Cómo protegerse frente al cáncer

Los antiestéticos "kilos de más" están relacionados con múltiples enfermedades metabólicas y cardiovasculares, pero también incrementan el riesgo de padecer cáncer.

De ahí que los expertos insistan en que la alimentación y ejercicio físico juegan un papel esencial tanto en la prevención del cáncer de mama (el que mas afecta a la mujer) como en su tratamiento.

La alimentación juega, en este sentido, un papel muy importante en el desarrollo de determinados tumores, como se ha descubierto recientemente, pero no se trata de los productos que comemos sino de cómo afectan las grasas de los alimentos sobre nuestro organismo.

"La obesidad, padecer sobrepeso o poseer mayor porcentaje de grasa corporal favorece la producción de estrógenos y eleva los niveles de éstos, y esto incrementa la aparición de cáncer de mama", explica el Dr. Miguel Ángel Seguí, experto del Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama (GEICAM).

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Los expertos aconsejan una dieta equilibrada, basada en el consumo de aceite de oliva crudo, pescado azul y vegetales, alimentos que actúan como antioxidante celular y que disminuyen el riesgo de padecer cáncer y otras enfermedades crónicas.

"Existe evidencia científica que relaciona el consumo elevado de ácidos grasos saturados, como fritos, rebozados o mantequillas, con la aparición de enfermedades cardiovasculares y obesidad, y esta ultima puede derivar en procesos tumorales", ha asegurado Pedro Robledo, de la Unidad de Dietética y Nutrición e investigación del MD Anderson Cancer Center Madrid.

Los malos hábitos alimenticios, el consumo elevado de alcohol y tabaco, la falta de ejercicio y la obesidad son algunos de los factores que pueden aumentar el riesgo de aparición de un tumor.

Para reducir las probabilidades, el especialista de MD Anderson Cancer Center Madrid ha insistido en que "una alimentación variada y equilibrada, que se adecúe a la edad y al estilo de vida de cada persona, actúa como prevención".

Por suerte, hay una serie de alimentos que pueden ayudar y protegernos frente al cáncer.

De esta forma, se recomienda seguir una dieta basada en el consumo de verduras, aceite de oliva crudo, pescado azul, frutos secos (moderadamente legumbres)...

Pero si necesitamos hacer una dieta oncosaludable podemos añadir otros alimentos como la onagra, el espino blanco y algún crustáceo como el Krill, que por su contenido en ácidos grasos W3 actúan como antioxidante celular y pueden contribuir a disminuir el riesgo de padecer algunos tumores.

También hay que recordar que el consumo de soja durante la infancia tiene un efecto protector contra el cáncer de mama en la edad adulta.

"Las poblaciones asiáticas de Japón, Indochina y Vietnam han consumido durante muchas generaciones soja, a diferencia de la cultura europea y norteamericana, donde su consumo es mucho más reciente", prosigue el Dr. Seguí.

De hecho, por cada mujer asiática que padece cáncer de mama en Europa se diagnostican tres nuevos casos.

Las guías alimentarias, por su parte, aconsejan, como base de una dieta equilibrada y oncoprotectora, el consumo de 4 o 5 raciones al día de frutas y verduras -que aportan fibra, minerales, vitaminas y antioxidantes-; 2 o 3 raciones al día de proteínas, y una ingesta de 30 gramos de fibra, proveniente de legumbres, cereales, frutas y verduras.

Además se debe reducir el consumo de grasas saturadas y consumir 8 vasos de agua al día.

La toma responsable y moderada (2 unidades/día) en adultos de bebidas alcohólicas fermentadas de baja graduación, como vino y cerveza, puede disminuir el riesgo cardiovascular por su contenido en antioxidantes naturales.

Por último, se recomienda la práctica diaria de ejercicio físico durante al menos 30 minutos para evitar el aumento de peso, mantener el equilibrio de la masa muscular, fortalecer el corazón y mejorar el riego sanguíneo.