El braille, una herramienta de integración para 1,5 millones de españoles

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Barcelona, 4 ene (EFE).- Más de 1,5 millones de españoles tienen baja visión, una discapacidad que provoca que muchas situaciones cotidianas se conviertan en un reto para ellos y por lo que deben aprender a comunicarse y a emanciparse con técnicas adaptadas a sus condiciones, como el braille.

Es el caso de Manel Colet, que reconoce que cuando era joven ser ciego "era una cosa tétrica", porque la ceguera era considerada una discapacidad muy grande. Esta discriminación también se trasladó a la escuela, que para él supuso "una etapa fatal" donde no sintió que evolucionaba acorde con sus compañeros.

Para salir adelante, aprendió el braille y se dedicó a vender cupones para la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE), donde trabajó durante cerca de 40 años.

El camino de Manel es el que siguen muchas personas ciegas que ven en el lenguaje braille y en la venta de cupones una oportunidad de ser más independientes y de vivir con unas condiciones de vida dignas.

"Cuando llega una persona nueva, primero entrenamos su tacto, y después pasamos al aprendizaje del braille para que finalmente pueda escribir en un teclado", afirma el Promotor Braille de la ONCE Jordi Cardús en una visita a las instalaciones del centro a la que ha asistido Efe con motivo del Día Mundial del Braille.

Una vez los alumnos superan la fase inicial del aprendizaje, continúan con un ejercicio donde usan una pauta (instrumento para escribir braille de forma manual) y un punzón, que supone su primera toma de contacto con el braille.

"Una persona que tiene una rápida percepción del tacto y una buena memoria, puede aprender el alfabeto y empezar a leer en braille a los tres meses, aunque esto no ocurre en todos los casos", afirma el Promotor Braille.

El último paso es el uso de la Máquina Perkins (máquina de escritura en braille), que con seis teclas puede formar hasta 63 combinaciones que crean letras y números.

Actualmente, esta máquina cuenta con el apoyo de la línea braille, un instrumento que dispone de un lector de pantalla que convierte el texto del ordenador al braille y que supone un avance para los estudiantes con discapacidad visual.

"Ahora existen muchas facilidades, incluso puedes hablar con tecnología inteligente como Siri o Alexa, las nuevas generaciones se adaptan mejor a las nuevas técnicas", sostiene Manel.

De todos modos, apunta Jordi, el acceso a este tipo de tecnologías es "muy costoso" para las personas ciegas.

"El precio de una línea braille es de unos 500 euros, mientras que una Máquina Perkins cuesta el doble, porque se fabrica en Estados Unidos con un material bastante caro, por lo que la solución es comprarla de segunda mano o pedir la prestación de estudios a la ONCE", lamenta Jordi Cardús.

Más allá del aspecto económico, otro problema con el que lidian las personas ciegas es la compra de productos en el supermercado.

"Puede ocurrir que abras la nevera, cojas un tetra brick de leche para hacerte un café, y te des cuenta de que es caldo", señala el responsable de la unidad de Cultura y Deportes de la ONCE en Cataluña, Josep Pitarch.

Según Pitarch, los medicamentos están etiquetados en braille "por cuestiones de salud", pero otros productos cotidianos como las latas de atún y las de sardinas, tienden a confundirse porque "no puedes diferenciarlas solo con el tacto".

La sede en Barcelona de la ONCE cuenta también con una sala de impresión informatizada donde se imprimen desde libros destinados al ocio de las personas ciegas hasta apuntes para estudiantes y universitarios.

Según el responsable de la unidad de impresión del centro, David Vázquez, el precio de los libros es "simbólico" (aproximadamente de unos tres euros).

"Los recursos que tenemos ahora permiten a los estudiantes llevar a cabo sus labores académicas, no tan solo con la impresión de libros en papel, sino también comunicarse con otros compañeros gracias al lector de la línea braille", asegura el Promotor Braille del centro.

Según la Organización Mundial de la Salud, en el mundo hay unas 36 millones de personas con ceguera y 216 millones tienen discapacidad visual moderada o grave.

En la actualidad, la ONCE pone a disposición de 71.000 personas ciegas (10.500 en Cataluña) un fondo documental de 68.050 obras, de las que 28.761 están disponibles en braille y 35.928 en audiolibros, y ofrece material bibliográfico a 1.600 menores en edad escolar.

El Día Mundial del Braille protagoniza el cupón de la ONCE de este martes, donde cinco millones y medio de cupones celebrarán que con seis puntos (en el lenguaje braille) la vida de las personas ciegas es más accesible.

Àlex Gutiérrez Páez

(c) Agencia EFE

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