Celebrities que acudieron a rehabilitación

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La muerte de Whitney Houston ha puesto de relieve la necesidad de cortar de raíz los problemas con las adicciones. Otras estrellas como Amy Winehouse o Michael Jackson corrieron la misma suerte, pero aún queda esperanza. En este post pretendo ensalzar a seis luchadores que cogieron el toro por los cuernos y ganaron 'in extremis' la batalla por la vida.

Melanie Griffith

La americana más española recibió un ultimátum de su marido, Antonio Banderas: tenía que ingresar en una clínica de rehabilitación para no precipitar el divorcio. Para solventar su crisis matrimonial y desengancharse de las drogas duras y el alcohol, la diva, en horas bajas por su actitud derrotista, pasó en 2009 una larga temporada en el Utah's Cirque Lodge, un prestigioso centro donde también estuvo la díscola Lindsay Lohan.

Sea como fuere, sus recaídas son frecuentes y aún no se ha librado del fantasma de Don Johnson, el hombre más nocivo que su cruzó en su camino, hasta entonces lleno de gloria gracias a títulos como 'Doble cuerpo', 'Algo salvaje' o 'Armas de mujer'.

Eva Mendes

Que una sex-symbol de la talla de Eva Mendes cayera en una espiral de autodestrucción resulta extraño, pero es un hecho cien por cien veraz. La cubano-americana ingresó en 2008 también en el Utah's Cirque Lodge. El representante de Mendes se limitó a decir que esta tenía problemas con ciertas "sustancias".

No obstante, la actriz todavía no ha dejado claro qué desencadenó su repentino ingreso. Se dijo que necesitaba beber ingentes cantidades de alcohol para poder realizar las múltiples escenas de sexo que le exigían sus directores. Pero la maquinaria de la rumorología es muy poco fiable. "El sol salió de nuevo, es mi hora. He aprendido a relajarme. Los últimos cuatro años fueron increíbles, pero un poco locos. Ahora me siento bien. Disfruto de mi tiempo libre, de mi casa y de mi familia; voy al gimnasio y estoy consintiéndome", comentaba a 'People'. De sus declaraciones al menos se puede concluir que el estrés le pasó factura.

Ben Affleck

El oscarizado actor hoy por hoy es un padre ejemplar, pero hace una década su vida tomaba otros derroteros bien distintos. Un padre alcohólico y una juventud rebelde le hicieron estar al borde del precipicio y solo su gran amigo Matt Damon consiguió que recapacitara.

En 2001 se recluía en la clínica neuropsiquiátrica Promises, situada en Malibú (California). En ningún momento ocultó su problema y su representante habló alto y claro cuando compareció. "Ben es un hombre consciente e inteligente que ha decidido que le espera una vida más plena sin el alcohol. Ha decidido buscar ayuda profesional y está decidido a tomar un camino más sano con el apoyo de su familia, amigos y seguidores", sostenía en su día David Pollock.

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Britney Spears

La 'Princesa del Pop' tocó fondo en febrero de 2007. Con la cabeza rapada y visiblemente desmejorada, entró al igual que Affleck en la Promises. Tan solo 24 horas después abandonaba el lugar, pero pronto tuvo que volver a cruzar la puerta del mismo, forzada por su familia.

Britney ganó la batalla al alcohol y las drogas, se alejó de malas compañías y recuperó el control de su fortuna y de sus propiedades, una vez que las autoridades consideraron que no necesitaba estar más bajo la tutela de su padre, James Spears. Ahora es una mujer nueva, estrictamente diurna y enamoradísima de su exrepresentante, Jason Trawick, que probablemente se convierta en su tercer marido este año.

Demi Lovato

La exchica Disney estuvo a punto de convertirse en un 'juguete roto'. El 1 de noviembre de 2010 su manager anunciaba que cancelaba su gira mundial por "problemas emocionales y físicos que arrastraba desde hacía tiempo". La opinión pública quedó conmocionada y nadie se explicaba dónde radicaba su problema. Sin embargo, ella misma confesó posteriormente que era anoréxica y bulímica.

Sus visitas a clínicas de rehabilitación han sido constantes durante los dos últimos años. La presión por ser perfecta y los desengaños sentimentales han motivado sus trastornos alimenticios. Ahora bien, muy recientemente ha revelado una tercera causa de sus inseguridades: el acoso escolar que sufrió en su más tierna infancia. "Realmente no sé por qué se centraron en molestarme a mí (...) Era objeto de burlas por mi peso, me llamaban con apodos ofensivos. Yo era una chica normal, pero estaba totalmente fuera de lugar", afirmaba la joven artista a la web TMZ.com.

Eminem

La muerte de su amigo Proof (DeShaun Holton) en 2006 sumió al rapero en una profunda depresión, que agravó su adicción a las pastillas y provocó su posterior ingreso en una clínica de rehabilitación. Eminem consumía diariamente entre 16 y 19 píldoras de Valium, Ambien y Seroquel (medicamento que se utiliza para tratar la esquizofrenia). Pero, sin duda, su droga favorita era la Vicodina, hallada en la autopsia de Michael Jackson.

Atemorizado por morir joven y sin inspiración para componer, lo que le mantuvo un lustro sin publicar un álbum inédito, decidió ponerse en manos de profesionales de la medicina. Eso sí, en honor a la verdad, anteriormente también había acudido a centros especializados, aunque le costaba tomarse en serio sus internamientos voluntarios. En una entrevista concedida hace tres años a BBC Radio confesaba: "Cada vez que entraba en una habitación de la clínica, los demás me miraban como si Bugs Bunny acabara de entrar por la puerta. Algunos trataban de apoyarme y me decían: 'No te veo como Eminem, sino como Marshall (su nombre de pila)'". A día de hoy se puede decir que está totalmente curado y los títulos de sus dos últimos trabajos son esclarecedores: 'Relapse (Recaída, 2009)' y 'Recovery (Recuperación, 2009)'.

¿Os ha sorprendido alguno de estos casos? ¿Merece la pena reconocer públicamente una adicción? ¿Es demasiado tirano el mundo de la farándula?