentaron de la persecución de los paparazis sobre ella. El documental estrenado en febrero (y que en España pueden encontrar en Odisea en Movistar+ bajo el título Enmarcando a Britney Spears) quitó la venda de los ojos a más de uno, exponiendo el trato misógino que recibió la cantante a lo largo de su vida, la influencia mediática en su declive profesional así como el machaque contra ella como persona, mujer y madre; además de explicar la tutela, su existencia y los primeros pasos legales de Britney por librarse de ella.   

Meses más tarde, y cuando Britney está inmersa en una batalla legal contra su padre para recuperar su libertad financiera y, según su testimonio, personal y profesional, Ronan Farrow realiza un trabajo exhaustivo en un reportaje detallado e interesante donde incluye declaraciones (de la madre y otros allegados del pasado), y parte de los testimonios que Britney Spears hizo ante el juez a finales de junio cuando dijo estar traumatizada, infeliz y convencida de que la tutela era abusiva. “Todo lo que quiero es ser dueña de mi dinero, que esto se termine y que mi novio pueda llevarme en su p*to coche” sentenció. Además, acusó al equipo que la rodea de medicarla con litio (una droga para tratar y prevenir episodios de manía, Medlineplus) y no permitirle ir al médico a retirarse un DIU cuando quiere quedarse embarazada y darle una nueva oportunidad a su sueño de formar una familia. Además, y en conjunto con Jia Tolentino, Ronan siembra la duda sobre la posible manipulación que podría haber sufrido la cantante de quienes habrían buscado vender una imagen de mujer inestable, incapaz de tomar sus propias decisiones, detallando cómo su padre, madre y otros allegados tomaron la decisión de intervenir y pedir la tutela ante el temor de que otras personas estuvieran manipulando sus finanzas e influenciando negativamente su vida. Recordemos que a Britney le habían quitado la tutela de sus niños y solo podía verlos ciertas horas a la semana. La monitora judicial que supervisaba sus visitas, Robin Johnson, dijo a The New Yorker: “Había tantas personas involucradas en su vida que provocaron toda esta locura con ella. No tengo nada despectivo que decir sobre ella. Fue uno de los casos más tristes que he hecho en toda mi vida”.

Incluso el artículo revela que la cantante llamó a los servicios de emergencia la noche antes de su declaración para reportar que era una víctima de tutela abusiva. Además, el texto incluye el testimonio de una amiga de la familia, Jacqueline Butcher, que asegura haber sido testigo de los supuestos abusos de Jamie cuando lo vio decir a su hija “estás gorda, papá te va a poner a dieta y con un entrenador”, mientras confiesa que el padre “agotó” a Britney diciéndole que era una “madre terrible”, despidiendo además a todas las personas cercanas a ella.

Este contenido no está disponible debido a tus preferencias de privacidad.
Actualiza tu configuración aquí para verlo.

GUÍA | Los pasos que tienes que seguir para poder ver un post de Instagram no disponible por tus preferencias de privacidad

En su totalidad, el extenso reportaje es capaz de provocarnos tanta tristeza y pena por Britney, como rabia y frustración por la injusticia que llevaría tanto tiempo viviendo. No obstante, mientras lo leía recordé que hace 13 años vi un documental en MTV que me había despertado las mismas emociones. Solo que en aquel entonces no sabíamos nada de la tutela ni las consecuencias que tendría sobre ella, sino que veíamos a Britney como aquella artista que tomó malas decisiones, hizo locuras como raparse la cabeza, salía de fiesta con Paris Hilton y conducía con su bebé en el regazo. Recuerdos que hoy reconocemos como consecuencia directa del ataque mediático y misógino del que fue víctima y del que gran parte del público le pidió disculpas a través del hashtag viral #WeAreSorryBritney (que fue tendencia tras el furor de Framing Britney Spears en febrero).

El documental al que hago referencia se titula Britney: For The Record y fue una producción de MTV de una hora de duración donde las cámaras la siguieron durante dos meses, buscando retratar su regreso a la industria después de los difíciles años de lucha por la custodia de sus hijos, escándalos mediáticos, rehabilitación, etc. que coincidían con los primeros pasos tomados por la tutela de su padre.

La tutela comenzó en febrero de 2008 y el documental se filmó en septiembre del mismo año, estrenándose en la cadena a finales de noviembre coincidiendo con el lanzamiento del sexto disco de estudio de la cantante. El documental la muestra ensayando coreografías, grabando canciones, preparando el videoclip de Circus y lidiando con los paparazis, su padre y el escrutinio mediático, pero sobre todo, dando entrevistas sin ningún tema censurado. Britney aparece más honesta que nunca ante las cámaras, siendo ella misma y compartiendo con el mundo cómo se sentía. Y visto otra vez ahora, cuando el movimiento #FreeBritney está más arraigado en la cultura popular y con su testimonio resonando entre los que hemos seguido su carrera, he descubierto que aquella pieza documental contenía varias llamadas de atención de la propia Britney.

En aquella producción hablaba de las rupturas de Justin Timberlake y Kevin Federline, de cómo le afectaron y las malas influencias que rodearon su vida cuando intentaba superarlas. Habla del profundo dolor que sintió al perder la custodia de sus hijos, que para ella supuso el fin del sueño de su vida: formar una familia. Cuenta que había construido una casa de ensueño para sus pequeños, que ser madre y formar su propia familia a la que cuidar y proteger era de sus mayores anhelos, y cuando la perdió se vio inmersa en un espiral de críticas, persecución mediática y tomó malas decisiones que le pasaron factura -que ella misma admite-. No habla de la tutela pero su padre está presente. Aparece en varias secuencias, desde reuniones para tomar decisiones sobre su carrera a prepararle el desayuno.

Sin embargo, existen momentos que hoy llaman mucho la atención. En uno de ellos, Jamie Spears habla con su hija sobre el concepto para el video de Womanizer. Britney está hablando entusiasmada sobre la idea que tiene pero cuando su padre se involucra en la conversación su expresión cambia. Se torna seria y distante y cuando su padre se marcha dice claramente a su asistente: “No entiendo cómo puede ser tan cabrón y después ser tan amable”.

Este contenido no está disponible debido a tus preferencias de privacidad.
Actualiza tu configuración aquí para verlo.

Britney revela que trabaja sin parar para evadirse de la realidad, para no pensar en todo lo malo que le rodea. La vemos bailando, grabando, viajando y sufriendo el acoso de los paparazis, mientras confiesa lo mucho que le gustaría tener momentos como una persona normal. Como ir a caminar con una amiga o sentir el aire fresco caminando por la ciudad.

No obstante, existen mensajes que Britney lanza directamente a la cámara pero que no supimos reconocer en 2008. En una parte de la entrevista, habla de lo triste que se siente y cómo su vida era un sinfín de análisis psicológicos a los que debía someterse. Confiesa que cualquiera pensaría que, en su posición, siempre se saldría con la suya. Pero que no es el caso. “Las cosas que debería salirme con la mía fácilmente, no lo consigo” sentencia mientras en otro momento no puede evitar las lágrimas diciendo “Estoy triste”. Y, en el proceso y más ahora, nos rompe el corazón. Al menos a mí.

Este contenido no está disponible debido a tus preferencias de privacidad.
Actualiza tu configuración aquí para verlo.

Cuando les digo cómo me siento, me oyen pero no están realmente escuchándome.. es malo asegura con tristeza, dando a entender que se refiere a su padre y el equipo que maneja sus decisiones, para luego sentenciar una frase que ahora resuena más que nunca: No siento que mi vida esté fuera de control, sino que está demasiado en control”.

En las diferentes entrevistas que completan el documental, Britney transmite tristeza pero intenta mantener una imagen empoderada. Se transforma en una diva del pop cuando le toca bailar, cuando se enciende una cámara para grabar un videoclip o se sube a un escenario, pero tras bambalinas ríe, comparte con su equipo más cercano y busca divertirse porque, según confiesa, ella misma prefiere centrarse en lo positivo para no permitirse sentir. "Es mejor no sentir nada" dice en un momento.

En ninguna secuencia parece tener miedo a decir lo que piensa, es clara en sus palabras y para nada transmite una imagen de una persona incapaz de manejar su carrera o su vida, para lo que supuestamente se interpone una tutela. Sino que transmite soledad. Mucha soledad con sus propios pensamientos.

El documental no está disponible en ninguna plataforma pero se pueden encontrar clips en redes sociales. En mi caso, tras verlo en 2008 y recuperar las emociones sentidas a través de vídeos disponibles, no puedo evitar sentir tristeza y compasión por Britney al ver a una mujer que movió a millones de personas, y las sigue moviendo, atrapada en una vida que nadie termina de comprender cómo ha llegado hasta ella.

En 2008, cuando vimos este documental, no nos dimos cuenta de la llamada de atención que Britney hacía por entonces. Optamos por creer el mensaje mediático que rodeaba su imagen. Sin embargo lo dijo alto y claro en aquella película: “Estoy triste […] Vivo el día de la marmota cada día”. En cambio, viéndolo ahora descubrimos a una mujer que ya lanzaba una especie de llamamiento en 2008. Una mujer probablemente incomprendida.

Más historias que te pueden interesar:

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente