Brexit: así logró el nacionalismo inglés convertir Europa en un problema que no existía hace solo 4 años

Vivimos en una época en la que ya no es solo importante el qué se dice, sino también el cómo se dice. Algo que se aplica con especial incidencia en la política. De cara a unas elecciones o a una votación importante en los últimos años cada vez es más importante el relato. Esto es, la forma en la que las sociedades observan una realidad, muchas veces mediatizada por la influencia de las redes sociales.

Un ejemplo claro fue la falta de acuerdo entre Podemos y el PSOE tras las elecciones de abril de 2019. Ambas formaciones intentaron echar la culpa a la otra por este motivo con el objetivo de sacar rédito electoral, algo que finalmente no ocurrió. Esta lucha por el relato también se impone en otros países como Estados Unidos o Brasil, con las fuerzas de ultraderecha imponiendo un discurso contra la inmigración y a favor del nacionalismo.

Boris Johnson tras el Brexit (AP Photo/Frank Augstein, Pool)

En Reino Unido ha habido un evento fundamental que ha definido los últimos años en el país: el Brexit. El 23 de junio de 2016 los británicos votaron a favor de marcharse de la Unión Europea. Un euroescepticismo que ha estado presente desde hace décadas en la sociedad, pero que en estos tiempos actuales estaba lejos de ser un problema. Hasta que apareció el relato,

Solo hay que recurrir a los datos para observar que la preocupación británica sobre Europa era residual hasta antes del referéndum. El gráfico, publicado por el Financial Times, refleja que entre 2007 y 2016 menos del 10% de los británicos consideraba que la Unión era uno de los asuntos más importantes a los que se enfrentaba el país. La vivienda, el terrorismo, el sistema público de salud, la inmigración o, por supuesto, la economía eran temas mucho más urgentes y prioritarios en la sociedad.

A partir del referéndum sin embargo, las cosas empezaron a cambiar y Europa se ha convertido en el principal motivo de preocupación. En apenas cuatro años, ha sido posible cambiar totalmente las prioridades de la sociedad británicas. ¿Cómo es posible?

Con una intensa campaña anti europeísta lanzada por los nacionalistas ingleses que tuvo como espadachines principales a Nigel Farage y a Boris Johnson. Una campaña permanente de propaganda política aderezada con ‘fake news’ que tenía como objetivo cambiar la visión de los británicos.

Defensores del Brexit se manifiestan en Londres (Photo by David Cliff/NurPhoto via Getty Images)

Para ello contaba como cooperador necesario con David Cameron, un primer ministro que convocó un referéndum con fines electorales y puso sobre el tapete un asunto que en los últimos años no se estaba poniendo en cuestión: la permanencia en la Unión Europea. El resultado es conocido por todos.

Recuerdos de Cataluña

El gráfico del Reino Unido sobre Europa también recuerda al de los independentistas catalanes en España. En solo 7 años se triplicó el número de personas que defendían una Cataluña separada de España.

Si en 2006 este porcentaje ascendía al 14,9% y era una opción minoritaria, en 2013 alcanzaba ya el 48,5%, representando a la mitad de la población. Casos muy diferentes que sin embargo reflejan una realidad común: la facilidad que hay hoy en día para cambiar la opinión social sobre un tema determinado.

Más historias que te pueden interesar: