La boda de la princesa Beatriz de York corre peligro: ¿Hay censura?

Arranca el año y ya una nueva polémica envuelve al Palacio de Buckingham. La nieta de la Reina Isabel II, la princesa Beatriz de York, está muy preocupada. La gran ilusión que tiene por su próxima boda con el italiano Edoardo Mapelli Mozzi se está tornando en un tormento. Los hijos no deberían cargar con las “mochilas” de los defectos, errores, o problemas, de sus padres, pero es difícil escaparse de estas “herencias”. La primogénita de Sarah Ferguson y el príncipe Andrés está temiendo que peligre el esplendor de su boda por “culpa” de su padre. Hay quien asegura que la princesa Beatriz está tan asustada que hasta teme que tenga que aplazar su matrimonio.

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La princesa Beatriz, de 31 años, y su novio Mapelli, de 35, comenzaron una bella relación de noviazgo en el otoño de 2018. La princesa Beatriz es la novena en la línea de sucesión al trono de británico y una de las nietas favoritas de la Reina Isabel II. Mapelli es un joven italiano muy situado en la alta sociedad británica. Tiene un hijo de un matrimonio anterior y dirige una empresa de venta de viviendas de lujo. El año pasado la joven pareja se prometió y anunciaron oficialmente que contraerían matrimonio en 2020. La Reina Isabel II estaba feliz con el compromiso de su nieta y los padres de Beatriz se sentían pletóricos con el futuro enlace de su primogénita. “Estamos muy emocionados por el compromiso de Beatriz y Edoardo, después de haber observado con orgullo cómo se desarrollaba su relación. Somos los afortunados padres de una hija maravillosa que ha encontrado su amor y su compañero en un amigo completamente devoto, un joven leal. Les mandamos nuestro buenos deseos para su futura maravillosa familia”, entonaba el emotivo comunicado de los padres de Beatriz. Pero, saltó el escándalo Epstein y salpicó al buen nombre del príncipe Andrés, padre de la novia. Ahora todo ha cambiado.

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La relación de amistad del príncipe Andrés con Epstein no sólo ha supuesto que el hijo de la Reina Isabel II quede apartado de la agenda oficial de la Familia Real británica, también puede afectar a la boda de la princesa Beatriz. Y puede afectar mucho. ¿Es una consecuencia justa? Seguro que no, pero es muy difícil evitar que los escándalos de los padres no salpiquen a los planes de los hijos. La boda de Beatriz y Edoardo iba a ser la boda del año. Se esperaba una espectacular difusión del gran evento.

El enlace se cubriría con todo lujo de retransmisiones televisivas y las calles de Londres se decorarían con toda la pompa necesaria para la excepcional ocasión. Por supuesto, se esperaba que acudiera la realeza europea en pleno. Sin embargo, ahora la celebración del enlace puede quedar reducida a un acto íntimo y familiar, un acto sin repercusión mediática alguna. Este mismo fin de semana la propia cadena BBC ha comunicado oficialmente que no va a retransmitir la boda. La cadena británica ITV tampoco lo hará. Y parece ser que hay varias televisiones más que están sopesando no acudir al enlace de la princesa.

El problema: el padrino. El príncipe Andrés está decidido a llevar a su hija al altar y, en estos momentos, el príncipe Andrés no parece que resulte un “personaje muy querido”. El caso Epstein ha hundido el nombre del príncipe Andrés. Ahora, la sociedad británica debate si resulta un tema justo que la princesa Beatriz tenga que elegir entre renunciar a que su padre sea su padrino de boda o dejar que su boda pierda el oropel y el lujo de una boda Real. De momento,  los novios ya tenían que haber confirmado lugar y fecha, y sin embargo no han dicho ni palabra. Las “mochilas de los padres”, insisto.