El ruido daña nuestro corazón y podría provocar sordera

Salud y bienestar

El ruido se ha convertido en uno de los principales enemigos del medio ambiente en Europa. Nos afecta de diferente forma dependiendo del grado en que estemos expuestos o de su intensidad, y puede alterar nuestro bienestar en diferentes facetas de nuestra vida: en casa, en el trabajo, en la escuela, en la calle y en nuestro tiempo de ocio.

La población se queja de exceso de ruido cada vez con más frecuencia según la Organización Mundial de la Salud. Es un problema con una importante dimensión social  ya que somos a la vez víctimas y generadores de ruido. Se calcula que un 20 por ciento de la población española, más de 9 millones de personas, conviven con niveles de ruido que sobrepasan los niveles considerados adecuados para la salud humana. Y casi 20 millones podrían estar sometidos a índices menores, pero que también pueden causar molestias en nuestra salud si estamos expuestos durante largos períodos de tiempo.

Estos son algunos de los datos que recoge el estudio ''Ruido y Salud'' elaborado por el Observatorio Salud y Medio Ambiente DKV Seguros-GAES con la colaboración de la Fundación Ecología y Desarrollo (ECODES). Se trata de la recopilación más completa realizada hasta la fecha sobre cuál es el grado de exposición a la contaminación acústica de la población y cómo afecta a la salud de las personas. El ruido del tráfico, los transportes (como aviones o trenes), así como las formas de ocio ruidosas (conciertos o discotecas) son las principales causa de ruido en nuestro país.

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De hecho, España es el segundo país más ruidoso del mundo, después de Japón, y el que tiene un mayor índice de población expuesta a altos niveles de ruido, con más de 9 millones de ciudadanos que soportan niveles no recomendados para la salud. Los mapas de ruido de 19 grandes ciudades españolas reflejan que el 27,7 por ciento de sus habitantes soporta niveles de ruido superiores a los 65 decibelios que admite la OMS (el equivalente al sonido de un aspirador). Además, según este estudio, cada año se pierden en Europa 1,6 millones de años de vida saludable a causa del ruido ambiental.


Cuando se analiza de qué tipos y fuentes de ruido se quejan más las personas, bares y pubs, con un 35 por ciento del total, ocupan las primera posición. Les siguen los aeropuertos con un 10 por ciento y ruido de las calles, con un 8 por ciento, porcentaje también alcanzado por el ruido industrial. El omnipresente tráfico representa solamente un 6 por ciento de las quejas de los ciudadanos. La música de bares, pubs y discotecas no aislados y la megafonía, también son una fuente importante de ruido y molestia en nuestro entorno.

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Lo mismo sucede con los sistemas de aire acondicionado, torres de refrigeración, ventilación, tuberías y ascensores de edificios de servicios públicos o privados. Todos estos aparatos mecánicos tienen componentes de baja frecuencia molestos incluso a niveles bajos de presión sonora. Electrodomésticos como aspiradoras, lavadoras, etc. emiten ruido y producen vibraciones. El televisor, el aparato de música, los instrumentos musicales, las voces a gran volumen, las fiestas ruidosas o los talleres domésticos pueden molestar a los vecinos, sobre todo a ciertas horas.

Entre los daños que puede ocasionar el ruido están la pérdida de la audición, trastornos profundos del sueño, efectos en el sistema cardiocirculatorio, hipertensión, infarto de miocardio, interferencias en la comunicación oral, reducción del rendimiento, estrés, e incluso incremento de la mortalidad. Así que los especialistas nos recomiendan apuntarnos a ''una dieta contra el ruido'' para eliminarlo de nuestras vidas. ''Simplemente modificando algunos de nuestros hábitos, como limitar el volumen de los reproductores de música, evitar lugares ruidosos, no molestar a los vecinos con ruidos innecesarios, utilizar más el transporte público o conducir de forma más eficiente y sin tocar el claxon de forma innecesaria, contribuiremos a reducir los niveles de ruido y a disminuir los efectos negativos que tiene sobre nuestra salud'', aconseja Víctor Viñuales de ECODES.

Para protegernos y proteger a los demás de nuestro ruido deberíamos intentar:
1. Prestar atención a los ruidos que hacemos y respetar el derecho de los vecinos al silencio y a la tranquilidad.
2. Utilizar el equipo de música, radio, TV, a un volumen adecuado y en horarios que no resulten molestos para los vecinos.
3. Limitar el volumen de nuestro reproductor personal de música y el tiempo diario de uso para protegernos de la pérdida de audición.
4. Evitar los lugares de ocio ruidosos: conciertos amplificados a gran volumen, acontecimientos deportivos, o culturales multitudinarios generadores de ruido, etc.
5. Proteger adecuadamente nuestra audición si tenemos que ir necesariamente a algún lugar público con alto nivel sonoro.
6. Solicitar que bajen el volumen de la música cuando la consideremos elevada en lugares públicos: bares, restaurantes, cines, gimnasios, transportes...
7. Desplazarnos siempre que podamos a pie, en bicicleta o en transporte público colectivo: generan menos ruido global.
8. No utilizar el claxon del coche salvo en caso de inminente peligro.
9. Practicar la conducción eficiente e inteligente y mantener adecuadamente el coche.
10. Conocer la normativa sobre el ruido en nuestra ciudad y comunidad. Enterarnos de nuestros derechos en relación al ruido y ejercerlos en distintas instancias.
11. No elevar la voz al comunicarnos.
12.No practicar conductas ruidosas ni ruidos innecesario en casa, especialmente en horarios nocturnos: evitar andar con tacones o zapatos de suela dura en casa; comprar electrodomésticos silenciosos (leer sus etiquetas energéticas y elegir los de menor nivel de ruido); no hacer bricolaje en horas nocturnas, de siesta, mañanas de días festivos...

¿Creéis que debemos concienciarnos con el problema del ruido? ¿Cuál es el ruido que más os molesta?

A veces el ruido causa daños evaluables, como sordera o rotura de tímpano con dolor. En ese caso la molestia es evidente, pero en otros casos no lo es tanto. Incluso quizá no nos molesta, nos gusta, pero nos causa daños.