La diarrea o la intolerancia a la lactosa pueden tratarse con probióticos

Los alimentos funcionales son aquellos alimentos que se consumen como parte de una dieta normal y contienen componentes biológicamente activos que ofrecen beneficios para la salud y reducen el riesgo de sufrir enfermedades.

Entre ellos destacan los que contienen determinados minerales, vitaminas, ácidos grasos o fibra alimenticia, los alimentos a los que se han añadido sustancias biológicamente activas, como los fitoquímicos u otros antioxidantes, y los probióticos, que tienen cultivos vivos de microorganismos beneficiosos.

El ser humano alberga en la superficie de la piel, la boca, el intestino y la vagina un número de microorganismos cien veces superior al número de células presentes en sus tejidos, órganos y sistemas.

"Los probióticos son microorganismos que, ingeridos por el ser humano en cantidades y durante períodos apropiados, alcanzan, al menos en parte, el colon, produciendo efectos que reportan beneficios para la salud", explica el profesor Ángel Gil, catedrático del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular II de la Universidad de Granada.

"Mientras que los prebióticos, añade, son sustancias no digeribles presentes en muchos alimentos que cuando se ingieren en cantidades apropiadas provocan cambios beneficiosos en la ecología microbiana intestinal (microbiota)".

En su opinión, "durante la última década se han demostrado los efectos saludables de los microorganismos probióticos presentes en productos lácteos fermentados, leche materna, heces de los niños alimentados exclusivamente al pecho, y la miel".

Estos efectos incluyen la disminución de la incidencia de la diarrea crónica del viajero, de la diarrea asociada al tratamiento con antibióticos, de la diarrea infecciosa provocada por virus, y mejoran la intolerancia a la lactosa.

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En el campo pediátrico es donde más evidencias clínicas existen sobre los beneficios de los probióticos y prebióticos para tratar determinadas enfermedades.

"Algunos probióticos previenen la diarrea por rotavirus y, otros patógenos son útiles en el reestablecimiento de la microbiota intestinal tras un tratamiento con antibióticos y permiten una mejor tolerancia a la lactosa. No obstante, es importante señalar que los efectos son específicos parta cada tipo de probiótico", matiza el experto.

Cuando las personas con cierta susceptibilidad genética entran en contacto con ciertos agentes ambientales pueden desarrollar numerosos tipos de alergias y de enfermedades inflamatorias.

En estos casos, al ingerir probióticos o consumir prebióticos, dentro del contexto de alimentos funcionales, estos microorganismos estimulan el sistema inmunitario equilibrando las respuestas de tres tipos de células T (Th4, Th8 y Treg), claves en la regulación de la respuestas inmunes.

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