Bob Becker o cómo terminar una de las carreras más duras del mundo con 77 años

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Photo credit: Badwater 135 | Arnold Begay and AdventureCORPS
Photo credit: Badwater 135 | Arnold Begay and AdventureCORPS

La Badwater 135 es considerada una de las carreras de larga distancia más duras del planeta por sus condiciones climatológicas y el exigente recorrido por el Valle de la Muerte en California (Estados Unidos). En ella, los participantes, que no suelen superar los 100, tiene que completar 135 millas o lo que es lo mismo 217 kilómetros que comienzan y concluyen en el punto geográficos más alto y bajo de América del Norte. Pero lo peor, sin duda, son las altas temperaturas que suelen superar los 50 grados.

Hasta esta carrera se trasladan corredores de fondo de todo el mundo. De hecho, este año el español Iván Penalba ha debutado por todo lo alto tras quedar en segunda posición tras poco más de 24 horas y seguido del japonés Yoshihiko Ishikawa (23:08:20). Y como en toda carrera siempre hay una persona que cruza el último lugar la línea de meta, no por ello menos importante. En este caso, ha sido Bob Becker, un veterano corredor de 77 años con bastante experiencia en esta carreras de fondo en la que lleva participando varios años.

Becker cruzó la meta en última posición después de 48 horas y 17 minutos desde que sonase el pistoletazo de salida. Su objetivo era convertirse en el corredor de más edad que conseguía acabar la Badwater 135, lamentablemente le faltó poco, porque tenía como límite las 48 horas. Eso sí, lo que sorprende aún más es como consiguió terminarla. Y es que aunque ya ha corrido varias veces esta carrera, el cansancio físico hizo fuertes estragos hasta en su forma de correr después de casi dos días corriendo.

Cuando apenas le quedaban unos kilómetros, el equipo médico de la carrera se tuvo que sumar al grupo de corredores que le acompañaban, ya que el hombre mostraba signos de que apenas podía mantenerse en pie. De hecho, tenía que ir apoyándose sobre sus rodillas para poder caminar. Y cuando le quedaban unos 100 metros para llegar a la línea de meta Bob tuvo que ponerse a caminar a cuatro patas para poder seguir. Eso sí, su equipo le ayudó a levantarse para cruzar finalmente la meta sobre sus dos piernas.

Esto nos lleva a reflexionar, ¿sabemos dónde está el límite? ¿somos los corredores demasiado competitivos? Aún así, tal y como se puede ver en las imágenes, su dedicación y esfuerzo por completar los últimos pasos de la carrera hizo que se ganara el corazón de todos los que estaban allí mientras le animaban.

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