El aburrimiento: el cáncer de la pareja

"España es un país sexualmente saludable, pero las parejas se aburren, bien sea porque el sexo está genitalizado o porque las mujeres necesitan su propia sexualidad", subraya Miren Larrazabal Murillo, presidenta de la Federación Española de Sociedades de la Sexología (FESS) y directora del Instituto Kaplan de Madrid.

El problema principal según apunta esta experta en emociones humanas es que a pesar de estar muy interesados en la sexualidad, los españoles dedican poco tiempo al sexo por exceso de trabajo, cansancio, cuidado de los hijos...

Para tener una vida sexual saludable Larrazabal anima a las parejas a cuidarse, mimarse y seducirse mutuamente porque "al deseo hay que incitarlo, llamarlo... es muy importante fomentar el erotismo en la intimidad". Además, la especialista advierte que "cuando alguien ya no te interesa y lo que te cuenta ya no te dice nada, sea en sexo o en la vida, la pareja está herida de muerte".

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Por eso hay que esforzarse por encontrar nuevos intereses mutuos y compartir aficiones. Es importante dedicar un rato a la charla en pareja aunque se llegue a casa harto de todo y con ganas de meterse en la cama o plantarse frente al televisor. En este sentido, la experta recuerda una frase del escritor Noel Clarasó: "Las parejas no se separan porque discuten, sino porque bostezan".

Según las estadísticas, la mayoría de los españoles practican sexo el fin de semana, por la noche y en la cama, lo que es un error de concepto que hay que desterrar. Ir más allá de lo obvio (besos, caricias y penetración) y evitar la rutina (hacerlo los mismos días en el mismo sitio) son las claves para recuperar la pasión.

Tener relaciones sexuales al despertar ("en los hombres las erecciones matutinas son muy buenas"), o aprovechar la pausa de la comida para ir a casa y dedicar el tiempo a las relaciones, genera una energía positiva muy buena para la pareja.

Sin embargo, la presidenta de FESS señala que "no podemos pretender que todo sea como al inicio de la relación". No se puede hacer el amor de igual manera a los 20, a los 40 y a los 60. En parejas estables y en personas más maduras, cuando las hormonas no están en ebullición, la atracción y el deseo funcionan de otra forma.

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"La sexualidad hay que trabajarla desde un punto de vista lúdico: el sexo está entre las dos orejas y no entre las dos piernas. Tenemos muchos centímetros de piel, susceptible de ser chupada, besada, arañada, pellizcada. Somos una especie dotada de forma especial para el contacto dérmico. Nuestros dedos no son como los de los monos, son autónomos", concluye.

Por otro lado, se está produciendo un cambio en la manera de entender el sexo de la mujer, que demanda su espacio sexual para vivir bien su propia sexualidad, no tan genitalizada. Al tener un deseo sexual menos finalista, a diferencia de los hombres, puede ser feliz con una fantasía sexual en la que no intervengan las zonas genitales.

Fuente: EFEsalud.

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