Letizia cambia las normas de Zarzuela

Carmen Ro

La Reina Letizia ha decidido cambiar varias de las estrictas normas que imperaban en Palacio. Uno de los cambios más llamativos es que quiere que la tuteen.


La Reina ha pedido a su equipo de colaboradores que dejen de lado el “usted”, así nos lo cuentan en la revista Diez Minutos. Doña Letizia -como yo no me encuentro entre el personal de Zarzuela, seguiré con el Doña- quiere modernizar el Palacio y que su personal de confianza tenga una forma más cercana y coloquial de dirigirse a ella. Me temo que esto a algunos les va a costar. Hay quienes llevan tantos años trabajando allí, que ya tienen costumbre de tratar de usted hasta al jarrón de la mesita. Pero la iniciativa me parece interesante. Y no es el único cambio que van a ver los empleados de la Casa y sus invitados.

A los menús que se van a servir en Zarzuela también les ha dado la Reina un repaso. Aunque mantiene la tradición de Palacio de utilizar productos nacionales, los platos serán más equilibrados y ligeros que antes.

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Pero Letizia, perdón Doña Letizia, no es la única que modifica antiguas reglas y costumbres, el Rey también ha introducido cambios. El matrimonio Real mueve fichas en el mismo sentido y así Felipe VI ha querido abrir más las puestas de Palacio a la juventud y a la cultura. Su primer paso fue ampliar la lista de invitados de las cenas de gala a jóvenes talentos. El Rey amplió el habitual listado de invitados de los grandes del mundo empresarial, para incluir también a pequeños y medianos empresarios.

El siguiente movimiento fue introducir música en esas cenas. Lo vimos en la última cena de gala ofrecida a la presidenta de Chile, Michelle Bachelet. Tras la cena en el Comedor de gala, los asistentes fueron conducidos hasta el Salón de las Columnas, donde disfrutaron de un pequeño concierto de 15 minutos, a cargo de la joven soprano cordobesa Auxiliadora Toledano. Una forma excelente, me parece, para echar una mano, una mano Real, a los artistas jóvenes.

Más juventud, más cultura, más tuteo y cenas ligeras que no indigesten. No son malos cambios, no. ¿Suficientes? Supongo que habrá que hacer otras cosas más, y quizá de mayor calado, pero ya se sabe: En Palacio las cosas van despacio. Y por algo hay que empezar.

 

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