Bill Clinton, George Bush y Barack Obama se unen a la lucha contra el coronavirus con un mismo gesto

LA NACION
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GINEBRA.- Hoy Estados Unidos marcó un récord doble. En plena alza de casos de coronavirus, catalogada por los especialistas como una tercera ola debido al relajamiento de los cuidados sanitarios y a la llegada del invierno, el país reporta alzas diarias de contagios y también de internaciones. En este marco, para promover la conciencia social y también dar el ejemplo, los expresidentes Bill Clinton, George Bush y Barack Obama tomaron la misma decisión.

Tras contabilizar en un día 3157 muertes, 200.007 infectados y superar los 100.000 pacientes hospitalizados, de acuerdo a los números de la Universidad Johns Hopkins, la nación acumula más de 12,9 millones de contagios y más de 273.800 muertes. Y fue en este contexto que los mandatarios anunciaron que se vacunarán y que lo harán en público para impulsar a los estadounidenses a hacer lo mismo.

(AP Photo/Alex Brandon)
(AP Photo/Alex Brandon)

Los tres, Obama, Bush y Clinton, se ofrecieron como voluntarios para recibir una dosis del medicamento ante las cámaras con el fin de promover la confianza del público en la seguridad de la droga una vez que la Administración de Alimentos y Medicamentos la autorice, de acuerdo con lo publicado por la cadena CNN.

Obama se mostró seguro en la efectividad de los proyectos que reciban el visto bueno y dijo que si Anthony Fauci, la máxima autoridad de Estados Unidos en enfermedades infecciosas, dice que una vacuna contra el coronavirus es segura, él le cree.

"Confío completamente en gente como Fauci, a quien conozco y con quien trabajé. Si me dice que esta vacuna es segura y puede inmunizar para evitar el Covid, absolutamente la tomaré. Prometo que cuando esté disponible para personas con menos riesgo, la tomaré", afirmó en una entrevista.

"Puedo hacerlo en televisión o grabarlo para que la gente sepa que confío en la ciencia y que en lo que no confío es en contagiarme", agregó.

Por su parte Clinton, presidente demócrata entre 1993 y 2001, aseguró que también está dispuesto a recibir la vacuna en un lugar público para promoverla. Angel Ureña, su secretario de prensa, afirmó: "Definitivamente tomará una vacuna tan pronto como esté disponible para él, según las prioridades determinadas por los funcionarios de salud pública. Y lo hará en un entorno público si eso ayuda a instar a todos los estadounidenses a hacer lo mismo".

En la misma dirección se expresó el republicano Bush, quien estuvo al frente de la Casa Blanca entre los mandatos de Clinton y Obama. Freddy Ford, jefe de su personal, expresó que el exmandatario se había comunicado con Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, para ofrecerse a promover la vacuna.

"Hace unas semanas, el presidente Bush me pidió que le hiciera saber a Fauci que, cuando sea el momento adecuado, él quiere ayudar a alentar a sus conciudadanos a vacunarse. Primero, las vacunas deben considerarse seguras y administrarse a las poblaciones prioritarias. Luego, Bush se pondrá en la fila para recibir la suya y con gusto lo hará frente a la cámara".

El gesto, de este modo, se contrapone a la forma en que el actual presidente, Donald Trump, lidió con la crisis sanitaria. Incluso pese a contagiarse, el exmagnate nunca se mostró muy preocupado por los efectos del virus. Durante los primeros meses, se negó a usar tapabocas en público y hasta ignoró varias medidas sanitarias. Ahora, a nueve meses de declarada la pandemia, su postura es apenas distinta. De hecho, la lucha contra el Covid-19 será una de las prioridades de su sucesor, Joe Biden, quien llegará a la Casa Blanca en enero e intentará así hacer frente a lo que el republicano se negó.

El director regional de la Organización Mundial de la Salud para Europa, Hans Kluge, aseguró esta mañana que la promesa de las vacunas es "fenomenal" y "potencialmente revolucionaria".

Desde Copenhague, dijo que los suministros probablemente serán muy limitados en las primeras etapas y que los países deberán decidir quién tiene prioridad, aunque señaló que hay un "creciente consenso" de que los primeros destinatarios deberían ser personas mayores, trabajadores médicos y personas con morbilidades.

Luego de que el Reino Unido aprobara el proyecto de Pfizer y BioNTech, adelantándose al resto del mundo en la carrera para comenzar el programa de inoculación masiva, los reguladores de Estados Unidos y la Unión Europea examinan los mismos datos pero aún no dieron su aprobación.

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Agencias Reuters y Télam