Niños que se mueven, niños sanos de cuerpo y mente

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Gracias Mama

En una época como la actual, en la que uno de los pasatiempos preferidos de muchos niños es sentarse delante de una pantalla, hacer ejercicio resulta vital para su buen estado de salud. No solo desde el punto de vista físico, sino también desde el psicológico y emocional. Así lo aseguran los expertos, que atribuyen al deporte la capacidad de dotar al niño que lo partica de ciertos valores que de otra forma podrían quedar en el aire.



Marianela Vargas, Psicóloga Educativa que lleva años trabajando con los más pequeños de la casa, explica que “practicar deporte o ejercicio físico les ayuda a desarrollar músculos, huesos... y a fortalecerse”. Además, señala que es fácil de detectar qué niño se mueven y qué niño no porque el que sí lo hace tiene más precisión y es más rápido. Eso en cuanto al plano de la salud física. “En el plano emocional comprobamos curso tras curso que los que realizan algún deporte suben su autoestima y mejoran sus relaciones sociales”. Esto se debe entre otras razones a que se trabaja mucho en pareja o en grupo de cara a conseguir un objetivo ya sea este “ganar un partido, hacer un largo o acumular puntos”. De esta manera, los expertos lo ven “como algo cooperativo, que les ayuda en el plano social y de resolución de conflictos”.

De la misma opinión es Natalia Ortega, Psicóloga Infanto-Juvenil de Activa Psicología y Formación, quien asegura que entre los beneficios más destacados en el desarrollo evolutivo y emocional están “que encuentran un espacio de tiempo en el que pueden aliviar tensión acumulada y darles diversión, fomenta la empatía, la motivación y la capacidad de superación, la tolerancia a la frustración, la adquisición de normas y el juego en equipo”.

Sin embargo, los beneficios que aporta cada deporte pueden variar. Así, Ortega señala que los que se juegan en grupo como el fútbol ayudan a los niños a “aprender a trabajar en equipo, el reparto de responsabilidades, la identificación con su grupo, el cumplimiento de normas y un desarrollo muy positivo en lo social”. Por el contrario, los deportes individuales como pueden ser el tenis ponen mayor énfasis en aspectos como “la capacidad de superación, la disciplina con uno mismo, la concentración, la coordinación, la resistencia y la relación entre el esfuerzo y el resultado”.

¿Cuándo empezar?

Vargas explica que en su caso siempre recomienda que los niños practiquen algún deporte o actividad física más o menos desde los tres años, sobre todo “a aquellos niños poco estimulados a nivel motriz”. Una buena opción para esta psicóloga educativa es la “psicomotricidad o la natación” para niños de tres a cinco años. Vargas incide en el hecho de que los niños cada vez “se mueven menos y alimentan menos” lo que provoca el número de niños sedentarios aumente cada vez más traduciéndose esto “en desarrollo motor bajo, poca tonicidad en los músculos y menos motivación hacia el deporte”. “Los niños necesitan correr, saltar, caerse...”, sentencia Vargas.