Las "gotas milagrosas"... de tomillo: Maduro sigue inventando 'curas' para el Covid con un sistema de salud en la carraplana

Pedro Pablo Peñaloza Ochoa
·9 min de lectura

Son dos noticias, una buena y otra mala. La buena es que ya se habría conseguido la cura del coronavirus. La mala es que eso lo dice Nicolás Maduro sin ningún tipo de respaldo científico.

CARACAS, VENEZUELA - JANUARY 22: Venezuelan President Nicolas Maduro makes a pause as he delivers a speech during the opening ceremony of the judicial year at the Supreme Court of Justice building in Caracas, on January 22, 2021. (Photo by Carolina Cabral Fernandez/Anadolu Agency via Getty Images)
No es la primera vez que el mandatario venezolano recomienda -contra toda comprobación científica- remedios para combatir el Covid, en medio del colapso sanitario de su país . (Photo by Carolina Cabral Fernandez/Anadolu Agency via Getty Images)

Al frente de un país donde escasea la mitad de los fármacos esenciales, el sistema de salud está en la carraplana y la mayoría de la población no tiene dinero suficiente para comprar las medicinas que necesita, Maduro anuncia que produce unas “gotas milagrosas” para “neutralizar 100 por ciento” el mal que ya ha acabado con la vida de más de 2 millones de personas en el planeta entero.

No es la primera vez que el líder socialista celebra el hallazgo del elixir que solucionaría esta tragedia. Desde marzo de 2020, cuando oficialmente llegó la pandemia a Venezuela, ha promovido brebajes, medicamentos cubanos, moléculas, la ozonoterapia y ahora unas “gotas milagrosas” para evitar el contagio o sanar a los enfermos. Todo esto ha hecho que médicos e investigadores enciendan las alarmas para advertir que los remedios bolivarianos no cuentan con el aval de la ciencia.

“La gotica milagrosa, diez goticas debajo de la lengua cada cuatro horas y el milagro se hace, es un poderoso antiviral que neutraliza el coronavirus, made in Venezuela, de Venezuela para el mundo”, expresó este domingo 24 de enero el gobernante de facto que, cual conductor de infomerciales, vendía en cadena de radio y televisión las supuestas bondades de un compuesto anti-covid19 denominado Carvativir.

Para imprimirle mayores dosis de misterio al presunto descubrimiento, Maduro se negó a desvelar el nombre de su creador. “Ya ustedes lo conocerán en el futuro, por ahora estamos protegiendo a los científicos, al científico principal, protegiéndolo en su creatividad”, deslizó.

La poción del líder de la revolución chavista mezcla religión con ciencia. Las “goticas milagrosas” llevan el nombre de José Gregorio Hernández, el “médico de los pobres” venezolano fallecido en 1919 y que en abril será beatificado por el papa Francisco. “Cuando pensamos en Venezuela pensamos en la humanidad, como Cristo redentor”, exclamó el gobernante.

En el mismo discurso, aseveró que el medicamento “ha pasado por un período de nueve meses de estudios, experimentación, aplicación clínica en enfermos” que se habrían recuperado gracias al antídoto. Sostuvo, además, que habían resguardado su propiedad intelectual mediante patentes y que pronto entregarán toda la información a la Organización Mundial de la Salud para que “conozca y certifique este poderoso antiviral”.

Sospechoso

El anuncio de Maduro provocó dudas, críticas y burlas. Asumiendo una posición bastante cautelosa, la Academia Nacional de Medicina de Venezuela aclaró que el Carvativir es un derivado del tomillo “y no tiene nada de novedad, pues tanto los extractos como los productos puros del tomillo tienen ya una larga tradición como nutricéuticos y agentes terapéuticos desde tiempos ancestrales”.

“Hay una sola conclusión válida con la información que hasta ahora es del dominio público: los extractos de tomillo, incluyendo muchos de los aceites esenciales derivados de esa planta, tienen el potencial terapéutico contra coronavirus, sin embargo, es prudente esperar por mayores datos de las pruebas del Carvativir, según los protocolos internacionales, para calificar como candidato a medicamento anti-covid19”, expuso la Academia Nacional de Medicina.

Para justificar su observación, la Academia recordó el caso del remdesivir, cuyo proceso de evaluación tomó 20 meses y convocó a 405 hospitales en 30 países, para arrojar como resultado que “no reduce la mortalidad, ni el tiempo que los pacientes con covid19 tardan en recuperarse”.

“Todos estos medicamentos tienen que pasar por el rigor de lo que se llama el método científico. Le falta mucho a este medicamento para poder recomendarse ampliamente porque no tiene ese rigor”, comentó en una emisora de radio local el doctor Enrique Montbrun, coordinador de medicina de desastres y emergencias complejas en la escuela de Medicina de la Universidad Central de Venezuela.

Hasta el 25 de enero, Venezuela contabilizó oficialmente 124.112 infectados de coronavirus y 1.154 fallecidos. La Oficina de Naciones Unidas para la Ayuda Humanitaria informó en agosto de 2020 que en el país las pruebas PCR (moleculares) -consideradas las más confiables por la Organización Mundial de la Salud- apenas rozaban el 6% del total aplicado. Voceros de la oposición, representantes del gremio de la salud y expertos sanitarios denuncian la existencia de un gran subregistro de contagiados y muertos.

Guerra biológica

Antes de lanzar las “goticas milagrosas”, Maduro reveló el 23 de marzo de 2020 cuál era la fórmula para mantener el coronavirus a raya. “Tengo nueve botellas completas, garrafas, y se las estoy mandando a toda mi familia, ¡pa! ¡pa! ¡pa! Y me estoy tomando religiosamente, como dice el doctor Sirio, cada dos o tres horas, un guarapito, como una tacita de café. Me lanzo mi guamazo, malojillo que es bueno pa’ todo, con saúco, miel de abejas, limón, pimienta negra, etcétera. Bueno, ahí está la fórmula, yo creo en eso, creo en la medicina ancestral, naturista”.

El “doctor Sirio” al que se refirió el gobernante es Sirio Quintero, un filósofo que asegura que el cáncer que segó la vida del comandante Hugo Chávez en marzo de 2013 fue inoculado por los “centros hegemónicos mundiales” en el marco de “la guerra silenciosa de cuarta generación”.

El jefe chavista compartió en sus redes un texto de Quintero que sostiene lo siguiente: “El parásito intracelular alias ‘coronavirus’ procede principalmente de una cepa de larvas del VIH-Sida cruzadas con larvas de helmintos de Fasciola Hepática, agregando segmentos del ADN humano de crecimiento embrionario, cultivadas en laboratorio en líquido amniótico de mujeres embarazadas. El coronavirus está diseñado en laboratorios para atacar específicamente órganos del cuerpo humano de las razas chinas y las etnias latinoamericanas”.

La Asociación de Investigadores del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) refutó los comentarios de Quintero y alertó sobre el alcance del brebaje recomendado por Maduro: “Aunque algunos remedios occidentales, tradicionales o caseros pueden proporcionar confort y aliviar los síntomas de la covid19, no hay pruebas de que los medicamentos actuales puedan prevenir o curar la enfermedad”.

En los albores de la pandemia, Maduro resaltó los presuntos poderes curativos de un medicamento cubano llamado Interferón. “¡Cuba va a la cabeza, a la vanguardia, con el Interferón, una medicina creada con tecnología médica cubana”, aplaudió el líder socialista. La Academia Nacional de Medicina atajó tanto entusiasmo y en un comunicado enfatizó que ese fármaco “no tiene demostrada utilidad terapéutica y seguridad” para suministrarse a personas.

“La aplicación del Interferón alfa 2 debe considerarse como un tratamiento experimental y como tal requiere del cumplimiento de requisitos bioéticos establecidos, tales como la opinión de una Comisión de Bioética autónoma o de un grupo de expertos independientes”, apuntó la Academia.

Molécula criolla

“Venezuela ha conseguido una medicina que anula el 100 por ciento el coronavirus”, declaró Maduro el 25 de octubre pasado. En esa oportunidad la panacea llevaba por nombre molécula DR10. “Puedo decir oficialmente que esta molécula, que fue aplicada para Hepatitis C, virus del Papiloma Humano, para el ébola y otras enfermedades, ha sido probada para covid19, se han hecho todas las investigaciones en el IVIC (...) Dicho estudio duró seis meses, dando como resultado la aniquilación al 100 por ciento del virus covid19, sin ningún tipo de toxicidad que afecte las moléculas sanas”, manifestó.

El dirigente chavista identificó como “uno de los padres de esta iniciativa médica-científica” al gobernador del estado Carabobo, Rafael Lacava, quien se hace llamar “Drácula”, asumió como logo de su despacho una imagen similar a la de Batman y suele compartir en sus redes videos donde aparece cantando y bailando reguetón.

Al tiempo que alababa las supuestas virtudes de la molécula DR10, Maduro subrayó que “la ozonoterapia sobre el coronavirus es impresionante, la recuperación de los pacientes, impresionante”. Dijo que por ello decidió fundar el “Centro Nacional Científico de Ozono” en alianza con el régimen cubano.

El médico Julio Castro, especialista en infectología y medicina interna, puso en duda el supuesto avance. “Esa clasificación que ellos dijeron, DR-10, no es una clasificación estándar dentro de las moléculas internacionales. Me parece un poco irreal que en seis meses tengamos un medicamento que tenga probada efectividad sobre pacientes. Que nosotros sepamos, no hay estudios en pacientes para probar la efectividad de este medicamento”, explicó en una entrevista concedida a un medio local.

“Los científicos venezolanos pueden estar investigando, en particular en el IVIC, que tiene una historia de investigación genética en Hepatitis B y C. Pero esto suena muy raro”, agregó Castro, una autoridad en la materia. No obstante, pese a las críticas e interrogantes de los científicos, nada frena a Maduro, quien al momento de presentar la molécula sentenció: “Así es, Venezuela es tierra de milagros”.

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