‘Body neutrality’, el término que está acabando con la operación bikini

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Photo credit: Imaxtree
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El término “operación bikini”, que en inglés se llama ‘bikini body’, nació en una campaña publicitaria de 1961 que promocionaba los salones de pérdida de peso ‘Slenderella International’. Desde entonces, esta cárcel semántica se emplea para hablar de todas las dietas y ejercicios que muchas mujeres adoptan para alcanzar la silueta normativa que la sociedad considera esencial tener para disfrutar del verano sin complejos. Hablamos de una nueva trampa del mito de la belleza que castiga no sólo a quienes no se acercan a los estándares establecidos, sino a quienes se aman pese a no abrazarlos. Por eso en este marco en el que hemos de hablar de un concepto popularizado por Anne Poirier, una ‘coach’ de imagen corporal que comenzó en 2015 a hablar con sus clientes acerca del ‘body neutrality’ para ayudarles a hacer alusión a sus cuerpos de una forma más saludable y generar así una conversación mucho más sana sobre alimentación y deporte.

Tania Llasera, que ya habló de este término hace dos años, ha vuelto a situarlo en el epicentro conversacional gracias a su nuevo libro, ‘Mujer tenía que ser…’ (Timun Mas), en el que explica que fue su madre quien le envió un artículo en el que se hablaba de este término que por aquel entonces, desconocía. “En esencia, defiende que nuestro cuerpo es nuestro y que no necesitamos etiquetarlo como bueno o malo, bonito o feo. El cuerpo humano puede existir neutral”, explica la presentadora. “El concepto ‘body positive’ se ha prostituido un poco, se ha convertido en un me quiero a todas horas, siempre. Y no me parece tan positiva la obligación de gustarse y quererse a todas horas. Quererse por mandato. El ‘body positive’ sano reside en saber que mi cuerpo es válido. Mi cuerpo es bueno porque es el único que tengo y da igual su aspecto”.

Photo credit: Westend61 - Getty Images
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En definitiva, se trata de valorar nuestro cuerpo por su funcionalidad y por lo que es capaz de hacer, no por su apariencia. “Encuentro que el movimiento ‘body positive’ a veces puede ser algo tóxico para mí. No me gusta estar obligada a gustarme a cada segundo. No todo mi cuerpo me gusta. No toda mi personalidad me flipa. Hay ratos que no me aguanto ni yo. Hay momentos que me siento una diosa y momentos que me detesto. Soy humana y voy a ratitos como imagino que casi todas”, explicaba la propia Llasera en 2020 en sus redes, donde se ha convertido en toda una voz de referencia.

Fue en el instante en el que comprendió que su cuerpo era un templo de la funcionalidad cuando Cailtin Moran, experta en incordiar a quienes abogan por términos como el de "mala feminista", comenzó por fin a aceptarse. “Parece que tienes que infravalorar. Hace poco escribí una columna para la que he tenido que reunir valor a lo largo de diez años en la que digo que pienso que soy muy guapa. Me encanta la pinta que tengo y estoy contenta de ser quien soy, porque he decidido que me gusto a mí misma. ¿Por qué tendría que esperar a que alguien me diga que soy guapa? No dejas que te digan qué comer ni qué música escuchar… ¿Por qué necesitas entonces que otra persona te certifique que tienes una cara o un cuerpo bonitos?”, se pregunta.

Photo credit: F.J. Jimenez - Getty Images
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La aceptación corporal cobra especial importancia en verano, cuando la ansiedad por lograr un cuerpo determinado se desata. Como explica el psicólogo y terapeuta Şirin Atçekena a la edición británica de Cosmopolitan, esa denominado ‘summer body anxiety’ ha incrementado a raíz de la pandemia. “El confinamiento ha sido especialmente complicado para todos y ha aumentado los problemas de salud mental”, explica. La Dra. Valeria Fiorenza Perris, Supervisora clínica de Unobravo-Buencoco, opina acerca del problema que trae consigo el término "operación bikini", así cómo la importancia de la aceptación del cuerpo y la manera en la que nos afecta psicológicamente el estrés de llevar determinados modelos o trajes de baño. “El verano suele ser sinónimo de ligereza y despreocupación, pero también puede ser una época compleja de gestionar, ya que marca el abandono de la comodidad de la ropa de invierno, que es capaz de cubrir todo aquello de nuestro cuerpo que no nos gusta y, por tanto, nos protege de lo que tememos. Descubrir nuestro cuerpo significa mostrar una parte de nosotras que los demás verán y que nos expone a ser juzgadas. Podemos sentirnos inadecuadas, avergonzadas y poco preparadas para manejar las expectativas sociales sobre nuestro aspecto. Estos temores pueden incluso empujarnos a escondernos, a evitar la exposición. En realidad, el juicio implacable externo que sentimos viene de nosotras mismas: somos nuestras juezas más severas y acabamos proyectando esa severidad hacia fuera”, explica.

La aceptación de la cultura de la dieta, esa por la que Kim Kardashian fue señalada en la gala MET, es la responsable de que hayamos normalizado la idea de que nuestro cuerpo ha de ser constantemente “arreglado”. “La pérdida de peso es un negocio que muchos están dispuestos a explotar al máximo y cuyo origen a gran escala se remonta a inicios del siglo XX. Fue durante esta época cuando se comenzó a hablar del control de las calorías como una forma eficaz de perder peso y esta idea pasó a formar parte de la cultura de las dietas”, dice Carlos Ríos en ‘Pierde grasa con comida real’.

Por su parte la Dra. Valeria Fiorenza Perris, Supervisora clínica de Unobravo-Buencoco, aclara que aunque por descontado seguir una alimentación adecuada es vital para la salud, cuando nuestro ideal de delgadez nos lleva a seguir dietas rígidas que son incluso perjudiciales para nuestro cuerpo, hemos de pulsar el botón de pausa. “Es el momento de preguntarnos hasta dónde estamos dispuestas a llegar para conseguir la imagen que nos gustaría tener. Debemos preguntarnos hasta qué punto es real la percepción que tenemos de nosotras mismas y qué consecuencias pueden tener estos comportamientos restrictivos en nuestra serenidad y bienestar psicofísico”, advierte. “El verano nos anima a ir más allá de nuestros miedos y a cuestionar la imagen ideal que nos gustaría mostrar al mundo en favor de una más auténtica: la de lo que realmente somos. Por tanto, la libertad interior para mostrarse pasa por la aceptación de nosotras mismas y de nuestra forma de ser. Sólo aprendiendo a vivir quiénes somos podemos aprender a valorarnos plenamente, sabiendo que nuestro cuerpo representa nuestra historia, quiénes somos, y puede ayudarnos a comunicar al mundo nuestra personalidad y singularidad”, comenta.

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