La próstata es el punto G masculino

Con derecho a roce

Aunque no a todos les gusta, es una zona erógena que puede llegar a producir 'espasmos' de placer o eyaculación involuntaria.

El punto G se ha convertido en uno de los mitos sexuales (verdaderos) que más curiosidad despierta porque los más importantes sexólogos del mundo han confirmado que permite alcanzar un elevado nivel de excitación sexual, gracias al cual se pueden lograr orgasmos más intensos y placenteros. Pero, ¡atención!: no es exclusivo de la anatomía femenina.

También se ha identificado un punto en la anatomía masculina que lograría incrementar el placer sexual. En este caso se vincula con la próstata ya que, según los expertos, el orgasmo masculino se relaciona con las contracciones que se producen internamente desde la próstata (glándula que genera líquido seminal) y a través del canal por donde se expulsa el esperma, que es lo que en realidad proporciona la sensación de placer.

La próstata, efectivamente, es el punto G masculino (también conocido como punto P), ya que es una glándula con terminaciones nerviosas que está siempre activa sexualmente y provoca placer hacia el pene en la mayoría de los casos. En una relación sexual el orgasmo masculino proviene de la próstata, no de otro lugar. Además, no hay que confundir eyaculación con orgasmo.

El punto P está situado en la parte inferior del recto, en aquella zona que esté en contacto con la próstata o glándula prostática. Dicha zona es muy sensible al tacto. Además, la estimulación de la próstata puede producir la eyaculación y el orgasmo masculino.

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Es una práctica perfectamente aceptable, pero desconocida porque, entre otras cosas, hay mucha falta de información. En el sexo todo vale, no hay prácticas prohibidas, cada uno es dueño de hacer lo que quiere en pareja. Aunque no a todos los hombres les gusta. Para muchos es un tema tabú y es posible que se muestren reacios a dejarse estimular la próstata, ya que la forma correcta es través del recto y, culturalmente, esto está asociado a la homosexualidad.

Pero todo es cuestión de tener una mente abierta, dejar los prejuicios a un lado y disfrutar del mejor orgasmo de vuestra vida. Aquellos que se atrevan a incluir esta práctica en su relación de pareja quedarán sorprendidos y satisfechos.

Eso sí, hay que estar relajado y predispuesto a pasarlo bien. Un baño caliente previo a las prácticas sexuales aumentara el riego sanguíneo en la próstata y su sensibilidad. Previamente se puede estimular el pene, masajear la zona del perineo y... ¿Por qué no? besar la cara externa del ano.

Para acceder al punto G masculino (se puede realizar con el dedo o también con pequeños 'dildos' que se venden para la estimulación de esta zona concreta) hay que explorar la zona, masajeando suavemente con la yema del dedo índice. Es muy fácil de reconocer, se trata de una pequeña protuberancia del tamaño de una castaña, situada aproximadamente cinco centímetros hacia dentro.

Recordad que siempre conviene tener a mano un buen lubricante, y para los más atrevidos, juguetes sexuales de látex y gelatina. Además, la excitación del Punto P puede realizarse para acompañar otras prácticas sexuales, como la felación o la masturbación.