Pasos sencillos para prevenir el cáncer de piel

Mónica De Haro

Cada año se diagnostican en España 3.200 casos nuevos de cáncer de piel. Un dato alarmante. Aunque los expertos señalan que el diagnóstico precoz permite curar hasta el 95 por ciento de los casos.

Coincidiendo con el Día Europeo para la Prevención del Cáncer de Piel, que se celebra hoy, desde la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) inciden en la importancia de la prevención, para lo que recomiendan fundamentalmente una correcta protección frente al sol.

[Relacionado: ¿Sabías que la cerveza puede prevenir algunos tipos de cáncer?]

Por eso, insisten en la realizacion de evaluaciones periódicas para detectar posibles alteraciones cutáneas durante las primeras etapas de la enfermedad. Cualquier lesión pigmentada que pique, crezca, sangre o cambie de color debe incitar a los pacientes a acudir a la consulta médica. Las tres formas más frecuentes de cáncer de piel, según informa AECC, son el carcinoma o epitelioma basocelular, el carcinoma o epitelioma espinocelular y el melanoma maligno.

Éste último es el responsable del 80 por ciento de las muertes por cáncer de piel en España y se desarrolla tras una malignización de los melanocitos, encargados de dar coloración a la piel.

Aunque hay un pequeño porcentaje de casos genéticos, se sabe que el causante directo es la radiación ultravioleta, fundamentalmente por exposición inadecuada al sol o a otras fuentes artificiales, como las lámparas bronceadoras.

En relación a la edad, es más frecuente en adultos entre los 30 y los 60 años, con una media de 50 años, siendo su incidencia similar en hombres y mujeres.

El color de la piel también es importante para determinar el riesgo de melanoma. Por ejemplo, el riesgo de aparición de melanoma es 20 veces mayor en personas de raza blanca que en las de raza negra.

En el caso del carcinoma cutáneo no-melanoma de piel es más importante el cúmulo de horas de exposición al sol a lo largo de la vida, que la intensidad de la exposición a la luz solar. Éste es un factor más importante, en cambio, para el desarrollo del melanoma.

La exposición a radiaciones ionizantes es otro factor de riesgo, como lo es también padecer ciertas enfermedades que causan inmunosupresión (como el SIDA) o enfermedades inflamatorias crónicas de la piel.

Desde la AECC recomiendan:

1. Utilizar protectores solares adecuados a las características físicas de cada uno, que contengan filtros frente a los rayos UVA y UVB.

2. Usar la cantidad suficiente cubriendo toda la superficie corporal y sin olvidar zonas como las orejas o el cuero cabelludo en el caso de los niños pequeños y calvicie.

3. Aplicar los productos siempre con la piel seca; si está mojada las gotas funcionan como una lupa y aumentan el riesgo de que se produzcan quemaduras.

4. Realizar la primera aplicación al menos 30 minutos antes de exponerse al sol.

5. Reponer el fotoprotector después de cada baño prolongado (más de 20 minutos) o cada dos horas. Además es importante que éstos sean resistentes al agua.

6. Evitar la exposición de los bebés directamente al sol. En caso de hacerlo, siempre se deben utilizar productos específicos para su tipo de piel, con factor de protección nunca inferior a SPF 50.

7. Debe evitarse la exposición al sol en horas de máxima intensidad (entre las 12:00 y las 16:00 horas).

8. Los niños deben ir protegidos con ropas ligeras adecuadas (camiseta, gorra…).

Si la radiación ultravioleta proviene de fuentes artificiales, como cabinas de rayos UVA, tan importante es la prevención durante la exposición como en el "antes" y el "después" del proceso de bronceado.

Antes de tomar rayos es recomendable:

- Conocer tu fototipo de piel y respetar los tiempos de exposición recomendados.

- Eliminar los cosméticos de la piel (sobre todo perfumes y maquillaje).

- No llevar joyas, objetos metálicos o lentillas.

- No utilizar cremas bronceadoras o filtros solares y no exponerse a radiación ultravioleta si se están tomando medicamentos que aumenten la sensibilidad de la piel a este tipo de radiación.

- Utilizar siempre gafas o protectores oculares que cubran también los laterales.

- No exponer la zona genital a la radiación UV y seguir las recomendaciones relativas a la duración, intensidad de exposición y distancia de la lámpara.

Después del bronceado hay que hidratar la piel, dejar un mínimo de 48 horas entre las sesiones de bronceado y consultar con un dermatólogo ante la posible aparición en la piel de ampollas, heridas o enrojecimiento.