Las manos, una fuente infinita de bacterias

Mónica De Haro

Nos lo han repetido hasta la saciedad: lavarse las manos es sinónimo de salud e incluso puede salvar vidas. Pero parece que aún no lo hemos interiorizado tanto como deberíamos, dada la cantidad de virus e infecciones que nos cogemos cada año.

Es una costumbre que nos inculcan desde niños porque es la mejor manera de protegernos de las bacterias, germenes, parásitos y demás agentes infecciosos.

"Las manos son el factor de propagación más importante, lo atrapan todo antes de que pase al cuerpo al entrar en contacto con la cara y especialmente con la nariz y la boca", explica Thierry B., farmaceútico de París.

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Los microbios causan resfriados, infecciones oftálmicas y otras enfermedades que pueden propagarse a través de las manos al estornudar, toser o frotarse los ojos, y luego contagiarse a familiares o amigos. Escondidos en nuestras uñas y en los dedos, no tardan en entrar en nuestro organismo y declararle la guerra. Ahora que empieza el frío, la gripe y la gastroenteritis se convierten en una epidemia difícil de eludir, a menos que uses la pastilla de jabón varias veces al día.

Lo normal es lavarse las manos antes y después de comer, tras manipular alimentos o preparar la comida, y cada vez que pasamos por el baño. Pero si ni siquiera esto lo hacemos bien. Los expertos insisten en que ciertos germenes podrían incluso depositarse en la comida y provocar una intoxicación alimentaria. Por ejemplo, manipular pollo crudo y no lavarse las manos antes de atender al bebé, puede transmitirle gérmenes como la salmonela.

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No digamos ya después de un trayecto en cualquier transporte público, después de toser, acariciar a un animal y, obviamente, después de tirar la basura y estrechar la mano a alguien. Pero aún hay más: las mesas, el teléfono, el teclado del ordenador, los pasamanos de las escaleras, los pomos de las puertas, las monedas...

La lista es interminable pero en realidad basta con ser consciente de que todo lo que se deposita en nuestras manos podría hacernos enfermar a nosotros mismos y a cualquiera que entre en contacto con nosotros.

Si lo hicieramos, contando por lo bajo, saldrían unas veinte veces al día. Pero ¡ojo! lavarse las manos no consiste en poner las manos debajo del grifo durante unos segundos.

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Para que sea efectivo se deben despegar, disolver y arrastrar las partículas de suciedad presentes en la piel y eliminar los gérmenes patógenos adheridos a ella.

Cómo lavarse correctamente las manos:

1. Coloca las manos bajo el agua y muévelas.

2. Aplica en la palma de la mano una cantidad suficiente de jabón antibacteriano que cubra las manos (aproximadamente 3-5 ml).

3. A continuación frota palma contra palma.

4. No te dejes ningún espacio entre los dedos.

5. También puedes usar un cepillo de uñas para eliminar los microbios que puedan esconderse debajo.

6. Deja que las manos se sequen al aire, utiliza hojas de papel desechables o un secador.

Por último, recuerda que si no es posible lavarse las manos con jabón conviene llevar en el bolso un bote de alcohol en gel.

Fuente: Yahoo! Actualites